Aumentan las presiones contra el gobierno desde sectores "amigos"

Mientras algunos sectores se quejan de la pérdida de poder adquisitivo, pensadores afines al gobierno salen a criticar la velocidad o profundidad del ajuste

Por: Rodolfo Cavagnaro
Columnista de Memo

 A las quejas que habitualmente se escucha de grupos opositores o tradicionalmente vinculados a sectores que estuvieron muy protegidos durante mucho tiempo, se le agregan ahora críticas que llegan desde personajes que fueron tradicionalmente liberales y que hoy aparecen haciendo gala de cierto pragmatismo que puede confundir.

El tema de fondo pasa por las circunstancias que atraviesa el consumo y que abarca a sectores como la industria de alimentos y bebidas, los textiles y la construcción, aunque también les toca a los sectores vinculados al turismo. Todos ellos, con el comercio a la cabeza, tienen la característica de emplear a muchas personas y, entonces, se adjudica a la crisis de los mismos, el problema del desempleo y, por ello, la caída del consumo.

Es real que hubo una caída del consumo y que el poder adquisitivo del salario ha tenido un cierto retroceso, pero, también es verdad que ahora con esos salarios hay que hacer frente a tarifas más altas porque se quitaron los subsidios. Esto se ve mucho más fuerte en la zona del AMBA, donde los niveles de subsidios se habían mantenido de manera vergonzosa.

El problema de la actualización del salario es un problema generado porque el ministro Caputo no permite aumentos mayores de 2 o 2,5% mensual, porque tiene miedo de que la mayor capacidad de demanda termine disparando los precios. Después de lo que hemos vivido los argentinos se puede asegurar que, si alguien quiere disparar los precios, se quedará sin clientes porque los argentinos aprendieron a defender sus salarios y, lo más importante, no quieren que terceros les administren su poder adquisitivo.

El problema de las proclamas de los economistas es su falta de definición. Tanto Ricardo Arriazu, como Miguel Angel Broda, esta semana salieron a criticar la velocidad del ajuste, afirmando que muchos sectores no estaban preparados y han quedado en malas condiciones. En realidad, cuando se va a hacer un ajuste muy grande no se le avisa a nadie para evitar maniobras evasivas. Además, ellos mismos lo criticaron a Mauricio Macri por el gradualismo que, finamente, llevó al fracaso a su gobierno.

No obstante, ni Arriazu ni Broda dan alternativas concretas. En el caso de Cavallo, insiste en que es necesario liberar totalmente el mercado cambiario, eliminar todas las restricciones y, de esta manera, los capitales llegarán de manera más fluida. Es el único que aporta una idea, porque Hernán Lacunza divaga con diagnósticos, pero sin atinar una propuesta concreta, aunque fuera un esbozo.

Hay varios temas que tener en cuenta. Ya dije mi posición en el sentido que hay que liberar las negociaciones entre empresas y sindicatos y permitir negociones libres, pero empresa por empresa, porque no todos están en las mismas condiciones. Además, los economistas tienen que explicar que el dólar, en el mundo, esta devaluado. Producto de esto se han devaluado las monedas nacionales y esta es una explicación de por qué el dólar no sube en nuestro mercado, a pesar de alguna intervención del Tesoro para evitar subas abruptas.

Es verdad que el gobierno debe dar respuestas, pero necesita negociar con los gobernadores y, además, debería tener un plan para sacar el 15% del aporte de las empresas al sistema jubilatorio, porque no tiene sentido. El aporte jubilatorio debe hacerlo el que se va a jubilar y no la empresa ya que, además de agrandarle sus costos, impacta en los costos de los productos de las empresas y lo terminan pagando los consumidores.

Mejoras levemente las previsiones del mercado

El mercado ajustó levemente a la baja sus proyecciones de inflación y tasa de actividad Las consultoras y centros de investigación que releva el Banco Central de la República Argentina (BCRA) proyectaron una inflación de 2% para julio y de 1,8% para agosto. Además, pronosticaron un Índice de Precios al Consumidor (IPC) de 29,8% para 2026 y un dólar a $1.652 para fin de este año, mientras que la actividad se recortaría desde el 3%-3,1% previsto hasta un rango de entre 2,6 y 2,7%.

Respecto de la inflación, el grupo de las mayores 10 consultoras estimó una tasa de 1,9% para julio y de 1,8% para agosto. En tanto, los participantes del REM previeron un leve descenso del ritmo inflacionario de cara a los meses siguientes: 1,8% en agosto; 1,8% en septiembre; 1,7% en octubre; 1,6% en noviembre.

Para diciembre, anticiparon una tenue suba a 1,8%, seguida de una nueva reducción a 1,7% en enero de 2027. Respecto de los datos anualizados, los especistas proyectan una inflación de 19,8 para todo 2026, mientras que estiman que la de 2027 será de 20% y calculan que para 2028 la inflación bajaría a 14% anual.

Con respecto a las estimaciones del tipo de cambio, el consenso calcula que el tipo de cambio terminaría en $1.650, aunque el top 10 de las consultoras estima un valor de $1605. En materia de actividad económica, las consultoras sostuvieron que el Producto Interno Bruto (PIB) ajustado por estacionalidad habría caído 0,4% en el segundo trimestre del año. Para el tercer y cuarto trimestre de 2026, las consultoras prevén un crecimiento de 1,0% en cada período. El promedio de expectativas para 2026 presentó una suba del PIB real de 2,7%, mientras que el Top 10 espera un avance de 2,6 por ciento.

En materia de comercio exterior los analistas ahora proyectan que las exportaciones de bienes superarían los US$100.000 millones, al alcanzar US$100.207 millones, mientras que las importaciones FOB sumarían US$76.773 millones. De este modo, el saldo comercial arrojaría un superávit de US$23.434 millones, levemente inferior al previsto en la encuesta anterior debido a una revisión al alza de las compras al exterior.

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