El Gobierno volvió al superávit, pero con un fuerte ajuste del gasto

La recaudación cayó 2,5% real en julio y acumula una baja de 4,6% en los primeros siete meses. Para sostener las cuentas públicas, el Gobierno profundizó el recorte en jubilaciones, prestaciones sociales, subsidios, salarios estatales y transferencias a las provincias, mientras la meta fiscal acordada con el FMI se vuelve más exigente.

El Gobierno nacional logró recuperar en julio el superávit primario y financiero, pero el resultado llegó acompañado por una nueva profundización del ajuste sobre el gasto público. La mejora de las cuentas fiscales se produjo en un contexto de caída sostenida de la recaudación, lo que aumenta la presión sobre el Ejecutivo para cumplir con el objetivo fiscal acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El superávit primario acumulado en los primeros siete meses del año equivale al 0,9% del PBI, mientras que la meta establecida con el FMI para todo 2026 se ubica en 1,4% del producto. Para los analistas, alcanzar ese objetivo será cada vez más complejo si los ingresos tributarios no muestran una recuperación.

Menos ingresos y más presión sobre el gasto

En julio, los ingresos del Estado registraron una caída del 2,5% real interanual. La tendencia tampoco mejora cuando se observa el acumulado: entre enero y julio, la recaudación disminuyó 4,6% en términos reales respecto del mismo período de 2025.

La menor entrada de recursos tuvo su correlato en el resultado fiscal. En los primeros siete meses del año, el superávit primario fue 18% menor en términos reales al registrado durante el mismo período del año pasado.

Un elemento que ayudó a sostener las cuentas de julio fue un ingreso extraordinario por el impuesto a las Ganancias, que aportó alrededor de $700.000 millones. Ese refuerzo fue determinante para el resultado financiero, que alcanzó los $244.897 millones durante el mes.

Sin ese ingreso excepcional, el resultado financiero habría quedado en terreno negativo.

El ajuste se concentra en las partidas sociales

Ante la falta de crecimiento de los ingresos, el Gobierno apeló nuevamente a la reducción del gasto corriente.

Las prestaciones sociales registraron una caída real interanual del 8,1% en julio. Dentro de ese universo, las jubilaciones retrocedieron 4,8% real.

También se profundizó el recorte en los subsidios. Los destinados a la energía disminuyeron 20% real interanual, mientras que los correspondientes al transporte bajaron 11,6%.

El ajuste también alcanzó a los salarios del sector público, que registraron una reducción del 3,8% real anual.

Otro de los componentes afectados fueron las transferencias a las provincias, que se redujeron 19,2% en términos reales. Dentro de ese rubro, los fondos destinados a educación tuvieron una caída todavía mayor, del 30,8% interanual.

El problema de recortar para sostener el equilibrio

El esquema fiscal plantea una dificultad adicional para el Gobierno: una reducción del gasto puede mejorar las cuentas públicas en el corto plazo, pero también puede afectar el nivel de actividad y, por esa vía, limitar la recuperación de la recaudación.

Desde la consultora ACM señalaron que, si se excluyen los ingresos vinculados con privatizaciones, la caída del superávit primario acumulado alcanzaría el 26,6% real, lo que muestra el peso que tienen recursos que no son recurrentes.

En ese escenario, el cumplimiento de la meta fiscal dependería cada vez más de mantener bajo control el gasto, dado que existe poco margen para aumentar los ingresos mediante nuevos impuestos.

La consultora LCG también advirtió sobre las dificultades para sostener el ajuste. Según su análisis, el desafío no será solamente fiscal, sino también social y político, especialmente en un contexto previo a un año electoral.

Subsidios y tarifas, otro frente de presión

El Grupo SBS planteó que una parte importante del ajuste sobre el gasto ya se realizó durante 2024 y 2025. Por eso, las opciones que quedan para profundizar la reducción se concentran en partidas particularmente sensibles, como los subsidios energéticos y al transporte, el empleo público y las transferencias discrecionales a las provincias.

El retiro de subsidios tiene además un efecto sobre los hogares. Una menor asistencia estatal implica mayores costos en las tarifas, lo que puede reducir el ingreso disponible y afectar el consumo.

En ese sentido, Equilibra estimó que el ingreso disponible de los hogares cayó 5,1% interanual en mayo, último dato disponible, en un escenario en el que el aumento de las tarifas tuvo un peso significativo sobre los ingresos familiares.

Una meta del FMI que exige más ajuste

El resultado de julio permitió al Gobierno mostrar nuevamente cuentas públicas positivas, pero no elimina las dificultades hacia adelante.

Con una recaudación que todavía no logra recuperarse y un superávit primario acumulado equivalente al 0,9% del PBI, el Ejecutivo deberá conseguir durante los próximos meses los recursos necesarios para alcanzar el 1,4% del PBI comprometido con el FMI.

La dificultad radica en que una parte importante del ajuste ya fue realizada y las partidas que quedan para recortar tienen un mayor costo social y político. Al mismo tiempo, una contracción adicional del gasto podría impactar sobre el consumo y la actividad, reduciendo también las posibilidades de una mejora significativa de los ingresos fiscales.



Con información de BAE, editó Carina Pérez

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