Aún entre tanto debate, los números económicos indican un ritmo aceptable
La discusión sobre los problemas de la morosidad esconde buenos datos de la marcha de la economía, por ejemplo: la exportación de vino a granel. Análisis.
A partir de la difusión de la cantidad de argentinos que tiene deudas en mora con el sistema financiero han aparecido voces de oportunistas y "especialistas" con las más disparatadas propuestas. El gobierno trata de minimizarlo diciendo que "son problemas entre privados", pero hay una realidad y es que un privado es más débil que el otro.
Cuando se produjo el cambio de gobierno, en 2023, la economía venía con una inflación del 220% anual, los bancos pagaban casi 20% mensual a plazo fijo y las pocas posibilidades de crédito, con tasas del 500%, generaban la posibilidad de jugar con la inflación porque los sueldos se ajustaban a un ritmo algo menor, pero, siendo las cuotas fijas, se generaba una sensación de riqueza que ponía de buen humor a la población. La gente no miraba las tasas, solo si podía pagar la cuota.
Pero desde enero de 2024 la situación cambió, los bancos se animaron a prestar más y aprovecharon la necesidad de la gente. Pero los bancos cometieron la imprudencia de no medir el riesgo crediticio. Desde una aplicación de internet abrían una cuenta, te daban crédito y te daban dos tarjetas de crédito, ampliando más la capacidad y hasta te ofrecían préstamos personales. Como no había garantías, se cubrían con tasas muy altas.
Con esto quiero señalar que la parte más fuerte en la relación entre privados había tomado precauciones y hasta había calculado la posibilidad de incobrabilidad de muchos créditos. Tanto es así que los que hoy se quejan son los que no pueden pagar y no los que no pueden cobrar.
La realidad es que muchos ya habían tomado préstamos y otros los tomaron durante 2024, cuando aún la inflación bajaba, pero seguía alta y los ajustes salariales alimentaban la sensación de riqueza. Pero los salarios no se siguieron ajustando de igual manera mientras la inflación bajaba.
Pero las tasas eran fijas y las cuotas también. Ahí empezó el problema. Porque los que no podían pagar pedían otros préstamos para pagar y se iban complicando cada vez más. Las tasas de los bancos no bajaban como tampoco las de las billeteras virtuales. Los clientes se seguían endeudando, pero los bancos seguían sin medir el riesgo crediticio.
Hoy aparece la situación de alarma, donde el panorama es más grave en el caso de las billeteras virtuales y sistema de créditos no bancarios. El problema de las personas está claro: les resulta imposible cumplir y quieren hacerlo, pero los bancos son inflexibles y aplican cuotas de financiación que multiplica la deuda varias veces y hace imposible el pago porque lo hacen con tasas abusivas.
El drama es que los bancos van a recurrir a embargar salarios, si son trabajadores registrados, embargar y sacar a remate autos y hasta viviendas. Si hay garantes, estos pagarán las consecuencias y los problemas que registrarán entre familiares o amigos.
Todos le reclaman alguna medida al gobierno y no es posible pensar en ninguna medida que sea idónea. Una, sería que el gobierno asuma las deudas de los deudores con los bancos y les cobre a los usuarios en condiciones adecuadas, pero sería solo para salvar a los bancos y, en realidad, los bancos no le interesan a nadie. Si prestan mal, que se fundan.
Otras soluciones serían inviables porque supondrían darles plata (emitir) a los deudores, pero no todos están en las mismas condiciones. Sería injusto con los que asumieron decisiones como vender un auto o vender una casa para cancelar deudas y no se verían beneficiados. Ninguna propuesta considera a los que tuvieron que caer en prestamistas informales. Sobre ellos no hay registro.
El tema es complejo y la única sería que los bancos bajen sus tasas de interés y generen plazos más largos. Pero esperar un acto de bondad de un baquero es un sueño imposible. El problema es que tiene a los deudores como rehenes ya que figuran en categoría 5 en el Veraz.
Los números de la economía se ven bien
Esta semana se conocieron datos del crecimiento de la economía de junio, que tuvo un registro anual de 2,7% respecto del mismo mes del año anterior. A su vez, el índice de precios mayoristas en Julio registró un 0,8% de aumento, lo que supone que puede haber un traslado a los precios minoristas de agosto.
En el caso de Mendoza, las exportaciones vitivinícolas tuvieron un crecimiento en el primer semestre donde se destacó un aumento de 6,5% de vinos varietales, de los cuales se exportaron +1,8% embotellado y +21% a granel.
En total, los vinos a granel crecieron un 46,5% en el primer semestre comparado con el mismo periodo del año anterior. El dato significativo es el crecimiento de los vinos blancos genéricos, que crecieron un 300% respecto del año anterior, explicados por pérdidas en viñedos de España que se puede repetir en la próxima cosecha.
El viernes la consultora Scentia reveló un crecimiento en los niveles de consumo en Julio, aunque con una caída respecto del año anterior. Las ventas retrocedieron 2,6% frente al mismo mes de 2025, lo que llevó el acumulado de los primeros siete meses del año a una baja de 2,9%. En comparación con junio, sin embargo, se registró un aumento de 4,2 por ciento.