Huawei, Vaca Muerta y la disputa tecnológica: "La privacidad tecnológica no existe, es un mito"
El analista internacional y especialista en seguridad Juan Belikow explicó en Radio Post por qué Estados Unidos busca frenar el avance de Huawei en sectores estratégicos de Argentina y advirtió sobre los riesgos geopolíticos de la tecnología china. También señaló que Washington utiliza mecanismos similares para obtener información.
La disputa entre Estados Unidos y China por el control de las nuevas tecnologías sumó un capítulo que involucra directamente a la Argentina. El foco está puesto ahora en Vaca Muerta, donde empresas energéticas y mineras buscan incorporar tecnología de Huawei para desarrollar sistemas informáticos vinculados con la producción y la infraestructura. Para Washington, el problema excede ampliamente una cuestión comercial: se trata de seguridad, información estratégica y geopolítica.
Así lo explicó en el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post el analista internacional y especialista en seguridad Juan Belikow, quien sostuvo que Estados Unidos intenta bloquear el avance de la compañía china mediante lo que definió como "barreras no arancelarias".
"Estados Unidos plantea este tema con todo lo que son las nuevas tecnologías que incluyen informática porque esto le da facilidades a otro a saber lo que ellos siempre en esto, que es básicamente en base a eso recibir información de lo que todos se están haciendo", explicó.
Según Belikow, detrás de la disputa hay también una cuestión de competencia tecnológica. Aseguró que Huawei se convirtió en un competidor difícil de desplazar para las empresas estadounidenses y sostuvo que la compañía china "no puede competir" con las firmas norteamericanas porque, según su análisis, "ha sido ampliamente mejor que Samsung, mucho mejor tecnológicamente y comercialmente que Apple".
Por eso, consideró que Washington busca limitar su expansión mediante restricciones que no necesariamente tienen que ver con aranceles. "Le están tratando de bloquear por medidas, barreras no arancelarias. Le inventan pretextos para que no puedan entrar", afirmó.
El problema de las "puertas traseras"
Uno de los conceptos centrales de la explicación de Belikow fue el de "backdoor" o puerta trasera, es decir, mecanismos que permiten que determinados dispositivos o sistemas transmitan información hacia el fabricante o terceros.
"El problema es que básicamente con China hay una disputa con todos los temas tecnológicos, con todos los temas informáticos desde hace varios años, porque se ve venir esta historia de que obviamente todos estos equipamientos que tienen este tipo de tecnología informática tienen lo que llamamos backdoor", señaló.
Para el especialista, el objetivo inicial puede ser comercial -conocer qué consumen los usuarios, qué productos funcionan o qué demanda existe-, pero esa información puede adquirir posteriormente un valor estratégico.
Belikow remarcó, además, que Estados Unidos también utiliza mecanismos de recolección de información. La diferencia, desde la perspectiva de Washington, estaría en quién controla esos datos.
"Obviamente Estados Unidos por qué sabía que esto lo hacían porque ellos mismos lo vienen haciendo hace rato", sostuvo. Y agregó: "Una cosa es que lo hagan ellos y otra cosa es que lo haga otro que ellos no tienen controlado".
Como ejemplos, mencionó distintos casos detectados en Europa y Estados Unidos. Entre ellos, relató que en Noruega se encontró un sistema de comunicación asociado a un motor chino instalado en un colectivo eléctrico, mientras que en el Reino Unido se habrían detectado componentes chinos en drones náuticos que transmitían información.
También hizo referencia a las grúas utilizadas en los puertos estadounidenses, capaces de registrar y procesar información sobre los contenedores que ingresan y salen del país.
"Descubrieron los norteamericanos hace dos años que no había una sola grúa en todos los puertos norteamericanos que no tuviera ese componente chino", afirmó. Según explicó, esos dispositivos podían transmitir información sobre el movimiento de mercaderías: "China sabía quién hacía qué cosa en todo el planeta".
Vaca Muerta, el nuevo escenario de la disputa
Para Belikow, la preocupación de Washington adquiere una dimensión especial cuando se traslada al sector energético argentino.
"Vaca Muerta no es solamente Vaca Muerta", aclaró. El especialista explicó que el conflicto forma parte de una disputa mucho más amplia que incluye el desarrollo del 5G, la inteligencia artificial y los sistemas informáticos aplicados a sectores estratégicos.
En ese contexto, sostuvo que Estados Unidos viene intentando limitar la presencia de Huawei en distintos países y que la preocupación aumenta cuando los sistemas tecnológicos pueden interactuar entre sí.
Para ilustrarlo, recordó el conflicto entre Turquía, Rusia y Estados Unidos por los sistemas de defensa rusos S-400 y los aviones estadounidenses F-35. Según explicó, Washington consideró incompatible que Turquía incorporara ambos sistemas porque podían intercambiar información.
"Los norteamericanos dicen: si el lanzador ruso tiene un backdoor y le está transmitiendo la información a Moscú, una vez que ese lanzador se comunica con el F-35, le va a estar transmitiendo información del F-35", explicó.
"Entonces, ese es el problema. Vaca Muerta, estamos hablando de energía", agregó.
Desde sensores hasta camiones: todo puede estar conectado
El especialista señaló que la preocupación no se limita a un determinado equipo tecnológico. En una industria como la energética, prácticamente toda la operación está atravesada por sistemas informáticos.
"Hoy prácticamente todo es informática. Todo utiliza inteligencia artificial", sostuvo.
Enumeró desde sensores destinados a controlar la presión en oleoductos y gasoductos hasta los sistemas instalados en los camiones que transportan cargas.
"Desde sensores que pueden medir la presión en los fluidoductos o en los gasoductos hasta los camiones que transportan la carga, o sea, todo, literalmente todo. Y esto es lo que a ellos les preocupa", afirmó.
En ese escenario, Huawei se transformó, según Belikow, en un símbolo de la disputa tecnológica global. "Huawei se ha convertido en un símbolo", dijo, y sostuvo que la empresa podría haber desplazado a Samsung y Apple si no hubiera enfrentado las restricciones impuestas por Estados Unidos.
El dilema argentino: Estados Unidos o China
La situación genera un problema adicional para el Gobierno argentino debido a la relación que mantiene con ambos países.
"Argentina declara ser aliado de Estados Unidos y eso lo pone en una presión", explicó Belikow. Al mismo tiempo, recordó que Argentina mantiene importantes vínculos comerciales y financieros con China.
El analista hizo especial referencia a la renovación del swap de monedas con China, y contrastó esa decisión con el posicionamiento que había expresado Milei durante la campaña electoral.
"Cuando estaba en campaña dijo: ‘voy a cortar toda la relación con China'", recordó. "Acaba de renovar el swap", agregó.
Para Belikow, la explicación pasa por una cuestión de pragmatismo: "A la hora de la hora, yo necesito lo que necesito".
Por eso, consideró que Argentina deberá mantener "un justo y cuidado equilibrio" para evitar conflictos tanto con Estados Unidos, al que reconoce como aliado estratégico, como con China, con quien mantiene relaciones económicas relevantes.
Consultado sobre la posibilidad de que el Gobierno intervenga frente a decisiones de empresas privadas que quieran incorporar tecnología china en Vaca Muerta, Belikow sostuvo que existen herramientas regulatorias para hacerlo.
"Siempre hay manera. La regulación te permite siempre intervenir. Lo pueden hacer", afirmó.
"La privacidad tecnológica no existe"
Durante la entrevista, la discusión sobre Huawei derivó en un escenario mucho más amplio: el nivel de información que los dispositivos tecnológicos recopilan diariamente sobre sus usuarios.
Belikow fue categórico: "Hoy, digamos, la intimidad, la privacidad tecnológica no existe, es un mito".
Para graficarlo, pidió revisar incluso los permisos de una aplicación aparentemente inocua como la linterna de un teléfono. Según explicó, muchas aplicaciones tienen autorizaciones para acceder a información del dispositivo que los usuarios aceptan sin revisar.
"Si ustedes buscan en las aplicaciones que tiene el teléfono, van a la aplicación linterna y van a las autorizaciones que tiene, se van a dar cuenta que ustedes por defecto le permiten que toda la información que el teléfono sea transferida", afirmó.
La advertencia, aclaró, no alcanza solamente a los dispositivos Huawei.
"Esto está clarísimo. Hoy, digamos, la intimidad, la privacidad tecnológica no existe", insistió. Y ante la consulta sobre si comprar un teléfono Huawei implica un riesgo especial, respondió: "También se le va con Apple, con Samsung, con todo".
El mismo fenómeno, explicó, se extiende a los automóviles, los televisores inteligentes y otros dispositivos conectados a internet.
"Cuando el precio del producto no es claro, el producto somos nosotros"
Uno de los conceptos más fuertes de la entrevista apareció al hablar sobre el verdadero valor de los dispositivos tecnológicos.
Belikow puso como ejemplo los televisores Smart TV y planteó por qué determinados productos pueden venderse a precios relativamente bajos pese a su alto nivel tecnológico.
"Cuando el precio del producto no es claro, el producto somos nosotros", afirmó.
Según explicó, un Smart TV no solamente permite consumir contenidos, sino que también puede recopilar información sobre qué mira el usuario, qué deja de mirar y cuáles son sus hábitos.
"Después nos bombardean con publicidades", señaló.
En ese sentido, vinculó el fenómeno con plataformas de comercio electrónico como Temu y Shein. La información obtenida de los consumidores permite conocer sus preferencias y utilizar esos datos para adaptar la producción.
"El fabricante empieza a producir productos que sabe que la gente tiene interés en consumir. Eso vale oro", sostuvo.
El escenario más extremo: el "killer switch"
La entrevista también abordó una posibilidad más extrema vinculada con los vehículos conectados: el denominado "killer switch", un mecanismo que permitiría apagar remotamente un automóvil.
Belikow sostuvo que existe una hipótesis según la cual determinados vehículos conectados podrían incorporar esa capacidad y señaló que existen aplicaciones policiales de sistemas capaces de detener remotamente un vehículo.
El riesgo, según planteó, aparece cuando esa capacidad se encuentra vinculada a sistemas controlados desde otro país.
"Que esto lo pueden hacer desde China, nos bloqueen los autos de tres países al mismo tiempo, bueno, en una situación de conflicto hay problema", advirtió.
El escenario podría adquirir una dimensión estratégica si esos vehículos fueran camiones que transportan combustible u otros insumos esenciales.
"Todos los camiones que llevan combustible no funcionan y ahí entra Vaca Muerta, el caso Huawei", planteó durante la entrevista.
Para Belikow, el problema central es que una vez que existe una puerta de acceso a un sistema tecnológico, resulta difícil determinar hasta dónde puede llegar su utilización.
"Eso no tiene límite, porque la tecnología, una vez que yo tengo eso abierto, una salida, un acceso a eso, y ahí adentro puede pasar cualquier cosa", concluyó.
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