El Gobierno se niega a bajar el gasto y aprieta al sector privado

Ningún funcionario y ningún opositor han dado señales de querer bajar el gasto público y se imaginan miles de formas de obligar a los privados de volver a pagar la crisis. La columna de Rodolfo Cavagnaro.

Rodolfo Cavagnaro

El ministro Sergio Massa anunció, al asumir su cargo, que una de las soluciones para recuperar reservas era pedirles a empresas de varios sectores (agropecuarias, minería, etc) que adelanten el monto de retenciones del año 2023. De la misma forma, y para financiar el bono a los jubilados, va a cobrar un anticipo del Impuesto a las Ganancias, que corresponde al año 2023. Por otra parte, prevé un revalúo inmobiliario que impactará en Bienes Personales, pero, además, ayudará a las provincias a recaudar más por impuesto inmobiliario.


Sin achicar la estructura, licúan las jubilaciones como única solución

Hasta el momento el ministro no lo está consiguiendo y la razón es que nadie quiere liquidar anticipadamente a los precios de hoy y con el dólar oficial en el precio actual. Pero, si con insistencia y seducción Massa consiguiera su objetivo, ¿cómo hará en 2023 si ya cobró en 2022 lo que le correspondía al año próximo? ¿Pedirá un anticipo del año 2024 y así le complicará la caja al nuevo gobierno?

Realmente, el Gobierno se ha metido en un brete muy complicado porque, además, las reservas siguen cayendo y aumentan las sospechas de que esté usando, en forma indebida, recursos que le pertenecen a otros actores, pero están bajo su custodia.

Todos estos hechos que relatamos son la consecuencia simple y directa del rechazo absoluto del sector político a bajar el gasto público. Con el fin de cumplir con el acuerdo del FMI y, actuando con responsabilidad, debería eliminar el déficit fiscal, pero debe hacerlo en forma gradual.

En lugar de comenzar a estudiar a qué sectores se le reducirán las partidas o que organismo innecesario dejará de existir, se han abroquelado en la defensa del gasto público y comienzan a sacarle palta de los bolsillos a los privados. La primera decisión vino por las tarifas. La eliminación de subsidios a la luz, el gas y el agua permitirán bajar unos 500.000 millones el gasto, aunque esto solo representa 0,2% del PBI.

En realidad, había que sacar estos subsidios porque desnaturalizan la ecuación económica y generan un factor de confusión entre los usuarios. El problema es que el Gobierno no pone nada para que los usuarios no tengan que afrontar una carga tan pesada. El Gobierno podría haber reducido algún impuesto o coordinar con las provincias para bajar los de su jurisdicción, pero no se hizo nada. Solo apretar al sector privado.

La inflación sigue firme

Después de conocidos los datos del IPC de julio, ya se comenzaron a conocer algunos datos provisorios de agosto que muestra una proyección cercana al 6%. Si a esto le sumamos el impacto futuro de las tarifas, tanto primario como secundario, se puede pensar que los IPC de los meses que restan para terminar el año no serán bajos y, casi con seguridad, el año terminará por encima del 100%.

El Gobierno está intentando que no se vuelva a escapar el dólar paralelo y para eso sube las tasas de interés, que la llevó a 69%. Con las perspectivas de índice anual, esa tasa no resulta atractiva y esa es la razón por la que, luego de una tranquilidad, el valor del blue comenzó nuevamente a deslizarse hacia la suba.

Además, hay que recordar que todavía se mantiene un déficit fiscal superior al 4%, lo que obliga al Gobierno a nuevas emisiones de títulos de deuda, mientras que el Banco Central intenta sacar parte del circulante con nuevas emisiones de Leliq por las cuales paga altos intereses y debe emitir moneda para pagar los mismos. El Gobierno se encarga de proveer el combustible necesario para que la inflación se mantenga elevada.

¿Hasta dónde aguanta el dólar?

La cotización del dólar en todas sus versiones no oficiales se disparó muy fuerte cuando renunció el exministro Martín Guzmán y, si bien se tranquilizó un poco, quedó muy alto, cerca de $300, presionando con una brecha del 130% con el oficial. La pregunta del millón es ¿cuánto aguanta?

La respuesta no es fácil porque depende muchos factores. Si el Banco Central consigue domar la emisión monetaria y consigue aumentar los ahorros en pesos, esto traerá dos consecuencias: por una parte, el dólar estará tranquilo y, por la otra, la economía seguirá agudizando el proceso recesivo.

De todos modos, los ojos están puestos en la situación de reservas del Banco Central, ya que siguen disminuyendo y, aunque ha tenido algunos saldos positivos, aún no ha conseguido seducir al campo para aprovechar el "dólar soja" ni muchos menos para que los exportadores anticipen las retenciones correspondientes a exportaciones de 2023.

Hay que considerar que Argentina tiene una abultada deuda representada en dólares, en pesos y en títulos ajustables por inflación y por dólar (dólar linked). La deuda en pesos equivale a us$ 46.000 millones; la deuda en pesos ajustable por CER es de us4$ 78.000 millones, la deuda en dólares y dólar linked asciende a US$ 253.800 millones.

Con esto, la deuda total de la tesorería asciendo a US$ 378.300 millones de dólares. La deuda del Banco Central llega a US$ 51.800 millones (tiene reservas por US$ 34.000). El total de la deuda argentina alcanza a US$ 430.176 millones. Esta deuda, a julio del 2021, es superior a la que había en diciembre de 2019 en US$ 90.000 millones. Esta deuda del Gobierno de Alberto Fernández es la más grande acumulada en menos de tres años.

Y estos números los ve con recelo el mercado y vuelven a preguntarse cuánto demorará el gobierno en liberar el tipo de cambio. Las especulaciones son que tratarán de conseguir prestado todo lo posible de manera de endosarle esa decisión al próximo gobierno, descontando que no serán ellos.

Por ahora los inversores se entretienen con las tasas, pero están con un ojo atento a los movimientos del gobierno porque en cualquier momento, el mercado dará la vuelta y el objetivo de $400 no está lejos. Es sólo un 30% del valor actual y podría igualar a la inflación para fin de año.


Esta nota habla de: