La Casa Rosada ya planifica el operativo por la Selección
Karina Milei encabeza los preparativos para el regreso del plantel desde Estados Unidos. En la Casa Rosada prevén una movilización masiva de hinchas, cualquiera sea el resultado de la final ante España, y buscan que los festejos transcurran sin interferencia política.
A dos días de la final del Mundial 2026 entre Argentina y España, el Gobierno nacional comenzó a delinear el operativo que acompañará el regreso de la Selección al país. Mientras la expectativa deportiva se concentra en el partido del domingo, en la Casa Rosada ya trabajan sobre distintos escenarios para garantizar la seguridad y la logística de una movilización que anticipan multitudinaria.
La coordinación está a cargo de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, junto con la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y cuenta además con la participación del asesor presidencial Santiago Caputo. El objetivo es tener listo un dispositivo que permita acompañar el arribo del plantel sin alterar los festejos populares que, estiman en el Ejecutivo, se producirán más allá del resultado de la final.
En el Gobierno consideran que miles de personas saldrán a las calles para recibir al equipo de Lionel Scaloni y, especialmente, para rendir homenaje a Lionel Messi, quien disputa el último Mundial de su carrera.
Esperan la definición de la AFA
Aunque el operativo ya comenzó a diseñarse, todavía falta un dato clave: conocer cuál será el recorrido y el formato que elegirá la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) para el regreso de la delegación.
Desde el oficialismo aseguran que pusieron todos los recursos del Estado a disposición, pero aclaran que la decisión final dependerá del cuerpo técnico, los jugadores y los dirigentes de la AFA, que por estas horas mantienen el foco exclusivamente en la final.
Por ese motivo, aún no está definido si el vuelo aterrizará en Ezeiza o en Aeroparque, ni si habrá algún recorrido especial para que los hinchas puedan saludar al plantel.
Un operativo conjunto
La planificación involucra a distintas áreas del Estado. Además del Ministerio de Seguridad, participan la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), Casa Militar y organismos encargados de coordinar la llegada de la delegación.
En paralelo, ya hubo contactos entre las autoridades nacionales y el Gobierno porteño para coordinar la seguridad en el Obelisco, punto habitual de las celebraciones deportivas y donde se espera una importante concentración de personas durante la final y en los días posteriores.
Evitar una lectura política
Uno de los principales objetivos del Ejecutivo es que el recibimiento de la Selección no quede asociado a una apropiación política del triunfo, en caso de que Argentina consiga el título.
Fuentes oficiales señalaron que la intención es colaborar con la organización y garantizar las condiciones de seguridad, pero mantener un perfil bajo durante toda la celebración.
En esa línea, el presidente Javier Milei confirmó que la Casa Rosada permanecerá disponible para el plantel si los jugadores desean utilizarla, aunque aclaró que el Gobierno no impulsará ninguna actividad oficial ni buscará protagonismo.
Según explicó el mandatario, Karina Milei ya coordinó junto a Casa Militar un esquema para que la Selección pueda ingresar al edificio sin la presencia de funcionarios nacionales, en caso de que decidan realizar una visita.
Milei seguirá la final desde Olivos
El Presidente también confirmó que no viajará a Estados Unidos para presenciar el encuentro y que seguirá la definición del Mundial junto a su hermana desde la Quinta de Olivos.
Quien sí estará presente en el MetLife Stadium será el presidente estadounidense, Donald Trump, cuya asistencia fue confirmada por la Casa Blanca.
Mientras tanto, en Buenos Aires el operativo continúa ajustándose sobre escenarios hipotéticos. En la Casa Rosada saben que muchas definiciones dependerán de lo que ocurra el domingo en Nueva Jersey, pero dan por hecho que, gane o pierda Argentina, el regreso de la Selección convocará a una multitud y se convertirá en el mayor desafío organizativo que enfrentó el Gobierno desde la asunción de Javier Milei.