La moderación de contenidos no puede resolver los fracasos de las élites

Will Duffield dice que cuando la desinformación se esparce rápidamente en las redes sociales masivas, las plataformas, los medios y noticieros tradicionales, las élites que tienen espacio en todos estos deben asumir una mayor responsabilidad por sus afirmaciones.

Will Duffield

Twitter respondió a los disturbios en el Capitolio removiendo dos de los tweets del Presidente Donald Trump e imponiendo una moratoria de 24 horas sobre su cuenta, la primera vez que la plataforma hace algo así. Facebook siguió su ejemplo, primero prohibiendo que el presidente publique posts durante un día, y luego prohibiendo que lo haga hasta que abandone su cargo, mientras que Snapchat ha bloqueado indefinidamente su cuenta.

A estas alturas, sin embargo, sus decisiones son en gran medida un gesto simbólico. Mientras que el presidente ha twiteado afirmaciones falsas de fraude electoral desde noviembre y ha posteado notificaciones acerca de la manifestación planificada en Twitter, él alentó a los manifestantes a marchar hacia el Capitolio desde la Casa Blanca.

La moderación de contenidos en las redes sociales dominantes de muchas maneras ha llegado a un punto de rendimientos decrecientes. Aquellos que planeaban ocupar el Capitolio ya habían sido relegados a plataformas alternativas como Gab y Parler. Algunos se organizaron en espacios de acceso mediante invitación, tales como los grupos en Discord y los servicios de mensajes. De importancia crucial, sus quejas fueron respaldadas por un ecosistema creciente de medios pro-Trump, con sus propias plataformas y fuentes de noticias.

TheDonald.win, un clon independiente de la prohibida subreddit r/ TheDonald.win, jugó un papel destacado. Aquí, los manifestantes violentos se alentaron entre ellos y publicaron fotos de sus enfrentamientos con la policía del Capitolio. A pesar de cortar sus nexos con Reddit, TheDonald.win, no es totalmente independiente -el foro todavía depende de servicios de hosting de redes provisto por otras empresas. Ahora los proveedores de hosting de TheDonald le han dado un ultimátum -limpien su sitio Web o búsquense otro proveedor de hosting. En un patrón establecido por el cese de servicio para el sitio Web Daily Stormer de los supremacistas blancos por parte de la red de entrega de contenidos Cloudflare, los espasmos de extremismo muchas veces presionan las decisiones de moderación de contenidos a los proveedores de infraestructura.

Hay, no obstante, verdaderos costos y beneficios involucrados en cerrar las plataformas públicas alternativas que están disponibles al público. Más allá de las oportunidades reducidas para el discurso legal, cerrar TheDonald probablemente empujaría a sus usuarios más extremos hacia los espacios de acceso vía invitación donde la vigilancia de sus actividades sería más difícil. Dada la frecuencia con que los manifestantes violentos subieron publicaciones acerca de su participación alrededor de plataformas alternativas, desalentar estas oportunidades para la auto-incriminación sería poco sabio. Después de todo, el éxodo inicial de TheDonald creó una comunidad menos visible que no estaba limitada por las normas mas amplias que habían restringido su discurso en Reddit.

Quizás todavía más importante que el establecimiento de plataformas alternativas es la normalización de la conspiración. El nicho de medios iniciado por los YouTubers marginales (varios de los cuales participaron en los disturbios, filmándose mientras merodeaban los pasillos del Congreso en búsqueda de contenido) ha sido formalizado y profesionalizado. NewsMax, One America News, y una serie de funcionarios electos han pasado dos meses dándole legitimidad a las afirmaciones sin fundamento acerca de una elección robada, construyendo una narrativa cautivadora acerca de lo que de otra manera fuera simplemente quejas de un mal perdedor.

El ejemplo más sorprendente de esta enfermedad es el esparcimiento veloz de la afirmación de que infiltrados de antifa instigaron los disturbios en el Capitolio. A lo largo de la noche, una gran cadena de personalidades y políticos de medios de derecha validaron y amplificaron esa afirmación sin fundamento.

Todo empezó con varias afirmaciones distintas y basadas en imágenes que empezaron a circular por la tarde. En la primera, un tatuaje del juego de videos Dishonored fue identificado como una martillo y una hoz (y como evidencia de membresía en antifa).

En otra, el mismo manifestante violento con tatuaje y un compatriota son identificados en una imagen de phillyantifa.org. En su contexto original, Matthew Heimbach, líder del Partido Tradicionalista de Trabajadores, y el hombre tatuado han sido denominados como fascistas por el grupo antifa de Filadelfia. Sin embargo, la única fuente de la imagen, phillyantifa.org, permanece. Ver imágenes aquí.

Esto fue suficiente prueba para algunos. Más allá de la cuenta Parler del abogado pro-Trump Lin Wood, las imágenes por sí solas recibieron un alcance limitado. Sin embargo, estas formaron la base de un reportaje irresponsable publicado en el Washington Times por Rowan Scarborough. Originalmente titulado "El reconocimiento facial identifica a extremistas irrumpiendo en el Capitolio", dentro de unas pocas horas el título fue suavizado: "El reconocimiento facial afirma que Antifa infiltró la manifestación de Trump que irrumpió en el Capitolio".

Scarborough escribe que "un funcionario militar retirado le dijo al Washington Times" que el análisis de imágenes de la empresa XRVision había utilizado el reconocimiento facial para identificar a agitadores de antifa dentro de la turba en el Capitolio. Mientras que Scarborough no provee evidencia real de estas afirmaciones más allá de "la fuente proveyó una foto que es igual a la del Times", sus descripciones son reveladoras. Él dice que la empresa "identificó dos miembros de Philadelphia Antifa como dos de los hombres dentro del Senado" y "uno tiene un tatuaje que indica que simpatiza con el estalinismo".

El Funcionario Técnico titular (CTO) de XRVision, Yaacov Apelbaum, ha contribuido a campañas de mensajes de derecha en el pasado, proveyendo fotos con la marca de XRVision de la casa de lago del Senador Bernie Sanders (Demócrata de Vermont) y grupos antifa en Siria. Sin embargo, él ha negado haber identificado a cualquier anti-fascista en el Capitolio, diciendo que su empresa en cambio había identificado a skinheads (racistas blancos) y nacional-socialistas.

Para las 7:40PM, el reportaje fue compartido por la conductora de Fox News Laura Ingraham, recibiendo 32.000 retweets. Para cuando el Congreso volvió a reunirse a las 8:30PM, la afirmación había llegado a Matt Gaetz (Republicano de Florida), quien repitió la afirmación en el Congreso. La regulación de las plataformas no es una solución para un gobierno dividido en torno a la epistemología.

El respaldo veloz por parte de la élite, no la regulación laxa de las plataformas, es responsable del esparcimiento de la afirmación. Las imágenes por sí solas proveían un pretexto para afirmaciones menos cuestionables; la interpretación del martillo y la hoz del tatuaje de Dishonored fue espontáneamente material de burlas. El reportaje de Scarborough que resumía la evidencia visual falsa sin proveer una forma de cuestionarla fue rápidamente validado y redistribuido por funcionarios públicos y periodistas. Sarah Palin invocó las imágenes como evidencia en Fox News y el congresista Paul Gosar (Republicano de Arizona) amplificó las afirmaciones de que las rodilleras de los manifestantes violentos eran evidencia de una afiliación en antifa. Cada afirmación particular puede ser expuesta como falsa, pero el movimiento rápido del reportaje entre los distintos medios limita las soluciones específicas a cada plataforma.

Como sucede con el presidente, la buena fe de estas personalidades fuera de la plataforma, al menos hasta ahora, han llevado a los moderadores a tratarlos con cautela. Sin embargo, a diferencia de las celebridades de alt-right que han sido removidas de las plataformas y que pululaban por el Capitolio el miércoles pasado, las élites en posiciones de confianza pública tienen un alcance duradero fuera de las plataformas. Moderarlos a ellos de manera más estricta sería poco eficaz y políticamente complicado.

A mediados de la tarde del día jueves, el Washington Times había retirado el reportaje de Scarborough. Una versión distinta, publicada en la noche del jueves, reconoce el error disculpándose por presentar la identificación de fascistas de XRVision antes de insistir en la afirmación original de participación de antifa. Además de la teoría sin respaldo de las rodilleras del congresista Gosar y una fuente sin nombre de la policía, Scarborough hace referencia a un reportaje publicado por el NY Post. Ahora dependiendo de una sola fuente no identificada de la policía, una versión anterior del reportaje del Post citaba el reportaje inicial de Scarborough, "Dos otros manifestantes en DC eran de hecho miembros residentes en Filadelfia de Antifa, reportó el Washington Times por la noche del miércoles". Este juego de cubrirse con las historias de otros mantiene el reportaje vivo, oscureciendo el hecho de que ahora depende de nada más que del recuento de hasta dos fuentes sin nombre de la policía y el instinto de unos pocos congresistas. No obstante, en gran medida debido a la historia de Scarborough, en sus palabras "La presencia de Antifa se convirtió en parte de un debate divisivo". El congresista Matt Gaetz (Republicano de Florida) todavía no se ha pronunciado acerca de las afirmaciones falsas que repitió en el Congreso.

Cuando la desinformación se mueve rápidamente entre las redes sociales masivas, las plataformas nicho, y los medios de noticias vía cable e impresos, las figuras públicas que se mueven entre estos espacios deben asumir una mayor responsabilidad por sus afirmaciones. La falta de cautela y de control evidente a lo largo de esta brigada de desinformación, por no decir nada acerca de la falta de remordimiento posterior, no es un problema que puede ser resuelto con administradores de buenas intenciones en Menlo Park. La moderación de contenidos no produce una élite saludable.

Este artículo fue publicado originalmente en Cato At Liberty (EE.UU.) el 8 de enero de 2021.

Esta nota habla de: