Cuando la mentira se vuelve política de Estado

Crece la indignación por el abandono vial y el destino discriminatorio de los fondos de Portezuelo. Mientras el gobierno provincial ya comprometió y destinó más del 97% de los U$S 1.023 millones en obras e infraestructura para los grandes padrones electorales.

Horacio Marinaro
Exconcejal de Malargüe por el PD.

Mendoza condena a Malargüe al ripio, al aislamiento y a la falta de servicios básicos y sin cloacas, usándolo como caja fuerte pero tratándolo como una zona de sacrificio.

Suele decirse en política que pronosticar es riesgoso y que es mejor pisar el realismo del presente. Pero cuando el presente es una permanente destrucción, el futuro deja de ser una ilusión y se convierte en una amenaza. Sin embargo, cuando el presente es una ruina que se prolonga durante años, el mañana abandona el sueño para transformarse en un chantaje que es lo más parecicido a un ultimatun. En Malargüe, el futuro ya llegó y es sombrío, solo hay que observar la realidad actual

Aquel reclamo que iniciamos años atrás ante Vialidad Nacional criticando la coartada del litigio judicial entre OPS y Chediak, un tumor político derivado de la complicidad oficial, no ha hecho más que mutar. Cambiaron las administraciones y las excusas de ayer sobre los expedientes judiciales se transformaron hoy en la muletilla del ajuste y la falta de presupuesto.

Mientras los fondos del resarcimiento provincial se destinan a rutas de alto impacto electoral y contratos espureos en el Gran Mendoza y San Rafael, el tramo sur de la RN 40 continúa en terapia intensiva. Dirigentes y vecinos denuncian un centralismo mendocino que utiliza al departamento como caja fiscal pero le da la espalda en infraestructura. Pero los números y los anuncios no mienten; mienten las prioridades.

El reparto de la torta, el 97% asignado y el desprecio a Malargüe

El esquema de distribución del resarcimiento histórico tiene cifras claras y responsabilidad política con nombre y apellido: Alfredo Cornejo. De la totalidad de ese fondo, la provincia ya anunció la asignación y el compromiso de más del 97% de los recursos en un paquete de obras viales, energéticas y hídricas repartidas por el territorio mendocino.

Sin embargo, al observar el mapa de inversiones, la discriminación hacia el departamento que dio origen a ese resarcimiento salta a la vista:

Gran Mendoza es el Eje Central, Transformación en autopista de la RN 7 (Maipú), repavimentaciones sobre la RN 40 Norte y RN 143, e intervenciones de envergadura urbana.

Zona Sur Central: Obras en rutas provinciales (153, 171, 177) dirigidas a fortalecer el circuito agrícola y turístico de la región. Malargüe, Ausente. Para la Ruta Nacional 40 Sur, ni un solo centavo.

Un dato estadistico sobre una realidad cruel, violenta y despiadada.

La red vial provincial del Malargüe Distrito Minero Occidental (MDMO - 43.000 km²) que Don Alfredo y su pandilla deberian saber. Malargüe cuenta con más de 3.000 kilómetros de rutas provinciales lineales, predominando los caminos de ripio y suelo natural de los cuales solo 40 km de la ruta 222, desde puente del rio Salado a Las Leñas. Solo el 1,33% de la red vial provincial está asfaltada. El otro 98% es tierra y ripio, solo desolacion

Desde diversos sectores locales califican este esquema como una política de prioridades discriminatoria, señalando que Malargüe aporta una porción sustancial del PBI provincial mediante regalías petroleras y actividad minera, sin recibir la contrapartida en obras viales indispensables para la seguridad y el turismo.

El Gobierno de Mendoza ya asignó casi la totalidad de los fondos, en 57 obras priorizadas, las cuales serán ejecutadas por organismos como Irrigación, Aysam, la Dirección Provincial de Vialidad o algunos municipios. El 60% fue a obras viales y un 23% a obras hídricas, de agua y cloacas.

Ni siquiera existió la voluntad política de destinar un margen de esa abultada caja para dar solución a tramos urbanos y estratégicos urgentes, ni para reparar los 8 kilómetros críticos de la Ruta 40, ni para empujar la concreción del proyecto de los 2,7 km de doble vía hasta el acceso al barrio Procrear, mucho menos para continuar con la cloacas

El argumento oficial sobre la falta de recursos o la competencia nacional cae por su propio peso. No se trata de un problema de caja, sino de un criterio electoralista que prioriza la densidad de votos por metro cuadrado de asfalto por encima del departamento que históricamente ha sido el motor energético y fiscal de Mendoza.

El Ejecutivo provincial argumenta una política de prioridades. Hablando en criollo, las prioridades de la gestión se miden en cantidad de votos por metro cuadrado de asfalto. Como Malargüe no inclina la balanza electoral, el ripio, los pozos, el aislamiento y la negacion de las cloacas, son la respuesta oficial.

El Extractivismo provincial y el Síndrome de Colonia que provoca la ruptura del contrato social, recursos sí, dignidad no. El gobierno, suele sacar pecho para reclamarle al poder central de Buenos Aires un trato justo en la coparticipación. Sin embargo, puertas adentro, el Ejecutivo provincial aplica de manera despiadada el mismo vicio que tanto critica, un centralismo voraz que asfixia a la periferia.

Durante décadas, las entrañas de Malargüe han financiado con petróleo, gas y regalías la fiesta presupuestaria del Gran Mendoza. Hoy nos exigen liderar el desarrollo minero para salvar las arcas provinciales, pero en la práctica ni siquiera se garantizan las obras esenciales de cloacas para la comunidad. Nos exigen ser el motor productivo, pero nos niegan la infraestructura básica para vivir y desarrollarnos.

Esta conducta repetida no es una simple falla de gestión; es una ruptura deliberada del contrato social. Cuando la provincia cobra las regalías a principio de mes pero se desentiende del deterioro vial, de las cloacas retenidas y del costo de vida que pagan los vecinos y puesteros del sur, el mensaje es transparente, nuestros recursos valen, pero nuestra dignidad no.

La Ruta 40 Sur no es un capricho ni una bandera partidaria; es la arteria vital para la integración con la Patagonia, la seguridad vial y el desarrollo local. Malargüe se cansó de ser la colonia y la caja chica de la capital. Si la provincia pretende minería, energía y futuro, primero debe aprender a respetar e invertir en el suelo que los genera.

Proveer de conformidad será, finalmente, justicia.

La foto de portada muestra el estado actual de los 8 km de la Ruta 40 Sur, a la salida de Malargüe desde el campamento de la DNV (esquina Fortin Malargüe y ruta 40 sur) hasta el puente sobre el rio Malargüe.

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