Elsztain defendió su participación en Malvinas y explicó por qué mantiene acciones en una firma isleña

El empresario, cercano al presidente Milei, conserva el 2,5% de Falkland Islands Company, compañía que opera en distintos sectores de la economía del archipiélago. Aseguró que su objetivo era generar vínculos económicos y sociales que contribuyeran al reclamo argentino de soberanía. El canciller Pablo Quirno respaldó su postura.

El empresario Eduardo Elsztain, titular de IRSA, salió a explicar públicamente su participación accionaria en Falkland Islands Company (FIC), una de las compañías de mayor presencia en las Islas Malvinas. La firma desarrolla actividades vinculadas con los sectores inmobiliario, comercial, logístico, agropecuario y hotelero, entre otros.

Elsztain utilizó su cuenta de LinkedIn para explicar las razones que lo llevaron a invertir en la compañía y sostuvo que su intención estuvo vinculada con la posibilidad de generar nuevos lazos entre la Argentina y los habitantes del archipiélago.

El empresario había intentado adquirir la totalidad de FIC en 2017 a través de Dolphin Fund, uno de sus fondos de inversión. Sin embargo, la operación fue impedida por las autoridades británicas. Desde entonces, Elsztain conserva una participación del 2,5% en la empresa.

Según trascendió, por ahora el empresario mantendría ese paquete accionario, considerado minoritario dentro de la estructura de la compañía. No obstante, tampoco descartan que pueda desprenderse de las acciones si las circunstancias del escenario argentino lo hacen necesario.

Incluso existe la posibilidad de que vuelva a intentar comprar la totalidad de FIC, aunque el propio entorno del empresario considera que una nueva operación de ese tipo difícilmente sería autorizada por el Reino Unido.

El argumento de Elsztain

En medio de la controversia generada por su participación en una empresa radicada en las islas, Elsztain explicó que su apuesta tenía un objetivo que iba más allá de la inversión financiera.

"Pensé que una causa así podía contagiar a cientos de empresarios y ciudadanos argentinos que me acompañarían en la oportunidad de transformar nuestra relación con las Islas a partir del desarrollo económico y social", sostuvo.

El empresario también señaló que el proyecto encontró una fuerte resistencia por parte de las autoridades británicas. "Al contrario de la cultura liberal de la bolsa inglesa, la propuesta fue bloqueada y prohibida por las autoridades británicas", afirmó.

De esta manera, Elsztain buscó dejar en claro que su presencia accionaria en FIC no responde únicamente a una decisión de negocios, sino que estuvo relacionada con una estrategia para profundizar los vínculos económicos y sociales con las islas, en línea con el reclamo argentino por la soberanía.

El respaldo del Gobierno

La explicación del empresario se produjo en un momento particularmente sensible para la cuestión Malvinas. El Gobierno de Javier Milei anunció recientemente un endurecimiento de las sanciones contra empresas que participen de actividades vinculadas con la explotación de recursos en el archipiélago, mientras avanza el proyecto petrolero Sea Lion.

En ese contexto, la participación de Elsztain en FIC volvió a quedar bajo la lupa y generó cuestionamientos en redes sociales. Una tendencia en X llegó a asociar al empresario con la palabra "traidor".

El canciller Pablo Quirno respondió públicamente a esas críticas y defendió al empresario. "Todo lo contrario a traidor...", escribió el funcionario de Milei en la red social.

La controversia puso nuevamente en primer plano una situación particular: mientras el Gobierno busca endurecer su posición frente a las empresas que explotan recursos en las islas, un empresario argentino mantiene desde hace años una participación minoritaria en una compañía con fuerte presencia en la economía de Malvinas.

Elsztain, por su parte, sostiene que su inversión debe interpretarse desde otra perspectiva: como un intento de utilizar los vínculos económicos y el desarrollo como una herramienta para acercar posiciones y contribuir, desde el sector privado, al reclamo argentino de soberanía.

La carta del empresario

"Mi abuelo Isaac siempre me decía que si Argentina se hubiera involucrado económicamente en la vida de las Islas Malvinas durante todo el siglo XX, probablemente hubiéramos evitado la guerra. No fue el único que pensaba eso: Perón intentó comprar la Falkland Islands Company (FIC) más de una vez y también lo intentó el empresario metalúrgico César Cao Saravia en el ‘77. La idea, que coincide con la estrategia diplomática de nuestro país desde hace décadas, era que estrechar los lazos sociales, económicos, culturales y productivos con las Islas Malvinas a través de una empresa argentina podía ayudar en el reclamo de soberanía.

Con eso en mente, desde 2005/06 fui comprando acciones de la Falkland Islands Company (FIC), una compañía de enorme relevancia estratégica y económica en las Islas Malvinas que tiene a cargo temas inmobiliarios, agropecuarios, hoteleros, entre otros. En el 2017 se abrió una oportunidad mayor, cuando los propios empleados de FIC hicieron una oferta para comprarla. La bolsa de Inglaterra es la cuna del liberalismo económico y, si una empresa recibe una oferta pública de compra, otra empresa puede ofertar más para quedarse con la compañía en cuestión. Pensé que esa era nuestra oportunidad, así que oferté para quedarme con el control mayoritario de la empresa más importante de las Islas Malvinas. Además de ampararme en la lógica del derecho inglés, pensé que una causa así podía contagiar a cientos de empresarios y ciudadanos argentinos que me acompañarían en la oportunidad de transformar nuestra relación con las Islas a partir del desarrollo económico y social.

Al contrario de la cultura liberal de la bolsa inglesa, la propuesta fue bloqueada y prohibida por las autoridades británicas. Inclusive, Theresa May, primera ministra británica de la época, hizo declaraciones en contra de la compra de FIC (hoy FIH Group) por una empresa argentina. Mi empresa solo pudo mantener la participación minoritaria que había comprado a través del mercado -cercana al 2%- que tiene hoy, y la mayoría accionaria terminó en manos de Staunton Holdings Ltd. Todo esto fue público y cubierto por medios como Clarín y Página 12 en el 2017. Hoy volvió a surgir el tema en un artículo de La Nación y por eso hago estas aclaraciones. Porque nuevamente veo aparecer en redes sociales teorías conspirativas y antisemitas sobre mi persona, que distan tanto de la realidad concreta de los acontecimientos que a veces me parece hasta ridículo. Por lo general no hago intervenciones de este tipo, pero la causa Malvinas es tan importante para todos los argentinos, que me parece que no hay que quedarse callado.

Por mi edad, desde mis años de formación en el Colegio Nacional Buenos Aires y mi paso por la colimba, la causa Malvinas ha atravesado tanto mi vida privada como la del país. Pensar que podría haber aportado algo desde mi rol empresarial en este tema valió la pena, aunque haya fracasado. Si pudiera, no dudaría en volver a intentarlo -y quién dice, quizás vuelva a pasar".


Esta nota habla de: