Sin achicar la estructura, licúan las jubilaciones como única solución

El Gobierno ajusta gastos sin achicar la estructura y solo licúa jubilaciones usando la inflación como aliada. El análisis de Rodolfo Cavagnaro.

Rodolfo Cavagnaro

Confirmados los datos de la inflación de julio, claramente asistimos a una aceleración del ritmo de crecimiento de los precios. La única medida técnica que hoy podría frenar un poco su ritmo sería la recesión, pero como a ésta ya la generó el propio gobierno con las restricciones para acceder a dólares para pagar importaciones, se quedaron sin anclas y es posible que asistamos a índices muy elevados en los próximos meses.


Sin medidas estructurales, la crisis se mantiene firme y acelera

Las primeras medidas que adoptó el ministro Sergio Massa pasan por contener el gasto tomando como base el presupuesto que había aprobado Guzmán, sin actualizar, que preveía una inflación del 60%. Con esto, está claro que el ajuste de los gastos del Estado nacional en términos reales debería ser de un 30% aproximadamente.

Pero el problema serio es que estos ajustes no son cualitativos. Es decir, solo se reducen las partidas, pero se mantiene la estructura funcional. La verdadera reforma consiste en elimina funciones y, por ende, organismos. Porque, de mantenerse igual, siempre habrá requerimientos de fondos de organismos innecesarios compitiendo con los que necesitan organismos necesarios.

Es la importante diferencia entre ajustar y achicar. Ajustar una estructura sobredimensionada termina generando presiones por fondos, mientras que una estructura adaptada, pequeña, muy eficiente y productiva puede funcionar con menos recursos sin generar estrés en la gestión.

Lo cierto es que, a la inercia de los precios, a los problemas generados por la falta de dólares para importar, que ralentiza el ritmo de la economía, se le suma las consecuencias de la suba de la tasa de interés muy fuerte que hizo el Banco Central, que aumentó un 9,5% (950 puntos básicos) las tasas de las Leliq y de los plazos fijos.

Esta medida busca que los inversores encuentren un atractivo para salir de inversiones en dólares para pasarse a pesos. Es posible que consigan contener el precio del Blue o de los dólares financieros, pero entran en otro problema. Aumentar las tasas de Leliq implica mayor emisión monetaria para pagar los intereses, suponiendo que se renuevan las Letras.La suba de tasas traerá otras consecuencias porque hará más caro el crédito a las empresas y a los consumidores, impactando sobre el ya disminuido ritmo de la actividad económica

El mismo problema se le presenta al Tesoro con las renovaciones de los bonos emitidos para cubrir el déficit fiscal. Toda esa cantidad de pesos emitidos terminan impactando, finalmente, en los precios o en las posiciones de dólares alternativos.


Sobre qué reservas se respalda Argentina: dudas, sospechas y comparaciones con países vecinos

Esta es la razón por la que varios consultores ya viene viendo que el índice anual de precios de 2022 terminará en un número de tres cifras. Por otra parte, ayudará la quita de subsidios a los servicios públicos y un próximo aumento de los combustibles.

El problema es que no deciden sincerar el precio del dólar, cuando casi no quedan reservas. Pero el tema es que no se puede liberar el mercado sin un paquete de medidas ordenadas que acompañen y no generen una fuga hacia la inflación. Debe haber un plan. Aunque más no sea con un desdoblamiento del mercado cambiario como paso previo. Si no hace nada, la presión inflacionaria puede presionar sobre la brecha cambiaria y forzar una devaluación, lo que sería inconveniente.

Jubilados con nuevas mentiras

El ministro de economía anunció un aumento de las jubilaciones a partir de setiembre del 15,53%, lo que lleva el haber mínimo a $ 43.353, pero, a su vez, estableció un adicional por tres meses de 7.000 pesos mensuales, llevando así el mínimo a $ 50.353. Esto trae aparejadas varias interpretaciones.


Cómo queda la escala de montos jubilatorios con el nuevo aumento

La primera es que cuando que haya que dar un nuevo aumento, en diciembre, se calculará obre el valor básico de 43.353, lo que obligará al gobierno a disponer de un nuevo adicional, más si los índices de inflación de mantienen elevados. Pero, además, hay qie considerar la dimensión del adicional. Los 7.000 pesos equivalen a un 16%, es decir, un porcentaje mayor al del aumento recibido. Esto está mostrando la forma en que quedan retrasados los haberes jubilatorios y que, en su acumulación, será objeto de nuevos juicios.

Porque el problema es que se está atendiendo a un universo equivalente al 70%, ya que hay otro adicional para quienes cobre hasta dos jubilaciones mínimas, pero para el resto no hay nada y claramente queda registrado un atraso para los niveles más altos de las jubilaciones ordinarias.

Todo en la Argentina funciona mal. Cuando uno quiere compararse con otros países no puede porque el sistema argentino es amañado, retorcido, lleno de vericuetos que implican la necesidad de miles de pasos burocráticos. Hoy estamos en una instancia casi final, Así no se puede seguir y la única apuesta es sabe quién le va a reventar, al kirchnerismo o a quienes lo sucedan. El problema es que los argentinos seguimos viendo el desfile desvergonzado de una generación de políticos ineptos sin ideas. Habrá que ver a quienes el pueblo les da el poder.


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