Bordon puso en duda las intenciones de Trump sobre Malvinas: "No creo en las palabras de Trump"
El exembajador argentino en Estados Unidos y exgobernador de Mendoza analizó las declaraciones del presidente norteamericano y advirtió que, por ahora, se trata más de una herramienta de presión y negociación que de un cambio real en la posición de Washington. También cuestionó la política exterior de Javier Milei y planteó que Argentina debe fortalecer sus vínculos con Brasil, Chile y el resto de la región.
El exembajador argentino en Estados Unidos y exgobernador de Mendoza, José Octavio Bordón, relativizó el impacto de las declaraciones de Donald Trump sobre la cuestión Malvinas y consideró que, pese a la repercusión que tuvieron en Argentina, no existen elementos suficientes para interpretar sus dichos como un cambio de fondo en la política estadounidense.
Bordón fue consultado luego de que el presidente Javier Milei calificara como "muy fuerte" lo ocurrido en relación con las declaraciones de Trump. Sin embargo, el exdiplomático marcó una diferencia entre una expresión presidencial y una decisión formal de la administración estadounidense.
"Si fuera una resolución del gobierno de Estados Unidos y respaldada por el Congreso diría: ‘Wow, qué fuerte'", señaló durante una entrevista en el programa "Tenés que saberlo" por Radio Post. Pero inmediatamente relativizó el alcance de las palabras de Trump: "Es verdad que cambió, que dijo que cambia de idea. Claro, cambia de idea todos los días".
Para explicar su postura, Bordón recordó otros episodios recientes protagonizados por el mandatario estadounidense y sostuvo que forman parte de una manera particular de ejercer la política. Mencionó, entre otros ejemplos, sus posiciones cambiantes respecto de distintos países, sus declaraciones sobre Canadá y los cambios de denominación que impulsó o propuso en relación con territorios y espacios geográficos.
"Yo creo que es una de las tantas acciones que, en parte por su juego de larga tradición empresaria y su estilo de hacer política con cosas que tienen que ver con su carácter y algunas con ciertos objetivos, acostumbra a decir eso", afirmó.
La presión de Trump sobre el Reino Unido
Para Bordón, las declaraciones sobre Malvinas tampoco pueden analizarse de manera aislada. El exembajador las vinculó con las diferencias que Trump mantiene con el Reino Unido y, particularmente, con el reclamo de Washington para que Londres aumente su participación en materia de defensa.
Recordó que ya habían aparecido versiones sobre una eventual revisión de la postura estadounidense y explicó que existe una disputa política más amplia entre ambos gobiernos. Según su análisis, Trump está reclamando al Reino Unido "mayor presencia y mayor compromiso en financiar" cuestiones vinculadas con la defensa, incluso en la zona de Malvinas.
Bordón ubicó esta discusión dentro de una estrategia internacional más amplia de Estados Unidos. Según explicó, Washington busca reforzar su posición como potencia regional y contener el crecimiento y la competencia de China.
En ese escenario mencionó también otros puntos estratégicos, como Groenlandia y Tierra del Fuego, y recordó que el propio secretario de Estado, junto con el secretario de Seguridad Nacional, Marco Rubio, ha planteado que Estados Unidos no puede ser una gran potencia sin consolidarse como potencia regional.
El antecedente de Naciones Unidas
Uno de los puntos centrales del análisis de Bordón fue el comportamiento histórico de Estados Unidos en las votaciones vinculadas con Malvinas.
El exembajador recordó que Washington no acompañó a la Argentina durante el conflicto de 1982 y que posteriormente respaldó al Reino Unido, al que definió como su "principal aliado".
También destacó que la única ocasión en la que Estados Unidos votó a favor de una resolución relacionada con Malvinas fue en noviembre de 1982, cuando la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Resolución 379.
Bordón explicó que aquella resolución fue importante porque estableció que, más allá del conflicto militar, existe una disputa de soberanía sobre las islas, una posición que, según remarcó, Naciones Unidas continúa sosteniendo.
En cambio, señaló que posteriormente tanto Estados Unidos como Israel -dos países que actualmente mantienen una relación cercana con el gobierno de Milei- no acompañaron las posiciones argentinas mediante votos favorables.
"Nuestros dos principales aliados de nuestro actual gobierno y amigos personales, el presidente Milei, tanto Trump como presidente de Estados Unidos, como Benjamín Netanyahu, como primer ministro, han votado absteniéndose, salvo una cosa en contra, nunca han votado a favor de esta postura argentina", sostuvo.
"Son más juegos artificiales y juegos de negociaciones"
A partir de esos antecedentes, Bordón consideró que la declaración de Trump debe ser interpretada principalmente como una herramienta de negociación.
"Yo creo que son las típicas presiones de Trump para negociar", afirmó. Y planteó que un eventual cambio formal de posición estadounidense sería significativo, pero advirtió que todavía existiría otro obstáculo central: que el Reino Unido acepte sentarse a discutir la soberanía.
"Ojalá me equivoque, pero no veo que esto sea una política que cambie sustancialmente", remarcó.
El exgobernador mendocino fue todavía más contundente al evaluar las posibilidades de que la política estadounidense se modifique en el corto plazo: "Yo creo que no va a cambiar ni en los meses que le pueden quedar a Trump de presidente ni en el corto plazo en el futuro".
De todos modos, aclaró que esto no significa que un cambio de posición estadounidense sea imposible. "Quiere decir que nunca va a ocurrir. No quiere decir eso, quiere decir que en este momento no creo en las palabras de Trump", explicó.
La relación Milei-Trump no alcanza
Bordón también puso el foco en la estrategia del Gobierno argentino y cuestionó que se interprete la cercanía entre Milei y Trump como una garantía de que Estados Unidos modificará su histórica relación con el Reino Unido.
Reconoció que "la buena relación entre dos presidentes puede ayudar", pero advirtió que eso no alcanza para suponer que Washington romperá una alianza que lleva décadas.
"De ahí a creer que estamos próximos o que por la amistad con Milei los Estados Unidos pueden cambiar de un día para otro una relación centenaria de alianza con su principal aliado, el Reino Unido, me parece que es decir demasiado lejos", sostuvo.
Para el exembajador, Argentina debe aprovechar cualquier circunstancia favorable, pero sin confundir los vínculos personales entre mandatarios con los intereses permanentes de los Estados.
Críticas a la política exterior argentina
Bordón fue particularmente crítico con la política exterior del Gobierno de Milei. A su entender, la Argentina no está cumpliendo plenamente con las condiciones necesarias para fortalecer su reclamo internacional.
En primer lugar, destacó que existe un sentimiento compartido en el país respecto de los derechos argentinos sobre las islas y valoró que el actual Gobierno mantenga esa posición después de algunas dudas iniciales. Sin embargo, cuestionó que la cuestión Malvinas no se haya consolidado como una verdadera política de Estado.
"Pasamos de amenazar a regalarles paquetitos a los habitantes de las islas, que eso funcionaba antes de la guerra, ahora no funciona", señaló.
Pero su principal cuestionamiento estuvo dirigido a la identificación entre la relación personal de Milei con Trump y la relación estratégica entre Argentina y Estados Unidos.
"Lo que yo más critico a este gobierno es que confunda una relación personal de afecto y de unidad política de estilos y de vocabulario, diría yo, entre como presidente Trump y Milei, con los Estados Unidos y con los intereses globales", afirmó.
También cuestionó que Argentina haya descuidado a sus países vecinos y sostuvo que algunas decisiones del Gobierno terminaron debilitando el peso diplomático del país.
"En algún caso confronta, en otro caso, le ha dado poca o nada importancia a los vecinos que es fundamental ya y a mantener la política histórica de Argentina en sus votos en Naciones Unidas", dijo. A su juicio, esto "hace debilitar nuestro peso diplomático en el caso de los votos".
Brasil y Chile, claves para el reclamo argentino
Como alternativa, Bordón planteó recuperar una estrategia regional basada en la cooperación y el fortalecimiento de los vínculos con los países vecinos.
Consideró especialmente importante profundizar la relación con Brasil y Chile, además de trabajar junto al resto de los países de la región.
"En la medida en que intensifiquemos nuestra presencia y nuestra cooperación, cooperación en el Atlántico Sur, nuestra amistad con Chile, nuestra tarea conjunta con Chile", Argentina podrá aumentar su capacidad de negociación, sostuvo.
En ese sentido, recordó experiencias de cooperación desarrolladas en años anteriores, como las misiones conjuntas en el Atlántico y las investigaciones conjuntas en el mar Antártico.
Para Bordón, el camino hacia una eventual negociación favorable no pasa por esperar un cambio de humor de Trump, sino por construir mayor peso propio.
"Y que sigan creciendo nuestras economías y nuestro peso internacional como región. Ahí está la posibilidad de poder llegar a una negociación favorable", afirmó.
Y cerró con una advertencia sobre la relación de fuerzas que todavía condiciona el reclamo argentino: "El endeudamiento y la debilidad, la ley del más fuerte y el más influyente seguirá prevaleciendo que hoy por hoy, aunque es mucho menos poderosa en el pasado, es el Reino Unido y su alianza permanente con los Estados Unidos de Norte América".
Editó Carina Pérez