Realidades paralelas

Escribe Andrea Dispensa: "En una dimensión paralela, nuestra Argentina se aleja cada vez más de ello. A todo el aparato del Estado se lo usa para que sólo algunos, entre ellos la Vicepresidenta actual, queden impunes y puedan seguir metiendo mano a lo ajeno con total impunidad".

Andrea Dispenza

Desde el año pasado se está hablando a nivel mundial sobre los desafíos que tienen que atravesar los estados modernos en cuanto a eficientizar sus procesos, entender las necesidades de la población y establecer políticas de estado que satisfagan dichas necesidades, ser transparentes en el uso de los recursos públicos, achicar el gasto público para volverse más flexibles y adaptarse a los nuevos desafíos que se acentuaron con la pandemia del covid 19, trabajar cooperativamente en bloques para fortalecer el comercio multilateral, trabajar en pos de la conservación y preservación del ambiente, fortalecer la dignidad humana, trabajar para el bien común, en fin, volverse resilientes, así es, hoy se habla de estado resiliente.

En una dimensión paralela, nuestra Argentina se aleja cada vez más de ello. A todo el aparato del Estado se lo usa para que sólo algunos, entre ellos la Vicepresidenta actual, queden impunes y puedan seguir metiendo mano a lo ajeno con total impunidad. Lo podemos apreciar con el hecho reciente en donde la Oficina Anticorrupción renunció a su función como querellante en la causa de corrupción de la obra pública de Santa Cruz durante la presidencia de Cristina Fernández, además de otras causas. Descubren desvíos de fondos públicos groseros en el Municipio de Quilmes, y el oficialismo en lugar de actuar con la debida ética, sale a defender y a sostener en ese lugar a la Intendente, una Intendente que además de inepta es ladrona. En lugar de tomar cartas en el asunto, Máximo Kirchner sale a decir públicamente que la "compañera Mayra Mendoza es objeto de deseo por los machirulos de la Derecha". La lista de acciones y actos de corrupción de este gobierno nacional es bastante extensa para un simple artículo de opinión.

Lo que me viene a la mente a diario es ¿por qué los argentinos preferimos emigrar a otros países en lugar de defender lo que es nuestro? ¿Por qué estamos tan adormecidos que nos pisotean como si nada? ¿Por qué cuando un funcionario o empleado público nos pide una coima para ayudarnos con un trámite, lo aceptamos como si nada, en lugar de horrorizarnos y denunciarlo? Lo que estamos viviendo hoy, ya lo vivimos antes, y seguimos cometiendo los mismos errores, seguimos adoptando una actitud pasiva. Dejemos de normalizar y romantizar aspectos como la pobreza, la corrupción, el famoso slogan "roban pero hacen".

Creo que el mayor desafío que tiene la Argentina se centra en la corrupción, ¿queremos seguir siendo corruptos o no? Como decía Ricardo López Murphy en la charla que dio el día de ayer en el Comité Departamental Guaymallén de la UCR junto con Marcelino Iglesias "Los desafíos de la República": "Es fácil, muy fácil que a la Argentina le vaya bien". A mi entender, solamente necesitamos dirigentes que se tomen sus trabajos en serios y con la debida ética que requiere el desempeño de sus funciones, y que nosotros, los simples mortales también nos comportemos con la debida ética que conlleva ser un buen ciudadano y dejemos de permitir que nos pisoteen como se les dé la gana, el poder es nuestro, no de ellos, no es del gobierno del turno.


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