Solicitada por un indulto a Boudou: Los buenos hijos de Noé

El historiador Pablo Lacoste analiza la solicitada publicada en Página/12 en la que se pide el indulto para Amado Boudou y lo compara con un párrafo bíblico y un caso histórico ocurrido con un sacerdote en Don Bosco de Rodeo del Medio.

Pablo Lacoste

La campaña pública para apoyar a los dirigentes K acusados por hechos de corrupción, escalada ahora con la carta abierta firmada por dirigentes políticos extranjeros y locales, publicada en un diario de Buenos Aires, tiene fundamentos bíblicos profundos.

Los antecedentes se encuentran en el Pentateuco, Antiguo Testamento, particularmente en el libro del Génesis, capitulo 9, versículos 19 al 16. Es recomendable repasar este pasaje para comprender la naturaleza del mecanismo .

"Los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet. Noé comenzó a cultivar la tierra y plantó una viña. 21 Pero, al beber vino, se emborrachó y quedó tendido desnudo en medio de su tienda. 22 Cuando Camvio a su padre desnudo, salió a contárselo a sus dos hermanos. 23 Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, se lo echaron sobre los hombros de ambos y taparon a su padre con él; para no verlo desnudo, caminaron de espaldas y mirando hacia otro lado.24 Cuando se le pasó a Noé la borrachera y se enteró de lo que le había hecho su hijo menor, 25 dijo: ¡Maldito sea Canaán! ¡Será esclavo para sus hermanos, el último de los esclavos!".

Zaffaroni y el indulto para Boudou

Este texto, escrito hace 3.000 años, ha sido estudiado e interpretado por los exégetas de la Santa Iglesia Católica, para construir doctrina. Sobre esta base, los teólogos elaboraron una rama de la ética católica, en la cual se formulan recomendaciones de conducta frente a estos casos. Y la Santa Iglesia utilizó recurrentemente estas enseñanzas, sobre todo frente a escándalos de tipo sexual. Los casos de paidofilia del mundo clerical, fueron sistemáticamente encubiertos con este criterio: "Hay que actuar como los buenos hijos de Noé", enseñaban las autoridades eclesiásticas frente a este tipo de hechos.

Esta práctica funciono con éxito durante mucho tiempo. Como historiador especializado en Mendoza, tuve oportunidad de ver estos criterios en acción cuando estudié la década de 1930 y surgió un escándalo en el Colegio Don Bosco, de Rodeo del Medio, en el cual estuvo involucrado el vicerrector. El padre Prieto cultivó un lazo íntimo con un alumno del establecimiento, menor de edad. El niño era visto recurrentemente en compañía del sacerdote, entraba y salía de su dormitorio, y un día apareció muerto. El padre Prieto explicó que el arma se disparó "por accidente". La prensa trató de investigar pero al parecer, hubo órdenes para "tapar" los hechos.

El crimen quedó impune, el padre Prieto fue trasladado a otra diócesis y la vida siguió adelante. Las prácticas de paidofilia en el clero continuaron, hasta estallar en los últimos años, con escándalos mundiales, y un nuevo caso en Mendoza, esta vez, en el Instituto Próvolo.

El encubrimiento no ha sido materia exclusiva del mundo eclesiástico; los políticos también se han encubierto, unos a otros, con el mismo criterio. Los responsables de las matanzas y el baño de sangre que sufrió la Argentina en los 70, logró la impunidad gracias al indulto de Carlos Menem para militares y Montoneros. El presidente Menem actuó como "los buenos hijos de Noé", tal como se enseñaba en la Iglesia. Y ahora este mecanismo se vuelve a repetir, esta vez, para la corrupción K.

Como se puede ver, la carta publicada en Página/12 no es una creación nueva; se limita a aplicar los mismos mecanismos y criterios éticos de siembre, para alcanzar similares objetivos: asegurar la impunidad al poder.

La solicitada publicada este fin de semana:

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