Mientras blindan al Banco Central, la economía sigue renga
El gobierno publicó su proyecto para dar autonomía al Banco Central pero la economía micro sigue sin poder reaccionar.
El presidente Milei dio a conocer por cadena nacional el proyecto para modificar la Carta Orgánica del Banco Central, que había sido modificada en 2012 por el gobierno de Cristina Kirchner. Aquella reforma había puesto a la autoridad monetaria al servicio de los caprichos del Poder ejecutivo, para ejecutar "políticas activas". La letra de la misma decía que "debe promover la estabilidad monetaria y financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social".
El presidente puso mucho énfasis en que es la reforma estructural más importante desde la fundación del BCRA en 1935 y básicamente establece que la función es defender el valor de la moneda y consolidar la estabilidad de precios, como único objetivo. A su vez establece una protección para la autoridad, básicamente el presidente de la entidad, al exigir para su remoción que se haga con los 2/3 de los votos del Senado y los 2/3 de la cámara de Diputados.
Otra disposición es la prohibición de asistencia, directa o indirecta al Tesoro. Es decir, el BCRA ahora no podrá emitir para transferirle pesos y tampoco podrá comprar bonos emitidos por el Tesoro. De esta manera se terminaría todo tipo de asistencia financiera.
De la misma manera, no habrá más ganancias transferidas. Y esto es lógico porque la entidad no hace transacciones que le puedan generar utilidades. Las diferencias de valores están dadas por variaciones en los valores de algunos de sus activos (suba o baja del dólar o el euro, o del oro, etc) La diferencia se anotará como un ajuste de valor sin transferir nada al Tesoro.
El proyecto prevé severas sanciones a los directivos del Banco Central que otorguen financiamiento al Tesoro para cubrir el déficit será considerado un delito con penas de prisión de cumplimiento efectivo.
Otro tema novedoso es establecer la vigencia o posibilidad de aplicar un "grillete fiscal", es decir, una imposibilidad de que el ejecutivo de pueda financiar con el Banco Central. En caso de un déficit continúe, se podría aplicar el "shutdown", un mecanismo por el cual el Estado cierra hasta que consiga nuevos recursos. En ese lapso, se suspenden contrataciones, transferencias, pero no prestaciones básicas como salarios, jubilaciones etc. Durante la vigencia de las medidas, el presidente, vicepresidente, ministros, secretarios, diputados y senadores no cobrarán sueldos.
La economía sigue desequilibrada
La economía argentina luce renga: una parte se ve muy bien, es capital intensiva y con poca ocupación de mano de obra, pero hay otra, que debe someterse a una dura competencia, está mostrando señales de peligrosa recesión, con empresas que van cayendo y empleos que se van perdiendo.
Algunos quieren dramatizar diciendo que son dos Argentina, pero, en realidad, es un solo país donde se establecieron nuevas reglas de juego y cada uno refaccionó de distinta forma. El primero, estaba casi paralizado y recibió reglas de juego claras y garantías y comenzaron a llegar capitales. Petróleo, gas, energía y minería generaron una explosión de inversiones, aunque no muchos empleos directos. Lo que está faltando es un canal de comunicación entre ambos sectores.
El economista Ricardo Arriazi señaló esta semana en Mendoza que "los que crecen son oferentes de divisas y poco demandantes de mano de obra, y los que decrecen son demandantes de divisas y demandantes de mano de obra" El economista dijo que era la primera vez que veía "un gran excedente de divisas con falta de empleo".
En la misma conferencia Arriazu explicó que la apertura comercial va a debilitar a sectores industriales concentrados históricamente en el Gran Buenos Aires, mientras otras actividades, vinculadas a los recursos naturales, ganarán participación. El economista remarcó que ese desplazamiento productivo no se traduce de manera automática en un desplazamiento de personas. "La gente no se mueve", señaló, y agregó que "tarda mucho en moverse, lo cual te plantea un desafío"
De todos modos, Arriazu señaló que hay muchos sectores que tendrán crecimiento y van a requerir mano de obra especializada y ese puede ser un cuello de botella. Citó como ejemplo que hay una franja cuprífera entre San Juan y La Rioja que, dijo, es el más grande del mundo.
Para ejemplificar, el economista sostuvo que sobre los cuellos de botella logísticos que ese crecimiento productivo puede generar: calculó que la demanda de cemento treparía a 17 millones de toneladas frente a una capacidad instalada de 13 millones, y estimó que se necesitarían 13.000 camiones adicionales y 20.000 choferes para sostener el transporte de la producción minera y agropecuaria.
La realidad es que el gobierno debería arbitrar medidas que requerirán acuerdos con los gobernadores porque las soluciones pasan por bajar impuestos que son coparticipables. Por otra parte, hay que corregir ciertas anomalías o asimetrías. No es posible mantener un sistema de indexación de tarifas y no hacer lo mismo con las negociaciones salariales. Lo ideal es que no haya indexación, pero si la aplican, que beneficie a todos. Además, hay empresas que podrían y se debería cercenar esa posibilidad.
Una de las reflexiones que dejó Ricardo Arriazu en su visita a Mendoza es un consejo muy sano y es que, ante de liberalizar un sector de la economía, hay que medir la cantidad de personas que se pueden ver perjudicadas y las posibilidades de acercarles una asistencia hasta que logren reinsertarse.
En realidad, esta parte de la economía, representada por la industria, el comercio y la construcción, están sometidas a reglas muy duras. En algunos casos, hace falta aportes de capital para renovar tecnologías, en otros casos, que mejoren los salarios, aunque no es seguro que mayores ingresos vayan al comercio tradicional
Pero el consejo de Arriazu no debe soslayarse. Estamos haciendo apertura económica con un tipo de cambio controlado o subsidiado y esto deja en desventaja a los empresarios nacionales que, demás, no tienen la escala que si pueden exhibir las empresas internacionales. Además, las empresas nacionales están sometidas a regulaciones, y tasas que los importados pueden esquivar. Las empresas no tienen problemas en competir, pero en igualdad de condiciones.