Nuevo arancel de Trump: Argentina pagará un 10% para exportar a Estados Unidos
La administración estadounidense puso en marcha un nuevo esquema comercial que alcanzará a 60 países. El Gobierno argentino quedó dentro del nivel más bajo de la escala, aunque persisten dudas sobre el impacto en más de 1.600 productos que hasta ahora estaban exentos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a endurecer su política comercial al anunciar un nuevo régimen de aranceles para las importaciones provenientes de 60 países. A partir del primer minuto del viernes, los productos argentinos deberán afrontar un gravamen del 10%, el porcentaje más bajo previsto dentro del nuevo esquema diseñado por la Casa Blanca.
La medida reemplaza el arancel global y transitorio del 10% que Washington había establecido luego de que la Corte Suprema de ese país declarara inválida gran parte del sistema arancelario impulsado originalmente por Trump. Ese mecanismo, autorizado por un plazo máximo de 150 días, vence este 24 de julio.
Argentina quedó en la categoría de menor carga
Dentro de la nueva estructura arancelaria, Estados Unidos fijó dos niveles: uno del 10% y otro del 12,5%. Argentina quedó comprendida en la tasa inferior, reservada para los países que, según la evaluación de Washington, cuentan con legislación destinada a impedir el ingreso de bienes producidos mediante trabajo forzoso.
En cambio, las naciones que no poseen normas consideradas suficientes para combatir esa práctica deberán afrontar un arancel del 12,5%.
Mientras tanto, el Gobierno argentino esperaba la publicación de los detalles técnicos por parte de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) para conocer el alcance concreto de la decisión y determinar qué exportaciones podrían quedar exceptuadas.
La incertidumbre sobre más de 1.600 productos
Uno de los principales interrogantes se centra en los 1.675 productos argentinos que habían quedado libres de aranceles tras el acuerdo recíproco de comercio e inversiones firmado en febrero entre el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, y el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Pablo Quirno.
Si bien desde el Ejecutivo nacional destacaron que el país haya sido ubicado en el escalón de menor carga impositiva, aún resta conocer si esos bienes mantendrán el beneficio o pasarán a tributar bajo el nuevo régimen.
Las disposiciones contemplan excepciones para determinadas importaciones de alimentos, productos agropecuarios, fertilizantes y bienes vinculados al sector energético. También permanecerán excluidos aquellos artículos que ya están alcanzados por aranceles específicos por motivos de seguridad nacional, entre ellos el acero, el aluminio, los automóviles y sus autopartes.
El respaldo legal del nuevo esquema
Para reinstalar el sistema de aranceles, Trump recurrió esta vez a la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que habilita al Poder Ejecutivo estadounidense a aplicar sanciones comerciales cuando considera que un país incurre en prácticas "injustificables", "irrazonables" o "discriminatorias".
La decisión busca reconstruir el esquema que había quedado sin efecto tras el fallo de la Corte Suprema, que determinó que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977 no otorgaba facultades suficientes al Presidente para imponer esos gravámenes.
Luego de esa sentencia, la Casa Blanca apeló a la Sección 122 de la misma Ley de Comercio para establecer un arancel universal del 10%, aunque esa herramienta solo permitía mantenerlo durante 150 días, plazo que expira este viernes.
La justificación de Washington
Antes de adoptar la medida, la USTR realizó una investigación que incluyó dos rondas de audiencias públicas, más de 2.100 presentaciones y consultas con los países involucrados para evaluar las acciones implementadas contra el trabajo forzoso en las cadenas de suministro.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, sostuvo que la iniciativa busca terminar con una práctica que, según afirmó, persiste pese a décadas de intentos diplomáticos.
"Trump reconoce que décadas de persuasión moral no lograron erradicar el trabajo forzoso de las cadenas mundiales de suministro. Estados Unidos mantiene desde hace casi un siglo la prohibición de importar bienes producidos bajo esas condiciones y aplica esa normativa de manera estricta. Es momento de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo", afirmó el funcionario.
Desde la administración estadounidense también señalaron que los nuevos aranceles apuntan a equilibrar las condiciones de competencia para los trabajadores norteamericanos y a incentivar que otros países refuercen sus controles sobre las cadenas globales de producción.
Un alcance global
Los 60 países alcanzados por la medida representan cerca del 99% de las importaciones que realiza Estados Unidos. Entre ellos figuran socios comerciales de peso como Japón, Corea del Sur, India, Canadá, el Reino Unido y los países integrantes de la Unión Europea.
La decisión se suma, además, al arancel del 25% que Washington ya aplica sobre numerosos productos brasileños y al gravamen del 50% que pesa sobre parte de las importaciones provenientes de Canadá. Paralelamente, la administración Trump mantiene abierta una investigación sobre 16 países por presuntas prácticas de sobreproducción industrial, un proceso que aún no fue resuelto.