Alberto Fernández y las excusas infantiles

El economista y político Manuel Adorni se expresa sobre el infantilismo con el que cargaban las excusas oficiales en cada oportunidad en que se mencionaba a la pandemia, a la sequía y a la guerra siempre fue superlativo.

Manuel Adorni

Dentro de algunos días y luego de largos cuatro años, Alberto Fernández dejará de ser Presidente de los argentinos. Este ha sido sin dudas uno de los peores Gobiernos de la historia democrática argentina.

El nivel inflacionario, el triste récord de pobreza, un promedio de ingresos que no encuentra su piso, las relaciones con dictaduras y autocracias y una actividad económica que se detiene son solo algunos de los aspectos críticos de una gestión que por lo mala, será difícil de igualar.

Alberto Fernández siempre ha utilizado el recurso de la excusa para intentar explicar lo inexplicable. Entre las más reiteradas por el primer mandatario se encuentran sin dudas las que hicieron referencia a la pandemia, a la sequía, a la guerra entre Ucrania y Rusia y al "inescrupuloso" crédito tomado con el Fondo Monetario Internacional por el ex Presidente Mauricio Macri.

El infantilismo con el que cargaban las excusas oficiales en cada oportunidad en que se mencionaba a la pandemia, a la sequía y a la guerra siempre fue superlativo: el Gobierno nunca reconoció que todos los países (incluso los de la región) han atravesado los mismos desafíos, sin embargo solo Argentina es la que hoy se encuentra al borde de una hiperinflación, los ingresos se caen a pedazos y nuestra moneda está en sus instancias finales de vida. El gobierno -a diferencia del resto del mundo- ha hecho todo mal.

Llegó al final una campaña electoral del Estado contra "resto del mundo"

Sin embargo la excusa más infantil resulta la de justificar todos los males cargando de culpas al FMI: la Argentina solo le ha pagado al Fondo Monetario Internacional unos cuántos dólares que resultan insignificantes (al margen que el acuerdo firmado con el ex Presidente Mauricio Macri fue ratificado íntegramente por la actual gestión). Según los últimos datos oficiales, la deuda del Estado argentino asciende hasta los 419.291 millones de dólares. De esta deuda apenas 43.298 millones de dólares corresponden a las obligaciones que tenemos con el FMI (apenas algo más del 10% del total). Solo en el gobierno de Alberto Fernández la deuda del Tesoro Nacional se incrementó en 103.702 millones de dólares, lo que más que duplica la contraída por el FMI. Si a esto le sumamos la deuda cuasi-fiscal que muestran los pasivos remunerados del BCRA, a esta deuda generada por la actual gestión se le debe adicionar unos 60.168 millones de dólares adicionales lo que implica que el actual gobierno se ha endeudado el equivalente a cuatro préstamos con el Fondo Monetario internacional. Un dato adicional: no hemos cumplido con ninguna meta que nos haya impuesto el FMI, por lo que todas las medidas tomadas por el gobierno lo tiene a éste como único responsable de la debacle que estamos atravesando.

Alberto Fernández ha endeudado a la Argentina seis veces más de lo que lo ha hecho Mauricio Macri en su gestión (siempre teniendo en cuenta la deuda del Tesoro Nacional y la deuda cuasi-fiscal del BCRA). La actual gestión incluso ha ido mucho más allá: endeudó a la Argentina en un 60% más de lo que lo ha hecho Cristina Fernández de Kirchner durante sus dos mandatos de gobierno.

El 10 de diciembre deberán dejarse las excusas afuera de la discusión. Argentina debe mirar hacia el futuro porque de mirar al pasado, ya no da más.

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