Cuando el poder se sienta a la mesa
Una conversación con Alejandra Gómez, una abogada que llegó a la política desde el territorio y encontró en La Libertad Avanza una nueva forma de participar.
Hay mujeres que llegan a la política después de haberla buscado durante años. Y hay otras que, casi sin darse cuenta, terminan encontrándose con ella en el camino. Alejandra Gómez parece pertenecer a esa segunda especie. Antes de la banca hubo un estudio jurídico, expedientes, leyes, horas de lectura, preguntas sobre el Estado y una vida construida en Junín, después apareció la política, o quizás estaba ahí desde antes, esperando que alguien le abriera la puerta.
Alejandra es abogada y vive en Junín. Desde allí llegó a una de las mesas donde se toman decisiones sobre el presente y el futuro de Mendoza: el Senado provincial. En las listas de 2025 fue presentada como la candidata de La Libertad Avanza para la Segunda Sección, representando justamente a ese territorio que reúne a Junín, San Martín, Rivadavia, Santa Rosa, La Paz y Maipú.
Hay algo curioso en ese recorrido, la política suele tener una geografía propia, el poder parece vivir en ciertos lugares, caminar por determinados pasillos y hablar con voces que se reconocen entre sí. Pero cada tanto aparece alguien que llega desde otro paisaje. Alguien que trae el territorio atrapado en los ojos, las costumbres de una ciudad más pequeña, los nombres conocidos de la calle y esa sensación de que la política no es una abstracción porque siempre termina entrando por la puerta de una casa. Alejandra Gómez llegó desde allí. No desde una estructura política tradicional, sino desde una profesión que también trabaja con el poder, aunque de otra manera: el Derecho. En su formación aparecen la abogacía, el Derecho Tributario, la gestión judicial y la práctica parlamentaria, la docencia universitaria. En 2025 fue profesora adjunta ad honorem en la Universidad del Aconcagua, antes de asumir su banca.
Quizás por eso su llegada a la Legislatura tenga algo de cambio de escenario. Las palabras siguen siendo importantes, pero ya no están solamente en un expediente. Las leyes dejan de ser páginas para convertirse en decisiones, y los debates, que antes podían observarse desde la profesión, ahora tienen nombre, rostro y consecuencias.
Su historia política dentro de La Libertad Avanza también es relativamente reciente. Comenzó a participar en la construcción del espacio en Mendoza en mayo de 2024 y, pocos meses después, integró el consejo partidario provincial. Desde entonces, su nombre empezó a aparecer en una escena política que todavía estaba aprendiendo a reconocerse a sí misma. En las redes sociales, esa construcción tiene otra textura. Allí la política abandona por momentos el lenguaje de las bancas y aparece mezclada con territorio, recorridas, militancia, reuniones, rostros y escenas compartidas. Su cuenta de Instagram, @ale.c.gomez, está vinculada a esa identidad política y territorial, con referencias a La Libertad Avanza, Mendoza y Junín. Y quizás allí esté una de las claves para entenderla.
Junín no es solamente el lugar desde donde llegó a una candidatura, es el punto de partida de una historia que ahora tiene otra dimensión. La mujer que ejercía el Derecho en el Este mendocino pasó a ocupar una banca y a formar parte de una fuerza política que irrumpió en la Argentina con una identidad muy definida.
El poder, sin embargo, tiene una particularidad: cuando finalmente uno se sienta a la mesa, descubre que la mesa era mucho más grande de lo que parecía desde afuera. Hay otras miradas, otros intereses, otras historias. Porque ahora no se trata solamente de representar a Junín. Se trata de llevar hasta la mesa del poder las preguntas que vienen desde allí. Y quizás esa sea la parte más interesante de esta historia: descubrir qué hace una mujer cuando finalmente consigue entrar a una habitación a la que durante mucho tiempo miró desde afuera; Si decide parecerse a quienes ya estaban o si se anima a mover un poco la mesa.
- Siendo Juninense, del ejercicio de la abogacía y de una actividad profesional que no tenía como escenario principal la política. ¿Qué cambió en tu manera de mirar el poder desde que dejaste de observarlo desde afuera y pasaste a sentarte en una banca del Senado?
Marcela, le agradezco la invitación. Me siento honrada de que una persona de su talla me haya convocado a este espacio.
Mi mirada sobre el poder es que es un derecho que pertenece a los ciudadanos, y debe ser ejercido por los representantes de modo que facilite y simplifique el ejercicio de sus derechos y el cumplimiento de sus obligaciones.
El mandato que los ciudadanos les dan a sus representantes no es un cheque en blanco, es un encargo que exige fidelidad al interés general, eficiencia en la gestión y transparencia en cada acto de gobierno. Por eso creo que la rendición de cuentas no puede limitarse al día de la elección: tiene que ser una obligación permanente, que acompañe todo el ejercicio del cargo.
Ahora, el ejercicio de la representación en el Senado deja ver, con crudeza, la distancia entre el deber ser y el ser, es aquí donde la mirada se vuelve compleja.
Por dar un ejemplo, podemos ver en la transmisión de las sesiones por YouTube, que los legisladores citamos números de expedientes y no informamos cuál es el tema que se trata en cada expediente citado.
Lo que reafirma la razón por la que estamos acá: la convicción de que las instituciones importan, y de que hay que defenderlas desde adentro, con responsabilidad, y no solo criticarlas desde afuera. Lo que sí aprendí es que el poder, ejercido con honestidad, implica también asumir los límites que impone la realidad institucional en un sistema colegiado, sin resignar los principios que me trajeron hasta esta banca.
Por eso creo que necesitamos dar con más fuerza la batalla cultural: una ciudadanía comprometida e informada sobre el proyecto de provincia y de país que queremos es la que después puede exigir -y sostener- una representación más fiel a los principios que desea defender.
- La Libertad Avanza llegó a Mendoza con una identidad política muy marcada y vos participaste de esa construcción desde 2024. ¿Qué significa para una mujer del Este mendocino haber sido parte de ese comienzo y qué crees que todavía falta construir para que ese espacio tenga una verdadera Prefiero identificarme como una mujer mendocina, porque ser del este, no creo que me haya dado una mirada diferente a las ideas de la libertad identidad mendocina?
Estar desde el inicio en la formación del partido, significa un compromiso institucional y ciudadano en nuestro sistema democrático. Decidí asumir esta obligación de ejercer mis derechos políticos porque, en noviembre de 2023, las palabras de nuestro hoy presidente Javier Milei, su determinación y su claridad, despertaron en mí la responsabilidad de acompañar el fortalecimiento de las instituciones y la difusión de esas ideas.
Ingresé al espacio por invitación de Rubén Cadagán, una persona de Lavalle que había trabajado en la conformación de la alianza La Libertad Avanza en Mendoza. Él me comentó la intención de formar el partido en la provincia, bajo los principios fundacionales de defensa de la vida, la libertad y la propiedad, en concordancia con el respeto irrestricto al estado de derecho.
Como abogada, esos son principios elementales que atraviesan mi vida profesional, cuya defensa he tenido que ejercer en muchas ocasiones. Por eso, colaborar en el inicio de la gestación del movimiento a nivel provincial fue un desafío que estaba convencida debía asumir. Lo sentí como una deuda personal en la vida democrática: conocer las estructuras institucionales, los poderes del Estado y las funciones que manda cada norma, me iba a permitir ayudar en la batalla cultural de la defensa de nuestros derechos democráticos.
Hoy al partido le falta crecer, y estamos trabajando para que se fortalezca. Nos falta difundir y explicar más nuestros principios, e incentivar a los ciudadanos a participar de la vida interna del partido a través de la afiliación, reforzando así nuestro estado de derecho. Si no logramos ese compromiso de los ciudadanos, la declaración de principios queda a merced de la voluntad de quienes participamos, que somos falibles, y el objetivo se convierte en una simple intención que nunca llega a hacerse realidad.
-Sos abogada y tenés una formación en gestión judicial y parlamentaria. Ahora que ocupás una banca, ¿hay alguna idea que tenías sobre la política antes de entrar y que la realidad del poder te haya obligado a cambiar?
La idea que tengo de la política sigue siendo la misma, es la herramienta constitucional más importante de nuestra democracia. La realidad nos demuestra que para llevar adelante cambios estructurales deseados necesitamos más ciudadanos que participen, una mayor representación en los órganos legislativos y ejecutivos, defendiendo, aprobando y ejecutando los proyectos que materialicen los principios liberales.
No basta el deseo de vivir en democracia, sino que necesitamos del compromiso y la voluntad de participar en defensa de la vida, libertad y propiedad. Esa es mi motivación al encarar esta nueva etapa.
Alejandra Gómez camina hoy los pasillos del Senado mendocino sabiendo que el poder no es un podio ni una abstracción, sino un encargo prestado con fecha de vencimiento. La abogada que aprendió a buscar respuestas en la norma enfrenta ahora el juego más complejo: el de las voluntades, las negociaciones y los silencios del recinto.
Queda abierta la incerteza y, tal vez, lo más interesante de este recorrido. Si la técnica y las convicciones del territorio bastarán para no amoldarse a la inercia de las viejas bancas, o si esa mujer del Este, sin prisa, pero sin pedir permiso, se animará finalmente a correr la mesa.