Homenaje a los honestos

Quiero homenajear hoy a aquellas personas honestas que integran la clase dirigente.

Ana María Andía

No son pocos, son miles de argentinas y argentinos que ocupan espacios sociales y/o políticos en distintos ámbitos. Podemos encontrarlos en cada ciudad y cada pueblo de nuestro país: son mujeres y varones honestos; son mujeres y varones probos; son mujeres y varones íntegros; son mujeres y varones decentes que cumplen cabalmente con su tarea.

A muchos no los vamos a conocer nunca, no ocupan la tapa de los medios por sospechas de actos de corrupción, o certezas ya brindadas por el accionar judicial

A algunos los podemos ver en la función pública, respetando los deberes y principios éticos previstos en la Constitución Nacional y las leyes de ética pública. Respetan las normas y velan por los intereses del Estado.

Sus actividades están orientadas al bien común, privilegian el interés general por sobre el personal, protegen los bienes y recursos del Estado, son consecuentes con sus convicciones en lo que dicen y en lo que hacen. Los guían principios éticos como la buena fe, la austeridad y la honestidad.

La ética en la función pública establece un conjunto de deberes, prohibiciones e incompatibilidades aplicables sin excepción, a todas las personas que se desempeñen en la misma, en todos sus niveles y jerarquías.

Si la política es la búsqueda del bien común y Platón la definía como "la acción humana más elevada", no puede ser ajena a las normas éticas.

En el siglo XVIII Rousseau afirmaba en el Emilio que "quienes quieran tratar por separado la política y la moral nunca entenderán nada en ninguna de las dos".

Yrigoyen, a su vez, sostenía que "la política es moral y la ética es política".

¡Cuán lejos de la realidad cotidiana están estos pensamientos!

Las personas honestas no afirman una cosa hoy y lo contrario unos meses después, o en algún caso, a los pocos minutos. Son coherentes.

Para dar contra-ejemplos alcanza con uno: hace menos de un año el Presidente de la Nación dijo al inicio de aislamiento obligatorio por la pandemia que "la Argentina de los vivos, que se zarpan y pasan por sobre los bobos se terminó" y enfatizó: "se terminó".

La cosmovisión de las personas honestas no confunde el Estado, el gobierno y el partido. No gozan de privilegios personales ni reparten prebendas de forma discrecional. Además, saben de números, tampoco confunden 10 o 70 con 3000, sean vacas o vacunas.

En síntesis, las personas honestas no son miserables, son HONORABLES.

Ana María Andía

Diputada de la UCR

Más de Opinión
Comisión de Enlace: "El sector agropecuario en alerta"

Comisión de Enlace: "El sector agropecuario en alerta"

El documento completo de la Comisión de Enlace del Campo. Sostienen: "No deja de asombrarnos que, en el momento en que el país más necesita la cohesión para salir del atolladero en el que se encuentra como consecuencia de la grave crisis sanitaria, económica y social en la que se encuentra, el Gobierno nacional decida cerrarse así sobre sí mismo".