Fórmulas jubilatorias: dibujar la miseria de distintas maneras

Los viejos siempre son objeto de campañas y después de olvido. Basta de meterse con ellos. Si no les vamos a dar una vida de digna, por lo menos no los usemos.

Empecemos aclarando algo. Ningún gobierno, ninguno, ha hecho justicia con los jubilados en la Argentina. El que se quiera atribuir algo en torno a lo que son las pensiones directamente miente, porque son y fueron realmente desastrosos.

Otra vez los jubilados se convierten en variable de ajuste y son manoseados por la clase política. Hoy nuevamente les cambian la fórmula, asegurando que va a ser mejor y que este Gobierno va a ser el que realmente se va a ocupar de nuestros viejos.

Este Gobierno, el que dijo que la plata de las Leliq iba a ir a los jubilados y que -como todos los anteriores- no resiste archivo porque las leliq siguen reinando. El Gobierno del que es parte Sergio Massa, quien dijo esta semana que cada peso que no se pague de intereses de deuda va a ir a las jubilaciones. La mala noticia es que se trata de una mentira, porque cada peso que no se va a pagar de intereses es un peso que la Argentina no tiene, que no existe, así que es imposible que vaya a alguna parte.

Lo mejor que puede hacer hoy el gobernante y la oposición es llamarse a silencio, que aparezcan los técnicos y expliquen las medidas que se van a aplicar, que se limiten a eso y no aprovechen para hacer proselitismo con un tema que ya manosearon demasiado. Dejen en paz a los viejos, déjenlos en paz porque este país ya los estrujó y les sacó lo mejor de sus vidas a cambio de muy poco.

Es indignante ver a funcionarios tratar de explicar que lo que se hace ahora es mejor que lo hizo el anterior, cuando en realidad son malos gestores y los jubilados no tienen un cambio real en sus vidas porque las mejoras -como mucho- son de $1.000 o $2.000 que se van en un viaje a la farmarcia o la verdulería.

En particular, escuché las declaraciones de Carlos Gallo (titular de Anses en Cuyo) y, en un ejercicio muy malo que aplica la clase política en los últimos tiempos, comenzó a hacer comparaciones y -para variar- mencionó a Chile y al sistema privado de pensiones, o sea las AFP, al que consideró fracasado.

Las AFP están lejos de ser el paraíso y está bien que sean criticadas y se apunte a reformarlas. Pero si ponés hoy sobre la mesa las pensiones en Chile y en Argentina, medidas en dólares, te vas a encontrar que -aún cuando son miserables también- las pensiones son más altas al otro lado de la cordillera y -como punto fundamental- los viejos trasandinos no tienen encima el problema de la inflación, porque en el peor de los casos y con la crisis actual, el aumento del IPC allá va a ser del 4%.

En Chile una jubilación promedio de un hombre en el sistema de AFP es de $353.000, lo que equivale a U$S466. La de una mujer es de $217.380, lo que equivale US$287. En Argentina la jubilación mínima es de $18.828, lo que equivale a US$220 a precio oficial, US$134 a precio dólar solidario (+30+35) y a US$109 a precio blue del viernes.

Si ya las jubilaciones son miserables en todos nuestros países subdesarrollados o en vías de desarrollo, encima la Argentina tiene problemas estructurales gravísimos como la inflación y el empleo en negro. Esto último es fundamental, porque mientras hay más jubilados, no hay más aportantes al sistema, lo que complica cualquier intento de mejora. Si el 40% de tu economía es informal, no vas a poder mejorar las pensiones de ninguna manera, a menos que sea generando un agujero cada vez más grande que cualquier día te va a tragar.

Sin una reforma estructural en materia laboral, que permita bajar considerablemente el empleo en negro, y que vaya de la mano con una reforma previsional (buscando el sistema que mejor se adapte a la realidad argentina para dar buenas condiciones a los jubilados), lo único que queda es seguir viendo discursos que prometen todo para no darte nada. Discursos de los dibujantes de la miseria que parecemos condenados a enfrentar.

En la próxima elección cuando un candidato hable de jubilaciones y no de reformas que vayan de la mano, tengan claro que les están mintiendo. Igualmente ya lo saben, si son décadas de historias y ninguna solución.

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