Mejor no hablar de ciertas cosas

Justo cuando se cumplía un mes de las medidas que tomó Pesce, el presidente hizo declaraciones que van a tener un efecto que no tendrá un impacto lento, pero importante.

Mejor no hablar de ciertas cosas. Una canción que siempre está vigente y que -ahora más que nunca- comenzará a hacerse realidad en un proceso lento, pero constante. Justo cuando se cumplía un mes del "súper cepo" que impuso Miguel Pesce, al presidente Alberto Fernández no se le ocurrió nada mejor que hablar de los depósitos de la gente y generar una caída mayor de la confianza en un escenario en el que eran pocos los que aún no la perdían.

En un país como la Argentina, en el que se ha visto de todo, no es suficiente con que todos los expertos aclaren que la situación de los bancos es sólida y hay liquidez. No importan que lo hayan repetido hasta el cansancio, porque bastó que el presidente -en la inauguración del Coloquio IDEA- dijera que no se van a tocar los depósitos de la gente para que se prendiera la alerta en miles de argentinos. La lectura que se hizo es que si dijo que no van a tocar los depósitos, es posible que lo hagan.

"Desde los que plantean que se viene una devaluación hasta los que plantean que vamos a quedarnos con los depósitos de la gente. Jamás haría semejante cosa", dijo Fernández. Nadie se lo preguntó, pero él lo mencionó y terminó por seguir socavando la escasa confianza que tienen los argentinos en las acciones políticas para el manejo de la crisis económica.

Es que acá el miedo es a la política, porque claramente los bancos no están en una situación compleja ni con pesos ni con dólares, pero siempre queda abierta la opción de una acción política en ese sentido, porque hablamos de un país al que sólo le falta ver las vacas volar.

Hay poco lugares en el mundo donde la palabra política tenga un impacto tan importante en la economía como en la Argentina. La reacción es inmediata y si no fuera por la pandemia quizás el jueves nos hubiéramos encontrado con un escenario de largas filas en casas de cambio y bancos para hacerse de dólar o para retirar los que están depositados.

Hace poco más de un año la cantidad de votos que logró Alberto Fernández generó una corrida muy fuerte con millones de argentinos comprando dólares para cubrirse ante lo que venía. En ese momento ya había miedo respecto a lo que se venía. Lo curioso es que aún viendo esas señales, y después del efecto que tuvo el "súper cepo", nadie le haya dicho al presidente que no se le ocurriera hablar de los depósitos de la gente, porque justamente iba a generar aún más desconfianza y de manera innecesaria.

En cuanto escucharon a Fernández muchas personas entraron a las páginas de sus bancos para sacar turnos y poder retirar sus dólares. Desde que se aplicó el "súper cepo" cayeron más de US$1.900 millones los depósitos privados y  se acercan a los US$15.000 millones, cuando en enero de este año estaban sobre los US$19.000 millones. 

La curva, que desde el 15 de septiembre muestra una fuerte caída, va a seguir con esa tendencia y con mayor fuerza, pero a un ritmo más lento. Hoy son limitadas las operaciones que se pueden hacer en los bancos por la cantidad de turnos en medio de la pandemia y eso hace que el impacto no sea inmediato, sino que se vaya distribuyendo en el tiempo. Como dato, los que piden turnos hoy, en algunos bancos recién lo consiguen para noviembre.

Claramente en la clase política la mayoría de los actores no resiste archivo, pero Alberto Fernández tiene en contra que los suyos son más recientes y en materia económica son flojos. Por eso, y por tu investidura, debería tener especial cuidado con cualquier tipo de declaración porque todas son señales. Aún más cuando el blue se dispara y la gente ve que desde el Gobierno subestiman la situación y no mueven un dedo.

Por eso Alberto, es mejor no hablar de ciertas cosas.

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