El costo del papelón racista de Hebe Casado
La vicegobernadora cruzó todos los límites éticos, legales y diplomáticos al insultar a la selección francesa. Con el gobernador pidiéndole disculpas a Francia por detrás y la provincia sumida en un bochorno internacional, los mendocinos debemos exigir su renuncia indeclinable de forma inmediata.
El límite de la impunidad digital y el papelón internacional de la vicegobernadora,
Las instituciones democráticas no se sostienen únicamente sobre el andamiaje legal de sus normas, sino también sobre la dignidad de conducta que la ciudadanía exige a sus representantes. Cuando las expresiones públicas de una alta autoridad trascienden la mera provocación en redes sociales, para ingresar de lleno en la tipificación del delito discriminatorio, la responsabilidad política deja de ser un debate abstracto para transformarse en una exigencia ética e institucional impostergable.
La investidura de un cargo público no es un disfraz de fin de semana que se puede colgar en el perchero para salir a escupir prejuicios en las redes sociales. Parece que, a la vicegobernadora de Mendoza, Hebe Casado, nadie le explicó que cuando habla, no lo hace una tuitera cualquiera amparada en el anonimato o en el mal llamado folclore; habla la segunda autoridad de la provincia de Mendoza.
Su reciente agresión racista hacia la selección de fútbol de Francia y su capitán no solo es inaceptable, es un límite ético e institucional que se ha cruzado y del cual no se vuelve sino con la renuncia.
¿Por qué el racismo es un delito?. Quizás esta doctorcita; caprichosa, acostumbrada a manejarse con una impunidad digital alarmante, ignore las leyes del país que gobierna. Se lo recordamos desde aquí; el racismo en la República Argentina no es una opinión picante ni una humorada de red social; es un delito tipificado por la Ley Nacional 23.592 (Ley antidiscriminatoria).
Esta norma penaliza explícitamente a quienes impidan, obstruyan, restrinjan o de algún modo menoscaben el pleno ejercicio sobre bases igualitarias de los derechos fundamentales, y castiga con prisión a quienes participen en organizaciones o realicen propaganda basados en ideas o teorías de superioridad de una raza o de un grupo de personas de determinada religión, origen étnico o color.
Cuando Casado usa su cuenta oficial para verter descalificaciones xenófobas, no está siendo solo políticamente incorrecta, sino que está exhibiendo una conducta de ribetes delictivos desde la cima del poder del estado. Es el desprecio absoluto por la ley de parte de quien tiene la obligación constitucional de hacerla cumplir.
Lo que agrava aún más la situación, es la alarmante frivolidad de su personaje. Estamos ante una funcionaria de una preocupante escasez de luces y poca capacidad intelectual para comprender la dimensión institucional del sillón que ocupa, además tiene un evidente problema de incontinencia verbal.
Hacer política a los gritos, con chicanas baratas de comité y berrinches de red social es el reflejo de una alarmante chatura intelectual. Mendoza, una tierra de pioneros, de estadistas y de debates profundos, no puede verse representada por semejante esperpento discursivo. La provincia le queda infinitamente gigante a una figura tan empequeñecida por sus propios prejuicios e incontinencia verbal.
Un bochorno diplomático sin precedentes, y las consecuencias de sus dedos veloces en la red social X no tardaron en llegar, Persona non grata. La embajada de Francia en Argentina tomó la drástica y poco habitual medida de declararla persona no grata.
Aislamiento institucional. Casado ya no podrá participar de eventos diplomáticos, recepciones ni reuniones bilaterales organizadas por el país europeo. El daño a la provincia, Mendoza, una tierra que vive del turismo internacional, de sus exportaciones vitivinícolas y de la búsqueda constante de inversiones extranjeras, queda pegada a la figura de una vicegobernadora que es vista en el exterior como una promotora de discursos de odio y agresión.
El gobernador le soltó la mano, la desautorización definitiva, es el golpe de gracia a la ya nula legitimidad de Casado se lo dio su propio compañero de fórmula. El gobernador Alfredo Cornejo, consciente del desastre político e institucional, tuvo que enviar una carta formal a la embajada de Francia desautorizando explícitamente los dichos de su vice, pidiendo disculpas en nombre de la provincia y marcando distancia del bochorno generado por su segunda en el gobierno.
Cuando el propio gobernador tiene que pedir disculpas públicamente para limpiar el barro que arrojó sobre la provincia, tu ciclo político está terminado. Ya no hay respaldo político interno que valga. Cornejo le soltó la mano porque el costo de sostenerla en el cargo es sencillamente impagable para la gobernabilidad.
Sin embargo, la falta de una retractación institucional sincera y el atrincheramiento en la provocación terminaron de dinamitar los puentes del decoro republicano.
¿Con qué autoridad moral o de gestión va a presidir la Cámara de Senadores de la provincia? ¿Cómo va a mirar a la cara a los representantes de las distintas fuerzas políticas tras haber demostrado semejante desprecio por la legalidad y el respeto básico?
Los mendocinos no podemos ser rehenes de los caprichos discursivos y las provocaciones constantes de una funcionaria que confunde la medicina con la impunidad y la libertad de expresión con la discriminación explícita.
Por respeto a nuestra historia, por el cuidado de nuestras relaciones con el mundo, y por pura higiene democrática, la vicegobernadora Hebe Casado debe presentar su renuncia indeclinable de manera inmediata. Mendoza es mucho más grande que sus prejuicios y sus limitaciones morales e intelectuales.
Hoy ya es muy tarde y el desenlace era inevitable, la escalada de irresponsabilidad institucional terminó acorralando al propio oficialismo. Hay una realidad insoslayable, cuando una funcionaria confunde la provocación con la gestión pública, es la propia Constitución la que termina marcándole la puerta de salida.
Oportunamente y mediante el ejercicio democrático del voto, los mendocinos le otorgamos el valioso cargo de presidente nato de Senadores y sucesora constitucional del gobernador de la provincia.
Casado no lo supo interpretar y, cual barra brava en la tribuna, de la forma más grosera, dio muestras cabales de su incapacidad para desempeñar tan importante rol ciudadano. Fue la agresión soberbia, el redoble de la apuesta y la victimización infantil. Mendoza no puede permitirse naturalizar el agravio ni tolerar que la representación del Estado caiga en manos de la arbitrariedad.