¿Nuestra política tiene sustento filosófico?

José Jorge Chade comenta desde Italia un libro que abre cabezas. Cómo no concordar con Séneca, cuando afirma que no se puede admirar de la misma manera Diógenes, maestro de vida, y Dédalo, inventor del serrucho y del hacha. Cómo no preferir junto a Montaigne "una cabeza bien formada" a "a una cabeza bien llena".

José Jorge Chade

He terminado de leer un libro (Segui il tuo Demone, 2020) de un amigo y colega, docente de Latín en la Universidad de Bologna, que fue también rector de este importante Ateneo, el profesor Ivano Dionigi.

Al centro, el profesor Ivano Dionigi, rettore dell'Universita di Bologna junto a representantes de la Fundación Bologna Mendoza (2013) y autor de esta nota

Me ha impresionado mucho una parte donde habla de política y en pocas palabras de la formación filosófica de nuestros políticos (¡atención!, que no me refiero a los políticos argentinos exclusivamente sino a todos los políticos).

La lección de los clásicos es bien clara: "La técnica no salva, invoca la necesidad de la política". Nosotros nos hemos alejado de esta enseñanza, la política se ha reducido a una escala local y se confronta con la técnica, que es global; tenemos necesidad de un gobierno global; de un gobierno mundial, de un ios mundi.

Tenemos que retrotraernos un poco a las enseñanzas filosóficas de un tiempo.

Cómo no concordar con Séneca, cuando afirma que no se puede admirar de la misma manera Diógenes, maestro de vida, y Dédalo, inventor del serrucho y del hacha. Cómo no preferir junto a Montaigne "una cabeza bien formada" a "a una cabeza bien llena".

¿Quienes seríamos sin Homero y Virgilio, Soflocle y Platón, Agustín y Dante, Giotto y Michelangelo, Leopardi e Boudelaire, Proust e Joyce, Shakespeare e Kafka e Dotoevskij? Esto es el pensamiento humanístico que nos habilita al pensamiento entero, completo, y que constituye la trama de la tradición cultural.

Me pregunto, ¿nuestros políticos en sus reflexiones y propuestas se avalen de los filósofos mundiales che nos dieron las bases para seguir edificando?

A este propósito me parece interesante presentarles una anécdota curiosa que puede explicar en parte lo dicho anteriormente y que tiene como protagonista a Michel Serres (filosofo francés):

"Para la reconstrucción del Dique de Assuan, se formó un comité constituido por ingenieros hidráulicos, constructores, técnicos de los materiales y ecologistas. Entrevistado por un periodista, se preguntó maravillado porqué no formaban parte también un egiptólogo y un filósofo. Maravillado el periodista le preguntó " A que sirve un filósofo en un comité de este tipo?" Serres respondió: "Habría notado la ausencia de un egiptólogo"

Es el pensamiento humanístico, es la filosofía, entendida como cuidado del pensamiento del hombre y sobre el hombre, la estructura dura, el hardware que hace mover los programas de los saberes específicos. Todo el resto es software.

Nuestros políticos, junto a sus militantes y a toda la comunidad en general deben recuperar no solamente el patrimonio adquirido del pensamiento humanístico, sino, y mirando el mañana, también explorar las posibilidades inexpresadas y repensar la vocación, para no encontrarse no preparados cuando la técnica y su profeta Prometeo liberarán el tiempo de dedicar al cuidado de nuestro espíritu; cuando ofrecerán nuevas oportunidades y desafíos a nuestra ansia de verdad; cuando la nueva palabra de orden será ESTAR y no solamente ANDAR.

Tendría mucho que comentar de todo lo que aprendido con esta lectura, tal vez continuaré en un próximo articulo pero quiero que recordemos que la política no es un precepto. La política de la cual estamos hablando es aquella en virtud de la cual el poder se conjuga con el saber, y, por ello, hay que confiar a la filosofía. La política entendida como técnica superior es aquella que da el sentido del destino individual de las personas y aquel sentido colectivo a los pueblos.

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