No es contra ti

¿Quiere el feminismo fomentar el odio a los varones y culparlos de las opresiones, violencias y privación de derechos de las que hemos sido víctimas las mujeres en toda la historia de la humanidad? Lo responde Emiliana Lilloy.

Emiliana Lilloy

Nacemos y nos incorporamos a un mundo ya construido. No hay posibilidad de elección, el escenario está montado y, por lo tanto, no conocemos un mundo nuevo, sino que "reconocemos" uno ya interpretado por quienes nos antecedieron. Así integramos lo que llamamos cultura, como un conjunto de reglas que hay que cumplir, adaptarse a ellas para ser aceptada, porque sí, porque es lo es natural o normal.

Si habiendo reconocido el mundo en el que vivimos nos trasladaran en una cápsula al 1800, las condiciones en que vivían las personas nos parecerían una aberración. Pero quienes nacieron en ellas no notaron nada raro allí: compraron sus esclavos/as o sirvieron toda una vida a un propietario blanco que por alguna razón "reconocieron" superior y con derechos sobre sus cuerpos y voluntades.

A nadie se le ocurriría juzgar la crueldad de ese buen padre de familia que sostenía una hacienda, sometiendo a la mujer a la condición de animal doméstico, quien era la encargada de criarle la prole y a su próximo heredero, hombre que incluso, castigaba o usaba los servicios sexuales de sus esclavos/as porque era su derecho y él los había comprado con el sudor de su frente.

Pero las revoluciones llegan y el mundo cambia. Hoy podemos imaginar la frustración de aquel varón cuando la ley concedió la libertad de vientres, o la traición que sintió de su "esclavo amigo" cuando accedió a su libertad y lo abandonó, después de años en que le dio casa y comida a él y su familia.

Relatan los escritos de aquella etapa, el fenómeno de que muchos/as esclavos/as, con la libertad concedida, no dejaban a su amo porque no sabían o conocían otro mundo ni otra forma de vivir. Habían reconocido su opresión como la única forma de estar en el mundo.

¿No nos pasa algo parecido hoy con el movimiento feminista? Las revoluciones llegan y el mundo cambia. El feminismo es el movimiento social más largo, pacífico e importante de la historia de la humanidad porque compromete la liberación de más de la mitad de su población. Pero como les pasaba a aquellas/os esclavas/os, pareciera que existen muchas mujeres que no quisieran ser liberadas ni que las cosas cambien, porque no conocen otra forma de estar en el mundo para el que fueron educadas.

Lo mismo sucede quizás con muchos varones. Buenos padres, hermanos y esposos se sienten ofendidos por el feminismo, se sienten atacados y constantemente se defienden con frases como "no todos somos así, ni asesinos ni violadores". Ellos trabajan mantienen y protegen a sus familias. Les asustan las personas que no se adecúan al rol de varón y mujer que vieron de pequeños, aquel mundo que reconocieron y normalizaron al crecer. Y sobre todo les incomoda que las mujeres salgan a la calle a pedir que no las maten. ¿Por qué lo hacen, si no todos somos violentos?

En este contexto, el feminismo como el anti esclavismo en aquel momento viene a romper con el mundo conocido, viene a visibilizar injusticias y como nos atraviesa en nuestros hábitos, afectos y formas de estar en el mundo, puede llegar a ser muy incómodo.

¿Quiere el feminismo fomentar el odio a los varones y culparlos de las opresiones, violencias y privación de derechos de las que hemos sido víctimas las mujeres en toda la historia de la humanidad? Claro que no. ¿Creemos desde el feminismo que todos los varones son violentos? Definitivamente no. Además, esta falacia es tan grande, que, aunque quisiéramos pensarlo así, la realidad nos hablaría a la cara: si todos los hombres fueran malvados y violentos, las mujeres no podríamos salir a la calle, ni construir familias, ni vivir en sociedad.

Lo que sucede es que mientras algunas/os piensan que los varones son los culpables, otros varones se sienten ofendidos porque se sienten aludidos y dicen "no somos todos" o incluso se culpabiliza a las mujeres "porque son ellas las que educan a sus hijos/as" estamos perdiendo de vista dos cuestiones fundamentales.

Una es entender que tanto varones como mujeres fuimos educados/as en una cultura machista, por lo tanto ambos/as reconocimos ese mundo y reproducimos las desigualdades sin darnos cuenta, porque las hemos aceptado como normales. Aquí no hay culpables, ni buenos/as ni malos/as. Aquí hay una necesidad de replantearse el mundo para evitar que se sigan construyendo sociedades en que las personas no somos tratadas como diferentes, pero iguales en derechos y oportunidades.

La otra es que, en esta ecuación, y producto de este sistema cultural que privó de derechos y valor a las mujeres, se producen constantes actos de violencia hacia ellas, se ha feminizado la pobreza y no gozan de las mismas oportunidades y libertades que los varones para vivir sus vidas. Otro apartado vale para aquellas personas que transitan o no se identifican con el sexo asignado al nacer.

Sabiendo esto, ya no podemos seguir ofendiéndonos, desmarcándonos de "otros hombres" o culpabilizando a las mujeres de su propia opresión.

¿Acaso no es mejor idea dejar de protegernos y aunarnos para cambiarlo? Esto no es contra ti ni contra nadie, esto es para todos/as. Este es nuestro tiempo de hacerlo, para que cuando nazcan las nuevas generaciones, "reconozcan" un mundo nuevo, uno de iguales, sin estereotipos y sin violencia.


Esta nota habla de:
Más de Opinión
Todos los días, Hilda
Caso Guardati

Todos los días, Hilda

Hilda Lavizzari todavía está en la retina de miles de mendocinos que la vieron luchar por la aparición de su hijo, Paulo Christian Guardati, desaparecido en democracia en 1992, tras ser visto en el Destacamento de la Policía de Mendoza en La Estanzuela.