El ciclo que la política se niega a ver
"Los que están bailando, en la cubierta del Titanic, ni siquiera tienen en cuenta que hay gente afuera. Hablan solamente entre ellos y creen que lo que ellos dicen es la única realidad", grafica el autor en esta columna su posición ante la política nacional..
Que el día a día de nuestra vida política es una montaña rusa de adrenalina, ya lo sabemos. No pretendo ser original con eso. Pero las cosas que están pasando no terminan de sorprendernos. Le ponemos voluntad, decimos ya está... estamos acostumbrados... pero siempre ocurre algo que nos lleva a otra dimensión y nos deja en orsai. A esta altura del partido, no nos debería resultar tan llamativo ver que la dirigencia es la última en reaccionar a los cambios, las variantes o los barquinazos de la política.
Quien más, quien menos, todos vemos lo que está pasando. Pero extrañamente, los únicos que parecen no entender o mejor dicho no quieren ver, son los políticos de siempre.
Mientras tanto, adentro, en el seno de la casta política tradicional, siguen bailando.
Eso es lo que ha pasado en estos días. Hemos visto diputados haciendo defensas encendidas de las modificaciones de la ley de Zona Fría, justificando sus posiciones y sus votos. Levantando tres manos, si las hubieran tenido, para votar por la modificación de una ley que va a hacer más dura la vida de los que quedaron fuera de una fiesta a la que, se suponía, iban a ser parte de los participantes. Y ahora, se dan cuenta que nunca fueron invitados.
Los que están bailando, en la cubierta del Titanic, ni siquiera tienen en cuenta que hay gente afuera. Hablan solamente entre ellos y creen que lo que ellos dicen es la única realidad.
Hemos visto cómo han defendido la eliminación de los subsidios del gas por zonas frías. Lo han mostrado como un gran triunfo y hasta lo han explicado con cara docente y actitud de "Vení... Escuchá pide, que te voy a explicar". Cuando está empezando el invierno, sin consideración alguna hacia los que deberían estar rindiendo cuentas, lo que pretenden explicar es, palabras más, palabras menos, ¿por qué nos empujan desde un avión y sin paracaídas.?
Ciudadanos que ya no llegan a fin de mes, que el peso en la mochila ya no les permite avanzar, les ponen otra roca pesada más, para hacer su vida más compleja aún.
Podría calificarlo como actitud soberbia, que lo es. Pero hay algo peor en lo que acaban de hacer. Todos esos levantadores de manos y explicadores, carecen de la capacidad de ver.
Ciclo concluido
No han podido ver (y no quieren ver) que el ciclo está concluido. Siguen creyendo que viven en el mundo y el país de hacen dos años y medio, cuando la gente les dio el voto de confianza para que ejecuten el " paquetazo' de medidas que produzcan las transformaciones que nos sacarían del pozo. Esos mismos representantes del territorio que les dio el mandato para llevar al congreso las voces de la provincia, les han dado la espalda a la gente que los puso en esas bancas.
Semejante negación es comprensible. No entienden lo que ocurre. No lo aceptan, no lo quieren ver, porque están cómodos en el lugar en el que están. Son las Marias Antonietas que cuando ya todo estaba desbordado, les decía "si no hay pan, que coman tortas", mostrando la total lejanía con una realidad que ya iba por la cabeza de ellos. Vamos a pagar el gas más caro, pero sacaron la Ley de hojarascas y ahora las inmobiliarias, por ejemplo, lo necesitarán a un martillero para poder vender las propiedades que no se venden. "Si no tienen pan que coman torta".
De alguna manera necesitan que las cosas sigan igual. Prefieren no ver las señales claras
No les gustan los territorios inciertos. A nadie. Eso de estar empezando siempre de nuevo no es lo esperado. Por eso, lo más simple es negar la realidad y seguir montados en una ficción, viviendo en una ilusión mientras el techo cruje y las paredes se rajan.
Pero mientras nuestra dirigencia política juega a disfrazarse de poderosos y miran con cara de que acá no ha pasado nada, en los sillones del poder real, desmenuzan lo que los ciudadanos de a pie ya vimos.
Ya pasó en los tiempos finales de Alberto Fernández y su fracaso. La casta propuso sus candidatos, que quedaron en el camino.
¿Y qué hicieron cuando quedaron 2 para el Balotaje? Se creó un nuevo sucesor, un disruptivo; el que venía a transformar de verdad todo, el que no se iba a dejar engañar ni corromper por los placeres y las banalidades del poder.
Mientras estas escenas ocurrían, los ojos de los incautos no veían lo que realmente pasaba. La verdadera realidad tenía lugar debajo del escenario. La política detectó lo que venía. Tarde pero acostumbrados a moverse así, empezaron a tejer sus hilos, armaron sus marañas. Extendieron sus redes capaces de contener los acontecimientos sin renunciar ni un gramo de la parte de ese poder que no quieren perder.
Porque, puede ocurrir también, que el cambio sea parte de la estrategia. Que, como en "Il Gatopardo", ante el cambio inminente, se acepten las nuevas formas para mantener el viejo contenido. "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie". Cuando se ha planificado el nuevo escenario, las nuevas caras, los nuevos discursos, no habrá pantanos ni barriales que se interpongan, se caminará sobre firme y el poder seguirá estando en las mismas manos.
Y hoy vemos a los que veían a Milei como un peligro, los que defendían el aborto, los que sostenian que eran 30 mil, los del techo de cristal, los que pintaban bancos de rojo, los de la inclusión con la "e", los social demócratas etc...
Ahí se encolumnaron todos para no perder su mísera cuota de poder, como lo mencionaba nuestro Gran LIbertador, el verdadero Libertador.
Y así fue cómo, aquel que venía a cambiar y a transformar; a sacárselo a esa casta que imaginó en su mente y sus discursos, el verdadero poder lo terminó fagocitando y ocupó la parte medular de su gobierno. Nos engañó a todos. A todos. En particular, a los que creímos firmemente en él.
Y hoy vemos a un grupo de indigentes morales desesperados por manotear lo que va quedando. Lacras incapaces de pensar más allá de sus problemas domésticos, de caja y de vanidades personales. Y ahí aparecen los casos de corrupción que generan mucho más interés que alguna propuesta para sacar a nuestra nación del tremendo problema que estamos viviendo.
Es este el momento y este el lugar donde nos encontramos. Parece mucho más relevante saber si la cuenta de "Rufo Periodista" es de Martín Menem, de "El Mago Sin Dientes" o de Santiago Caputo, antes que ver cómo reactivar a nuestro País.
Es también en este momento cuando después de más de 70 años de desarrollo tecnológico nuclear, se están rifando las centrales eléctricas, los proyectos y todo el conocimiento que demandó el desarrollo nuclear argentino. Y es también el momento en que estamos expectantes para saber si Adorni presenta o no presenta su declaración jurada de bienes. El mismo momento en que se están por eliminar los subsidios de zonas frías y se incrementarán las tarifas de energía. El momento es el mismo. Lo que cambia es la repercusión que tienen las noticias. En este momento y en este lugar, lo que se alcanza a ver es a un gobierno que, si alguna vez tuvo empatía con los compatriotas, la perdió hace rato y ni tiene en consideración a los miles de argentinos que hoy están padeciendo penurias, frío, hambre. Le resulta más importante discutir quién es el propietario del perfil desde donde un tweet, solapeó a otro funcionario.
Qué se perdió
Y, sobre todo, se perdió eso que genero Milei en su momento. Esperanza. Se perdió absolutamente la esperanza en un gobierno que ya está terminado.
Que ha perdido el poder. Y al perder el poder empiezan esa misma casta política, que todavía creemos que no ve la realidad, a generar nuevamente espacios de poder para no perder sus míseros y despreciables privilegios.
Quién sabe. En una de esas ya empezaron a cambiar todo para que nada cambie y en eso están los nuevos posibles candidatos a presidente que van apareciendo en manadas o rebaños desde la nada.
Por nuestra parte, el escenario es el mismo que veíamos hace un tiempo. Pero en algunos aspectos, peor. Solamente el pésimo gobierno actual puede hacer que una trotskista como Mirian Bregman tenga la mejor imagen en el ámbito político. Teorías que fracasaron en el mundo, por este mal gobierno, hoy parecen cobrar vida nuevamente en Argentina.
Lo que veíamos que iba a fracasar, está fracasando. Los corruptos han confirmado su condición. Y los que están pagando la fiesta son los que suponíamos que disfrutarían del banquete y ni entrar pudieron. Los mismos de siempre. Nosotros.
Es un buen comienzo. Por lo menos, estamos partiendo de un análisis acertado y desde ahí, habrá que enderezar lo torcido. Estamos acostumbrados a salir del barro y arreglar los entuertos.
Uno puede ser determinista. Pero hay que admitir que hay grietas.
"En las grietas está dios, que acecha", dice Borges
En las grietas está la voluntad del hombre para torcer su destino.
Alejandro Dolina