Malvinas: por qué la presión argentina puede complicar los proyectos petroleros

El magíster en Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella Ezequiel Magnani analizó en Radio Post el impacto internacional de la cadena nacional de Javier Milei. Señaló que la reacción fue especialmente significativa en el debate británico y planteó que la Argentina debería avanzar con una estrategia de largo plazo para conseguir una "neutralidad constructiva" de Estados Unidos.

La cuestión Malvinas volvió a ocupar un lugar relevante en la agenda internacional luego del mensaje que el presidente Javier Milei pronunció por cadena nacional. Para Ezequiel Magnani, magíster en Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella, el anuncio argentino tuvo un impacto particularmente visible en dos ámbitos: el debate político británico y el mundo petrolero.

En diálogo con el programa "A pesar de las llamas",  de Radio Post, Magnani sostuvo que a nivel internacional hubo "impacto importante sobre todo en el debate británico, digamos, asociado a este tema y en el mundo petrolero".

Según explicó, dentro del Reino Unido existe una diferencia generacional respecto de la cuestión Malvinas. "Por un lado, los que son conservadores, digamos, y añoran lo que fue el antiguo Imperio británico, que son las generaciones más viejas, y por otro lado un cuestionamiento y las nuevas generaciones", señaló.

En ese sentido, planteó que comienza a aparecer una discusión sobre el costo que implica para el Reino Unido sostener una presencia militar a miles de kilómetros de su territorio. "Las nuevas generaciones" se preguntan por qué el país mantiene esa posición "a 12.500 km de distancia de sus costas", explicó.

El impacto en las empresas petroleras

Magnani también puso el foco en las consecuencias que las nuevas medidas argentinas pueden tener sobre las compañías que participan o proyectan participar de actividades hidrocarburíferas en las islas.

Para el especialista, hubo una reacción significativa del sector petrolero frente a la decisión argentina de sancionar a empresas que desconozcan la autoridad del Estado argentino. Consideró que se trata de una determinación que llegó "tardía, por cierto, después de 3 años donde estas empresas se fueron mucho", pero que finalmente muestra "mucha determinación por parte del actor estatal argentino".

En ese contexto, destacó que hubo "comunicados de empresas internacionales", algunas de las cuales ratificaron la soberanía argentina o manifestaron que no operarían en territorio argentino bajo esas condiciones.

Magnani también mencionó el efecto financiero de las medidas y señaló que "en las bolsas caen y caen en las acciones justamente de Marathon Petroleum y de Copper Exploration".

Para el especialista, el cambio de posición de la Argentina puede tener consecuencias sobre la viabilidad de los proyectos petroleros vinculados a Malvinas, especialmente por el perfil de las empresas involucradas.

"Son empresas aventureras, digamos, no son grandes corporaciones petroleras que ponen en riesgo que no quieren poner en riesgo su accionamiento, por ejemplo, en Vaca Muerta o en otras grandes cuencas, que son más rentables", sostuvo.

Magnani explicó que las inversiones offshore en el Atlántico Sur implican costos elevados y, además, un riesgo político considerable. Por eso, consideró que el nuevo escenario puede hacer que los accionistas y quienes financian esos proyectos vuelvan a evaluar la conveniencia de avanzar.

"Dado el riesgo político que tiene actuar en Atlántico Sur, y los costos que ellos tienen a partir del cambio de la postura argentina, bueno, hay que ver si los directivos están en condiciones de avanzar con esto", afirmó.

Además, recordó que las empresas habían conseguido financiamiento en un contexto de buenas relaciones entre los gobiernos argentino y británico. "Ellos consiguieron financiamiento a partir del buen vínculo que la administración particular de Javier Milei tenía con el Reino Unido en el Atlántico Sur", indicó.

Por eso, consideró que el cambio de postura argentino puede generar dudas "por un lado a los financistas y por otro a los accionistas", a quienes definió como los responsables legales e individuales de avanzar con las operaciones.

"La impugnación y las sanciones son el camino correcto"

Consultado específicamente sobre si las sanciones económicas y las advertencias a las compañías pueden ser suficientes para frenar proyectos como Sea Lion, Magnani respondió afirmativamente, aunque aclaró que deberían formar parte de una estrategia más amplia.

"Yo creo que sí, por un lado, y creo que es el camino correcto y que tiene que estar acompañado de otras medidas", afirmó.

Y fue todavía más contundente al enumerar las herramientas que, a su entender, debería utilizar el Estado argentino: "La impugnación y las sanciones y la presión y hasta la amenaza a los directivos y accionistas de estas empresas es el camino correcto".

Magnani también sostuvo que la Argentina debería avanzar judicialmente contra quienes participen de esas actividades. "La Argentina debería, y acá quiero ser contundente, debería perseguir penalmente por todos lados y hacer presión y campañas públicas de información", manifestó.

El especialista vinculó además la situación con el marco jurídico internacional y señaló que las actividades desarrolladas en las islas se encuentran alcanzadas por la resolución 31/49, que impide la modificación unilateral de la situación mientras continúa la disputa de soberanía.

La capacidad militar británica en el Atlántico Sur

Respecto de las voces que, tras el discurso de Milei, reclamaron en el Reino Unido un refuerzo de la defensa de las islas, Magnani relativizó la posibilidad de una escalada militar.

"No lo creo, no lo creo", respondió cuando fue consultado sobre si la reacción británica podía llevar el conflicto a otro escenario.

Explicó que, aunque el debate sobre la invasión y la defensa de Malvinas continúa presente en el Reino Unido, las prioridades estratégicas británicas están concentradas en otros escenarios.

"Malvinas es un territorio bastante alejado", señaló, y explicó que los principales intereses británicos están vinculados con "la defensa de Europa, justamente el Ártico", mientras que Estados Unidos concentra buena parte de su atención estratégica en Asia.

De acuerdo con Magnani, el Atlántico Sur está adquiriendo una importancia creciente para la Argentina, pero continúa siendo "un escenario geopolítico mucho más alejado de los principales focos de interés de las grandes potencias".

En cuanto al dispositivo militar británico existente en las islas, mencionó la presencia de cuatro Eurofighter Typhoon, aeronaves de transporte y abastecimiento y el patrullero HMS Medway.

A su entender, no resulta sencillo para el Reino Unido ampliar significativamente esa presencia. "No hay mucha chance de que ellos refuercen su presencia", sostuvo, aunque aclaró que la percepción argentina sobre el despliegue británico también está condicionada por la situación de las Fuerzas Armadas nacionales.

"Es una presencia que para Argentina puede parecer un montón porque la Argentina está muy debilitada en materia militar", explicó. Sin embargo, consideró que, con una capacidad militar argentina equivalente a la de "cualquier país normal", el escenario sería diferente.

En ese sentido, sostuvo que si la Argentina decidiera consolidar su fuerza militar y destinar recursos a incrementar su presencia en el Atlántico Sur, podría alcanzar una posición favorable. "La Argentina está, en ese sentido, si decide consolidar su fuerza más como cualquier país normal, justamente tendría la posibilidad de invertir todo en aumentar su presencia en el Atlántico Sur", afirmó.

La incógnita de Donald Trump

Otro de los puntos centrales del análisis fue el papel de Estados Unidos y, particularmente, la posición que pueda adoptar Donald Trump frente a la disputa.

Magnani consideró que cualquier modificación sustancial de la postura histórica estadounidense sería difícil. "Con respecto a la postura estadounidense, yo creo que es una postura de neutralidad diplomática", sostuvo.

Para el especialista, un reconocimiento explícito de la soberanía argentina sobre Malvinas sería improbable debido a la estrecha relación estratégica y militar entre Estados Unidos y el Reino Unido.

"Cualquier cambio positivo de Donald Trump en esta materia sería ya reconocerla explícitamente la soberanía argentina del Atlántico Sur, de las Malvinas, Chubut, eso sería muy difícil", afirmó.

Sin embargo, consideró que la Argentina debería evitar que su estrategia quede atada exclusivamente a las decisiones de Trump y construir una política de largo plazo hacia Washington.

"La Argentina en el largo plazo, es una visión política estratégica que trascienda la administración Trump, incluso trascienda, digamos, los republicanos y demócratas de Estados Unidos", planteó.

El objetivo, según Magnani, debería ser lograr que Estados Unidos adopte una posición más favorable a la resolución diplomática de la disputa.

"Argentina tiene que plantearse frente a Estados Unidos como un actor que quiere recuperar territorio que le pertenece y que Estados Unidos es neutral y hasta reconoce que hay una cuestión colonial que debe estar resuelta", explicó.

Reemplazar al Reino Unido en el espacio estratégico

En la parte final de la entrevista, Magnani planteó una estrategia todavía más ambiciosa: que la Argentina busque construir la suficiente confianza con Estados Unidos como para que Washington pueda considerar al país un socio estratégico en el Atlántico Sur.

"Pensar cómo Argentina puede, en un sentido, ganar la confianza de Estados Unidos para justamente reemplazar al Reino Unido en este espacio estratégico", propuso.

El especialista aclaró que eso no significaría que Estados Unidos vaya a abandonar automáticamente su relación con Londres, sino que la Argentina debería procurar que Washington adopte una posición constructiva respecto de la disputa.

"Eso no quiere decir que Estados Unidos se va a apropiar exclusivamente, pero sí que va a tener una postura constructiva frente al problema de Argentina justamente de resolver la cuestión conforme al derecho internacional", concluyó.

Para Magnani, entonces, el desafío argentino no pasa únicamente por las medidas coyunturales contra las empresas que operan en Malvinas, sino por construir una estrategia sostenida que combine presión económica, acciones legales, fortalecimiento de la presencia en el Atlántico Sur y una política diplomática destinada a modificar gradualmente la posición de las principales potencias frente a la disputa.


Editó Carina Pérez

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