La pérdida de confianza condiciona nuestro futuro

Malas decisiones económicas y lucha feroz en el oficialismo alejan inversores y no dan confianza ni a los consumidores. La columna del domingo de Rodolfo Cavagnaro.

Rodolfo Cavagnaro

Hoy más que nunca puede decirse que el futuro económico de la Argentina depende de la evolución de la crisis política, que, en este caso, se desarrolla dentro de la coalición gobernante. Lo que lo complica más que ahora se ha desatado otro enfrentamiento muy virulento en la coalición opositora.

Frente a este panorama ¿hay muchos inversores interesados en incorporar capital frente a un escenario tan difícil de desentrañar? Realmente solo llegan los que consiguen negociar con el Gobierno. Esto excluye a muchas pymes, que con las que más puede crecer y generar empleos genuinos.

La acumulación de desequilibrios, ya por la crisis política, como por decisiones equivocadas en política económica, han terminado generando una pérdida de confianza de empresarios e inversores. Esto incluye a la población que, cuando actúa como agente económico, sale a resguardarse de las subas de precios y acumula mercaderías, si no tiene la posibilidad de ahorrar un poco más en plazos fijos o comprando dólares.

Realmente, uno de los problemas básicos es la inflación. Este es un problema crónico y, aunque parezca mentira, todavía hay discusiones y hasta universidades nacionales que propician teorías absurdas, fracasadas y que solo tiene una carga ideológica que solo sobrevive en los claustros.

Está claro que el problema inflacionario tiene su base en el volumen del gasto público. Para tener una idea de la dimensión sepamos que hasta 2019 el volumen del gasto consolidados de Nación y Provincias orilló 24% del PBI. En lo que va de 2022 la participación del gasto trepó a 42% del PBI. Este es el dato fundamental porque podría ser que el gobierno consiguiera financiarlo sin emitir moneda. En ese caso, también tendría un efecto inflacionario. El tema es que el Estado no crea riqueza y ese volumen de gasto ahora la actividad privada.

Desde que el Gobierno firmó el compromiso con el FMI se comprometió a bajar el déficit fiscal y a eliminar progresivamente la emisión monetaria. Pero, como se mantenía el déficit, decidieron financiarlo con emisión de deuda en el mercado interno. Para hacer atractivos los bonos, el Tesoro los emitió con una cláusula de ajuste por CER, o sea, por inflación. También emitieron bonos con tasas de interés, pero no tuvieron interesados.

Los funcionarios del gobierno se vanagloriaban de que era mejor emitir deuda en pesos que en dólares, pero al hacerlos indexados el problema es tanto o más grave que hacerlo en dólares. Acá también quisieron ideologizar y lo único que consiguieron es sobre endeudar al Estado. Lo malo es la deuda en sí misma, no importa la moneda.

Los riesgos de la desconfianza

El Tesoro ha venido emitiendo estos bonos a 30 y 60 días y otros a plazos a más largos con la cláusula de ajuste por CER. De todos modos, y ante decisiones erróneas, más el conflicto interno, el mercado ya había comenzado a dar señales que no financiaba con plazos posteriores al cambio de gobierno del año próximo. ¿Por qué razón? Porque somos Argentina y en cada cambio de gobierno puede pasar cualquier cosa.

Hace una semana había un vencimiento muy grande y el gobierno pudo renovar un 80% del total y por la diferencia tuvo que emitir moneda. Esta semana, con muchos rumores de por medio, y cerca de un nuevo vencimiento por más 900.000 millones corrió un rumor atribuido a un personaje que sería funcionario de un futuro gobierno de la coalición opositora, quien habría sugerido que el próximo gobierno haría una reestructuración de los bonos indexados. Esto generó una venta masiva durante tres días de bonos indexados que obligaron a intervenciones de la Anses (A través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad), y del Banco Central, que salieron a sostener el precio de los bonos para evitar mayores fugas que hubieran presionado al mercado del dólar es sus versiones paralelas.

El problema es que todos esos fondos que salieron de los pesos se fueron a los mercados financieros del dólar. Tanto en el MEP, (dólar bolsa) o el Contado con liquidación (CCL). Las cotizaciones del dólar a través de estos instrumentos llegaron a $230.

El viernes se agudizó la caída de los ´precios de los bonos, pero de todos, incluidos los del último reperfilamiento. Estos bonos han caída más del 50% y con ello han caído las acciones argentinas. Lo cierto es que, según dicen los operadores, los inversores no confían en la estrategia financiera del gobierno y siguen creyendo que no cumplirá las metas con el FMI. Esto hizo que el riesgo país superara los 2.000 puntos y ahora esperan señales para volver.

El Gobierno dice que solo es un ataque especulativo, pero la realidad que la falta de confianza genera estas cosas y agrava el panorama. Si el gobierno no consigue financiamiento y no baja el gasto, deberá emitir una gran cantidad de pesos para cumplir las obligaciones y esa plata, a su vez, presionará el mercado del dólar. Para eso solo faltan 15 días.




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