Pandemia: ahora ni siquiera se le puede echar la culpa a la Argentina

Un video viral dice que en este país tenés absoluta impunidad porque siempre podés culpar a la Argentina por todo lo que sucede. Sin embargo, últimamente la Argentina, en la figura del presidente, no quiere asumir ninguna culpa o responsabilidad.

Un video viral del comediante Guillermo Aquino rescata que la Argentina ofrece total impunidad a sus ciudadanos porque siempre se puede culpar al país por las desgracias o las malas actuaciones de cada persona. Sin embargo, en este período de pandemia parece que ni siquiera la Argentina se quiere hacer cargo de lo que pasa y las culpas terminan siendo del ciudadano de a pie.

Después del impacto de la segunda ola en el país, desde el Gobierno nacional, y específicamente el presidente Alberto Fernández, volvió a culpar a la ciudadanía por la situación sanitaria. Sin decirlo de manera directa, dio a entender que el nuevo pico de contagios llegó por un mal manejo individual de las personas en sus rutinas diarias. Por eso, advirtió que "si la gente no reacciona, vamos a tener que hacerles un pedido muy claro a los gobernadores".

De esta forma, no hay ninguna chance de que la razón por la cual la segunda ola haya llegado mucho antes de lo que estimaba el Gobierno sea por una mala estrategia sanitaria, no es posible. Tenemos el veredicto y somos nosotros, los ciudadanos de a pie, los que una vez más cometimos los errores y estamos llevando al país a la crisis asistencial que puede tener dimensiones inimaginables.

No tiene nada que ver que el Estado, en la figura hoy de Fernández, se haya quedado sin margen de acción por la mala gestión durante la primera ola cuando tuvieron la economía detenida sin ningún plan alternativo o que a los ciudadanos los hayan sometido a la cuarentena más larga del mundo.

Quizás, y si antes no hubiéramos "quemado todas las naves" de manera improvisada y sin un plan, antes de este segundo brote se podrían haber tomado otro tipo de medidas más restrictivas (durante un período acotado en el tiempo) que permitieran controlar el avance explosivo del virus (o demorarlo un poco) para avanzar con una vacunación que viene muy lenta.

Para Fernández hoy estamos enfrentando una situación compleja por culpa de la gente y no -por ejemplo- porque no se cumplieron las promesas de 10 millones de vacunas en diciembre y otras tantas en enero y febrero. ¿Acaso suena casual que ahora el jefe de Gabinete Santiago Cafiero diga que todos pueden comprar vacunas?

Es más fácil para el Gobierno culpar a la población y no hacer un mea culpa con la gestión para conseguir dosis que hubieran permitido avanzar con el plan de vacunación de manera más acelerada y llegar a la segunda ola -por lo menos- con los mayores de 70 todos inmunizados.

Ahora, seguramente también va a ser culpa de la gente que estas restricciones de tres semanas se extiendan más allá en el tiempo (porque no les quepan dudas que las van a extender). No cumplieron con el llamado del Estado siempre presente y preocupado por el bienestar, lo que conlleva a que sean castigados con restricciones prolongadas a la espera de que lleguen vacunas. ¡Pero ojo! Vacunas que faltan en el mundo y no sólo en la Argentina, por lo que no vale culpar a Ginés, Carla o Alberto porque la inoculación va lenta.

Sólo queda esperar tres semanas, hasta que termine abril, para ver cuál es la reacción de las autoridades y si se sigue culpando al ciudadano cargándole todo el peso de la responsabilidad de la situación sanitaria.


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