Por qué el doble terremoto afianza a Delcy Rodríguez en Venezuela
Un informe del Memo sobre la política y la emergencia del país caribeño destruido por los sismos y por la precariedad del Estado para enfrentar la catástrofe. Qué hace la presidenta emergente que llegó después de la captura de Maduro.
Este texto está basado en fuentes argentinas vinculadas con Venezuela que hace 8 días soportó dos terremotos seguidos de 7,2 y 7,6 en la escala de Richter. Es una narración de un escenario político en medio de los escombros del desastre que produjeron los sacudones de la tierra caribeña el miércoles 24 de junio, cuando la mayoría de la población estaba atenta a los partidos del Mundial de fútbol que se juega en Estados Unidos.
Es una catástrofe de consecuencias descomunales y las deficiencias del Estado se notan día a día y la movilización de personas buscando a sus familiares continúa con cada vez menos esperanzas de hallar a las personas enterradas con vida. La crisis sanitaria es lo que sobreviene.
Antes de entrar en el detalle político, el aspecto eventual del episodio desastroso lo aporta la periodista Ronna Rísquez, del Hub de periodistas de CONNECTAS, donde cuenta que Caracas colapsó justo el día en que se festejaba el triunfo del ejército libertador de Simón Bolívar hace 205 años, conocido como la Batalla de Carabobo, el estado que sintió los remezones por encontrarse cerca de los epicentros.
Sin aliento y sin rescatistas
Detalla la cronista venezolana que la ayuda de países con experiencia en terremotos, como Chile y El Salvador, es fundamental, pero será insuficiente. Y puntualiza el primer rasgo político de los gestos del gobierno venezolano: El régimen político del madurismo y el chavismo, hoy con Delcy Rodríguez a la cabeza, desmontó o dejó morir toda institucionalidad para atender desastres.
Resalta Rízquez que no hay suficientes bomberos, ni equipos de defensa civil, o nada equivalente. Por eso se evidencia la ausencia de rescatistas. El dramatismo se transmite en videos de los mismos voluntarios que piden ayuda a que se sume más gente con pico y pala a ayudar con la búsqueda, cuando técnicamente ha finalizado el tiempo de rescate con expectativa de encontrar personas vivas. Una escena que deja claro el desamparo y abandono en que el Estado ha dejado a los venezolanos, define la cronista venezolana.
Los datos de la tragedia se reflejan en los últimos reportes actualizados: hay 2295 muertos, 11.267 heridos y por eso Rodríguez decretó siete días de duelo nacional. Mientras la ONU calcula que hay 50 mil personas desaparecidas y alertó por la falta de alimentos, refugio y atención sanitaria.
Dicho sea de paso, la ayuda argentina mandada por el gobierno nacional para la búsqueda de personas y para auxiliar en desmontar las estructuras caídas se preparaba para regresar al país. La información desde Venezuela puntualizó que es parte de la desmovilización de los equipos de rescatistas de los países que asisten al país urgido. Señalan que los grupos argentinos trabajaron junto a los estadounidenses en los lugares donde buscaron sobrevivientes.
El temblor y el régimen
El temblor como evento geológico ha sido inconmensurable, desproporcionado, imposible de soportar. El momento posterior y los días sucesivos dan cuenta de la incapacidad del régimen para afrontarlo; coinciden con los informes periodísticos las fuentes venezolanas consultadas por el Memo. Son quienes atienden la emergencia junto con los grupos de ayuda humanitaria bajo el estrés que produce la destrucción.
No hay orden, equipos, consumibles, nada, pero lo más complicado es que ha surgido el robo de cargamentos que no llegan, fondos reunidos que desaparecen, dicen con preocupación. Con ese peor escenario, destacan que ante el desamparo apareció la organización civil que a hoy ha permitido salvar al 50 por ciento de la gente atrapada bajo los escombros.
Quienes observan todo este entorno que rodea a Rodríguez ven a la presidenta emergente que ha comenzado su intento de retomar el control, aunque es de difícil resolución por la magnitud de la catástrofe.
Sobre los escombros, lo político
Hoy Venezuela es sinónimo de desastre, pero también lo es de inestabilidad e incertidumbre política y económica. Situación emergente desde la captura de Nicolás Maduro por parte de equipos especiales estadounidenses que la madrugada del sábado 3 de enero lo "extrajeron" (a él y su esposa) y hoy el presidente eyecto dice que es un preso de guerra y está recluido en el presidio neoyorquino de Brooklyn acusado de terrorismo y narcotráfico.
Hace 180 días que ocurrió y quienes informan desde Venezuela señalan que todo sigue igual en cuanto a política energética. Solo se aprobaron dos leyes importantes, para oil y gas y para minería por pedido de Estados Unidos, pero no ha cambiado nada, deslizan los informantes.
Y detallan: "Las cuatro grandes compañías Chevron, Repsol, ENI y Maurel and Prom no han logrado renovar sus contratos; se sigue esperando que los funcionarios atiendan, que lo hacen, pero no firman nada. Es cierto que los anteriores presidentes de PDVSA y ministro del Poder Popular para los hidrocarburos están presos. Es muy difícil poder decidir algo sin que Delcy lo apruebe personalmente".
Rodríguez se agranda
El día después al 3 de enero no murió nadie más por la incursión o toma del gobierno estadounidense; eso, solo eso, remarcan, es un hito histórico único. Nunca una toma del poder por parte de un país extranjero duró horas, sin consecuencias posteriores más que la pérdida de poder del número uno. Haberse hecho cargo de eso la convierte a Delcy Rodríguez en un personaje que se agranda con el tiempo, valoran los informantes.
Soportar a los propios y a los invasores, o como se les quiera llamar, día tras día y que se haya logrado que no haya más pérdidas humanas por la toma del poder, es algo nuevo, certifican.
Hoy nuestra prioridad es una sola: proteger la vida de quienes sobrevivieron, de las familias que hoy se encuentran en campamentos transitorios y de quienes aún necesitan un lugar seguro. pic.twitter.com/DUE6uIYRBI
— Delcy Rodríguez (@delcyrodriguezv) July 1, 2026
El terremoto en el momento perfecto
La mujer a cargo de la presidencia venezolana ha confesado en reuniones privadas de confianza que su estrategia de buenos modales tiene como principal objetivo mantenerse viva y en libertad. Y como segundo objetivo busca atrasar todo lo que se pueda las elecciones, y a la vez no ceder activos petroleros ni mineros a los gringos, reseñan desde Venezuela.
Los pasos para lograr esas metas los viene cumpliendo poniendo mente y cuerpo a diario, aseguran. Y con mirada estratégica proyectan que el terremoto le dio la excusa perfecta para pasar a la segunda velocidad de su acción política y más valorada por los venezolanos.
Las reuniones con las que solo les hacía perder tiempo a los interesados en que salgan los acuerdos comerciales se transformaron en pedido de ayuda humanitaria. Como conclusión, puntualizan: nunca más oportuno el terremoto para lograr llegar a noviembre, cuando Trump pierda poder por efecto de las elecciones de medio término en el país norteamericano.
La oposición incómoda
En contrapartida con el afianzamiento de Rodríguez en el poder precario de Venezuela, detallan que ven a una oposición incómoda por la falta de reacción ante el efecto del evento telúrico. Dicen que Venezuela en este estado es un lugar inhóspito para la dirigencia opositora sostenida por Estados Unidos, debido a la atomización que experimenta y la debilita ante la catástrofe.