¿Suicidio colectivo u homicidio?

EL incumplimiento de las normas para prevenir contraer el coronavirus covid-19 lleva al autor de la nota a plantear si, acaso, somos parte de un "suicidio colectivo". Una opinión, un punto de vista para el debate.

Eduardo Da Via

A diario nos enteramos de la perpetración, por cuanto no es sino eso: comisión de hechos delictivos, de flagrantes infracciones a las normas vigentes sobre medidas protectoras contra el coronavirus.

Lo llamativo del caso es son hechas exprofeso, y a veces casi que desafiantemente, como si el comitente disfrutara de alguna especie de armadura símil medioevo, que por más metal que llevara, no era impenetrable a las puntiagudas armas enemigas.

Parecieran ignorar, a pesar de la masiva y hasta exagerada difusión de las características de la enfermedad, en especial la tasa de mortalidad, que si bien escasa existe y no hay día que no debamos lamentar el fallecimiento de más de un argentino, no siempre persona de alto riesgo, por lo que resulta clarísimo que hacer caso omiso de las normas precautorias, es en el fondo, consciente o inconscientemente, un acto con intención de suicidio.

Lo peor es que estas actitudes tienen un lamentable efecto en cascada, tipo síndrome de Werther, en lugar del más racional efecto Papageno.

Recordemos que por síndrome de Werther se entiende, la sucesión de suicidios que suele acontecer en la sociedad, luego del cometido por un personaje destacado.

El nombre deviene de una novela epistolar semi autobiográfica de Johann Wolfgang von Goethe: "Las penas del joven Werther".

El principal personaje de la novela, Werther, es un joven de carácter sensible y pasional que se enamora perdidamente de Charlotte, una mujer que se halla comprometida a otro hombre. Cuando resulta más que evidente la imposibilidad de acceder al amor de Lotte, el joven opta por el suicidio, y lo hace disparándose con un arma de fuego.

La novela tuvo enorme aceptación, pero lo lamentable es que despertó una ola de suicidios mímicos, que según las crónicas de la época, alrededor del 1775, sumó más de cuarenta jóvenes que se inmolaron de manera similar ante frustraciones amorosas análogas.

Los ejemplos abundan

Marilyn Monroe (USA, 1929-1962), se suicida y al mes las estadísticas se disparan un 12% en su país.

Yukiko Okada (Japón, 1967-1986), cantante pop, saltó de undécimo piso. En los días siguientes, 28 adolescentes se suicidan. Aún se habla en Japón del ¨síndrome Yukiko¨

Extrapolado a los acontecimientos actuales, pareciera que la "gracia" o "avivada" de un infradotado es rápidamente imitada por familiares y amigos, que integran grupos de potenciales suicidas.

No olvidemos que en una de estas fiestas clandestinas, los adherentes habían instituido un premio para el primero que se enfermara.

Me trae a la memoria además, los ejemplos paradigmáticos de suicidios grupales, como el famosísimo caso James Warren, quien fuera un estadounidense, fundador y líder de la secta Templo del Pueblo, famosa por el suicidio colectivo realizado el 18 de noviembre de 1978 por parte de 917 de sus miembros en Jonestown (Guyana), y el asesinato de cinco individuos en una pista de aterrizaje cercana, entre ellas el congresista estadounidense Leo Ryan, quien había concurrido para indagar acerca de las actividades de la secta, y sobre la cual existían noticias de conductas extrañas, violaciones, pedofilia, consumo de drogas etc. Alrededor de 300 niños fueron asesinados en Jonestown, casi todos por envenenamiento de cianuro. Jones murió por una herida de bala en la cabeza presuntamente auto infligida.

Como ejemplo de imbecilidad unipersonal, uno de los más destacados es sin duda, el del Presidente Bolsonaro quien, con un país devastado por la pandemia, expresó sus dudas acerca de la existencia del virus y hoy luce un hermoso positivo en el test de covid-19.

Lo curioso es que este vernáculo desafío a la razón, si bien no privativo de la Argentina, se produce preferentemente en situaciones sociales festivas, absolutamente prescindibles y por demás postergables para cuando la situación sanitaria lo permita, y aun cuando queden autorizadas con reservas y límites de número de participantes.

El gobernador Rodolfo Suarez en su carta abierta al público apela al sentido común, lo que sería válido posiblemente en cualquier país excepto la Argentina, donde el desacato pareciera haberse incorporado al modus vivendi, si bien de minorías, pero que afectan a la mayoría de la gente.

La reacción lógica e inocentemente esperada, ante la tremenda evidencia, de las consecuencias derivadas de la no observación de las limitaciones impuestas al diario vivir, todas tendientes a protegernos y proteger al prójimo, hubiera sido el llamado efecto Papageno.

Se denomina efecto Papageno al fenómeno mediante el cual la exposición a modelos de conducta y a ejemplos de personas que inicialmente han pretendido quitarse la vida pero que finalmente han renunciado a dicha idea y superado las crisis, la angustia o las dificultades que se los provocaron genere en el espectador un efecto preventivo del suicidio.

El nombre de este efecto proviene de uno de los personajes principales de La Flauta Mágica de Mozart, un hombre humilde que precisamente durante la obra tratará de quitarse la vida por amores no correspondidos, pero al que tres espíritus o duendes terminarán por persuadirle de abandonar su intento, mostrándole otras alternativas y posibilidades.

Se sabe de numerosos caos de potenciales suicidas, que desistieron de la idea luego de presenciar la obra.

Entonces la pregunta obvia es: ¿por qué imitar a Werther en vez de Papageno?

Más no termina ahí el problema, que en realidad es mucho más grave de lo que aparenta, dado que los infractores resultan ser no solo presuntos suicidas sino, y lo que peor aún, son homicidas en potencia.

No hay mucho que discutir acerca de lo afirmado anteriormente; si yo contraigo el virus por incumplir las normas, me arriesgo a morir claro está, pero si además soy difusor de la afección por conducta irresponsable, soy potencialmente homicida.

De hecho ya ha ocurrido que algún participante de reuniones masivas, pagó con su vida el breve momento de esparcimiento.

Que quede claro mi opinión: TODO INFRACTOR A LAS NORMAS DE PREVENCIÓN CONTRA EL CORONAVIRUS, ES UN SUICIDA Y HOMICIDA EN POTENCIA.

Esta nota habla de:
Más de Opinión
Teletrabajo: más datos que indican que Argentina se apresuró en regularlo

Teletrabajo: más datos que indican que Argentina se apresuró en regularlo

Mientras en Argentina se aplicó una serie de preceptos de legislación laboral del siglo 20, sin atender el potencial creador de empleo de una libertad de teletrabajo, el BID recién empieza a recoger experiencias para poder tener un diagnóstico serio y recomendar legislación a futuro.
Las dos pandemias

Las dos pandemias

Una columna de opinión del vicegobernador de Mendoza después de la aprobación de un paquete de leyes destinado a la reactivación económica.
Mente sana en cuerpo sano: una sociedad saludable

Mente sana en cuerpo sano: una sociedad saludable

El Senado le dio aprobación al proyecto de Daniela García y crea el Programa de Capacitación en Prevención de la Violencia en el ámbito de las instituciones deportivas de la provincia de Mendoza. Aquí la legisladora cuenta los detalles.
Cuál es el tamaño del miedo al coronavirus
Resultado de una encuesta

Cuál es el tamaño del miedo al coronavirus

Para Jorge Giacobbe la sociedad sigue acatando las determinaciones del Gobierno, aunque va cayendo la imagen de quienes están al frente de las medidas coyunturales, que aparecen como paternalistas (para bien o mal) indecisos, contradictorios o bien, autoritarios, según el sector de la sociedad al que se le consulte.