Dos años después, el Pacto de Mayo exhibe logros parciales
El acuerdo firmado por Javier Milei y los gobernadores permitió impulsar cambios en materia laboral y fiscal, aunque varios de sus compromisos centrales siguen sin traducirse en leyes.
La vuelta de Javier Milei a Tucumán para los actos por el Día de la Independencia reavivó el debate sobre el Pacto de Mayo, el documento suscripto en 2024 con 18 mandatarios provinciales que buscó fijar una hoja de ruta para la transformación económica e institucional del país.
En estos dos años, el Ejecutivo logró plasmar algunos de sus postulados. El equilibrio de las cuentas públicas se convirtió en el eje de la gestión y la reforma laboral fue aprobada tras intensas negociaciones con aliados parlamentarios. A ello se sumó el avance de proyectos mineros y energéticos alentados por el RIGI, en línea con el compromiso de potenciar la explotación de los recursos naturales.
La apertura comercial también ganó terreno, con una reducción de restricciones a las importaciones y un aumento de las exportaciones. Sin embargo, el proceso convive con cuestionamientos por el impacto sobre la actividad manufacturera y el empleo.
El balance es menos favorable en otros puntos del decálogo. La prometida reforma tributaria integral continúa en estudio, al igual que la redefinición del régimen de coparticipación, una demanda creciente de las provincias. Tampoco prosperó aún la iniciativa para blindar la propiedad privada ni se concretó la meta de reducir el gasto público al 25% del PBI.
En educación, si bien el Gobierno destaca mejoras en las evaluaciones nacionales, todavía resulta prematuro determinar si se alcanzó el objetivo de lograr una enseñanza "útil y moderna" con alfabetización plena y menor abandono escolar.
Así, el Pacto de Mayo conserva su valor como guía política del oficialismo, pero su cumplimiento sigue siendo parcial. Dos años después de aquella foto en la Casa Histórica, el acuerdo continúa siendo más un programa en desarrollo que una agenda definitivamente saldada.