Del peaje ilegal al pasquín: la rotonda del fracaso (respuesta a Marinaro)

El exintendente de Malargüe se defiende de las críticas hechas en este mismo espacio por parte de Horacio Marinaro el domingo 20.

Juan Manuel Ojeda
Exintendente de Malargüe.

No suelo contestar opiniones mal intencionadas, al contrario, las respeto, y mas si son de dirigentes políticos opositores. Pero en esta oportunidad si lo voy a hacer ya que en mi gestión como intendente solo defendí a mi departamento y su desarrollo, rara vez respondiendo chicanas o politiquería barata. Tal vez fue un error, pero soy un convencido de que el Dios, el tiempo y la verdad ponen a cada uno en su lugar. Sin embargo, tras leer la opinión de Marinaro, un dirigente del Partido Demócrata local, concejal mandato cumplido, que en las últimas elecciones militó fervientemente -de forma directa e indirecta- para el kirchnerismo, decidí hablar. No nos asombra en Malargüe; es normal en este sector moverse al ritmo del "vil metal". Tras casi tres años de haber priorizado la tranquilidad mental y haberme alejado de la escena pública, no estoy dispuesto a permitir que una persona difame y hostigue mi persona. Hoy tengo el tiempo, las ganas y la decisión de responder.

En primer lugar, quiero dejar en claro a los vecinos de Malargüe, de Mendoza que fui un intendente que luchó incansablemente por su tierra. Muchos recordarán nuestras gestiones y marchas por Portezuelo del Viento, por la minería y por un desarrollo económico que hoy brilla por su ausencia, con el agravante de una profunda depresión productiva y tristeza social sin registros en la historia departamental. Como todo el que hace, cometí errores, pero es una absoluta mentira que hayamos dejado un municipio endeudado. No pasaron seis meses de nuestra salida cuando la Municipalidad de Malargüe obtuvo un préstamo millonario, ya que la gestión financiera, aun en pandemia, fue un éxito y con el equipo logramos sobrepasar la crisis del petróleo y lograr scoring bancario suficiente que le permitió acceder a la gestión siguiente endeudarse sustancialmente. Los bancos miran el pasado y constatan el presente, jamás el futuro: la falacia del endeudamiento se cayó sola a los treinta días de la nueva gestión.

Pero debería preocuparle más, al exconcejal del Partido Democrata, la dura realidad actual de Malargüe, que el hecho de que hoy dé charlas de desarrollo. Parece molestarle que uno logre progresar a través del esfuerzo. Vengo de una familia muy humilde, de un empleado municipal, y sin conocer la capital provincial me instalé a los 17años, estudié, me recibí, volví a mi departamento y fui intendente. Y cuando los malargüinos me lo pidan y crean que deba volver, allí estaré, acompañando a los vecinos de buena fe, y no para aquellos que viven de la política desde 1983, saltando sin pruritos de sentarse al lado de Mauricio Macri y militar luego para el kirchnerismo.

En segundo término, jamás guardé silencio sobre los fondos de Portezuelo del Viento. Cuando se dio esa discusión, ya había dejado la intendencia; de haber estado en funciones, habría actuado igual que con la minería: defendiendo el territorio a capa y espada. Los vecinos habían elegido legítimamente a otras autoridades y jamás entorpecería una administración, algo que otros sí hacían cuando yo gobernaba. ¿Dónde estaba este dirigente cuando movilizamos a más de 4.000 personas en la Legislatura pidiendo por la minería, o cuando protestábamos contra el laudo adverso del presidente Alberto Fernández -a quien este mismo sector político acompañó en su armado local-? "¿Acaso va a seguir defendiendo al presidente Alberto Fernández quitándole la responsabilidad del laudo contrario por Portezuelo del Viento? Si hoy se tuviera que laudar sobre Portezuelo del Viento, no tengo dudas de que el presidente Javier Milei lo haría en concordancia con la provincia de Mendoza -tal como lo hizo en los últimos días defendiendo la regalía de Los Nihuiles- y hoy Portezuelo del Viento sería una realidad para los malargüinos. Sin embargo, esto no sucedió con el gobierno que usted mismo acompañó."

Pero qué lindo es escuchar cuando usted habla del "sentido de la oportunidad", que resulta ser inversamente proporcional al de la memoria. Y hablemos de Malargüe, porque gracias a Dios la gente tiene memoria. Cada vez que camino por nuestro departamento, los vecinos se acuerdan, reconocen y muchos se animan a pedir que vuelva porque saben lo que hicimos, aun en pandemia, casi dos años y otros dos de un gobierno nacional de no dio pie con bola.

Los vecinos tienen memoria de que asumimos una gestión sin terapia intensiva y, en menos de dos años y junto al gobierno provincial, logramos tener la UTI tan anhelada. Creamos el programa oncológico municipal, logrando que más de 220 pacientes dejaran de viajar a San Rafael para tratarse en su propia tierra; sumando además neurólogo infantil, endocrinólogo y jerarquizando el sistema sanitario al punto de quedar sextos en el concurso de la Unión Europea para hospitales digitales. No fui gobernador, simplemente era un intendente que acompañó a los enfermeros con un bono COVID y que dispuso los medios para trasladar a cada vecino de la zona rural -en el segundo departamento más grande de la Argentina- para que recibieran su vacunación en tiempo y forma.

La gente tiene memoria, y los empleados municipales también. Fue durante nuestra gestión que, por primera vez, el salario básico más bajo equivalía a 500 dólares (una realidad muy lejana a la actual, donde los básicos apenas rondan los 600.000 pesos frente al millón que significarían actualmente). Lo mismo sucedió con nuestros casi 300 docentes municipales, a quienes equiparamos con los provinciales, derechos e ingresos que el gobierno al que usted defiende quitó inmediatamente al asumir la gestión municipal.

Si hablamos de memoria, los vecinos recuerdan que pavimentamos más de 170.000 metros cuadrados con pavimento en caliente por primera vez en la historia de Malargüe. De hecho, usted era uno de los críticos de esta tecnología y proponía una empresa para hacer pavimento en frío... con el agravante de que su propuesta salía mucho más cara y era obsoleta, ni hablar de los adoquines que dejo comprado siendo secretarios de obras en la gestión anterior y que pretendía que nosotros pagáramos, cuando el costo era casi el doble de lo que costaban en el mercado provincial, entres otras cositas...

Si vamos a la zona rural, nuestros productores y puesteros reclaman hoy que hace tres años no se les entrega forraje en época de parición; en contraste, nosotros construimos una planta forrajera para garantizarles la asistencia del Estado en su etapa más difícil. Eso es memoria. Lo ven también los empresarios mineros de toda la provincia y el país, quienes reconocen, en mi persona, el trabajo que nos tocó realizar para que hoy Mendoza y Malargüe tengan un horizonte real de desarrollo productivo y minero.

Logramos cerrar el primer parque solar más grande de Mendoza, con más de 300 hectáreas en terrenos municipales, consolidando la inversión privada más grande de la historia departamental. Avanzamos en potenciar nuestro polo turístico integral de la mano de iniciativas como el centro de esquí El Azufre junto a Reales del Pehuenche y las termas de Cajón Grande. Vivimos cuatro años de gestión con un nivel turístico altísimo, el modelo más exitoso de nuestra historia según los propios prestadores. Hace tres años en Malargüe se multiplicaban los complejos de departamentos para el turismo; hoy la gente se pregunta qué pasó, porque ya ni siquiera se construye. Eso es memoria.

Recibimos un matadero frigorífico municipal clausurado y lo entregamos habilitado para la exportación, realizando con éxito las primeras pruebas de exportación de cabrito pelado y dejando listas para adjudicar las cámaras de frío para que los productores comercializaran chivitos todo el año. Logré el financiamiento para la obra de cloacas, la obras más importante de la ciudad de Malargue, hoy lamentablemente paralizada al igual que el barrio Carbometal. Dejamos para adjudicar el Parque de los Niños -una obra cercana a los 370 millones de pesos de aquel momento- y dejamos completo el proyecto ejecutivo con su respectiva Declaración de Impacto Ambiental del gasoducto Papagayos-Malargüe, algo inédito en la historia departamental, superando incluso los viejos anuncios rimbombantes del kirchnerismo que nunca concretaban los proyectos ejecutivos.

Por ultimo; no me considero un técnico, aun cuando tengo formación profesional; pero en mi mente y en mi alma tengo un profundo cariño por mi departamento y por mi gente, que hoy la pasa muy mal. Lo que no deja de sorprenderme son estos dirigentes -alguien diría, "hombres grandes"-. Espero que, cuando yo llegue a su edad, no esté tan enojado como usted. No soy culpable de que no haya avanzado ni llegado a donde le hubiese gustado; simplemente fui un joven que decidió enfrentar estructuras como la suya, ganarles y gobernar en la peor etapa de la historia del país, de la provincia y del municipio, con aciertos y con errores. Y el día que me tocó irme de la gestión municipal, volví a mi casa: no necesité de ningún cargo político, como muchos otros.

De todo se aprende, y en este camino aprendí que el que calla otorga. Aunque a uno no le guste contestar, hay momentos en los que es necesario hablar frente a personajes que en nuestro pueblo serán recordados por maniobras oscuras, aun detrás del escudo del partido demócrata. Ni yo, ni los malargüinos nos olvidamos del exsecretario de Obras Públicas que dirigió una licitación para comprar adoquines a una única empresa en toda la República Argentina. Tampoco de los tres inodoros y las tres mochilas que nunca aparecieron. Ni hablar de los fondos nacionales que, siendo funcionarios, no pudieron rendir, obligándome al asumir la intendencia a ordenar administrativamente todo el expediente para poder concretar una obra tan importante como el Parque de Huellas de Dinosaurios de nuestro departamento.

Ni hablar de aquel personaje que cobraba peajes sin autorización y que después terminó siendo concejal del PD. Si de memoria se trata, lo único que yo le puedo reclamar a su paso por la función pública es que estuvo cuatro años queriendo hacer una rotonda en San Martín y Cuarta División y, lamentablemente, ¡no pudo ni demarcarla. Algún día la "Zootonda la terminara".

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