Martín Varsavsky desmintió que su campo en Mendoza sea un búnker: "No tiene nada escondido, no tiene nada militar"
El empresario argentino aseguró que el proyecto de 32.000 hectáreas en San Carlos nació como una comunidad de emprendedores tecnológicos y rechazó las versiones que lo presentan como un refugio para una élite ante una eventual Tercera Guerra Mundial. También explicó por qué considera que el conflicto global "ya empezó".
El empresario argentino Martín Varsavsky salió a desmentir las versiones que circularon en medios internacionales y nacionales sobre el proyecto que impulsa en San Carlos, Mendoza, luego de que una publicación del Financial Times despertara especulaciones sobre un supuesto refugio para millonarios tecnológicos ante una eventual guerra nuclear.
En una entrevista con el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post, el fundador del emprendimiento aseguró que la imagen que se difundió del lugar no refleja la realidad del proyecto y remarcó que el predio, conocido como Wanami, "es un campo como cualquier otro".
"Wanami es un campo como cualquier otro, no tiene ningún búnker, no tiene nada escondido, no tiene nada. Es más, hemos invitado a los periodistas para que lo vean", afirmó.
Varsavsky explicó que el artículo del diario británico no describía al establecimiento como un refugio militar, sino que hacía referencia a una visión personal sobre la situación geopolítica mundial.
"El artículo en el Financial Times no habla del campo como si fuera un búnker porque no tiene nada de búnker. Habla de la idea de que estamos en la Tercera Guerra Mundial, que es una idea que yo tengo y otros no la tienen", sostuvo.
Martín Varsasky en su casa
"Toda la Argentina es un refugio"
Durante la entrevista, el empresario explicó que, en su opinión, la Argentina ofrece condiciones excepcionales frente a un eventual conflicto nuclear, aunque aclaró que esa característica no depende del emprendimiento mendocino.
"Cualquier persona que está en la Argentina, en cualquier lugar de Argentina, está refugiada de la Tercera Guerra Mundial. No hace falta estar en un campo en San Carlos", aseguró.
Según explicó, su visión se basa en que el país no representa un objetivo militar para las potencias nucleares.
"La radiación, las bombas atómicas no llegarían a la Argentina porque nadie tiene interés en bombardear a la Argentina, porque Argentina no tiene bombas atómicas", argumentó.
Por qué cree que ya comenzó una Tercera Guerra Mundial
Consultado sobre esa afirmación, Varsavsky desarrolló su interpretación del escenario internacional.
"Desde la invasión de Rusia a Ucrania se armaron dos grupos en el mundo: Rusia, China, Irán y Corea del Norte de un lado; Europa, Estados Unidos e Israel del otro", señaló.
A su entender, ya no se trata de una nueva Guerra Fría.
"No es una guerra fría... ahora es una guerra bien caliente", sostuvo, al mencionar los conflictos en Ucrania y Medio Oriente y la participación de tropas norcoreanas en territorio ucraniano como prueba de una confrontación global entre bloques.
Además, advirtió sobre el riesgo de una escalada nuclear.
"Esto podría transformarse en una guerra nuclear porque la Segunda Guerra Mundial ya fue nuclear", expresó.
"No somos una élite escondida"
Varsavsky también rechazó la idea de que el proyecto esté pensado para una élite tecnológica aislada del resto de la sociedad.
"No sé cómo me pusieron a mí como una élite... somos gente normal, que nos gusta comer un asado y empanadas", afirmó.
Reconoció que el emprendimiento reúne principalmente a empresarios tecnológicos, aunque aclaró que responde a una afinidad personal.
"A los empresarios de tecnología nos gusta estar entre nosotros, como a los médicos les gusta estar entre médicos", comparó.
Y volvió a insistir: "No tiene nada militar, cero militar".
Un proyecto abierto y con una pista de aterrizaje
El empresario indicó que posee el 51% del desarrollo y que el resto pertenece a cinco amigos vinculados al sector tecnológico, aunque no descartó sumar nuevos participantes en el futuro.
También explicó uno de los aspectos que más llamó la atención del proyecto: la construcción de una pista de aterrizaje.
"Hicimos una pista de aterrizaje porque no había ninguna cerca. Es una pista de ripio", aclaró, al tiempo que contó que incluso invitó a pilotos mendocinos a conocerla.
"No quiero dar una imagen de que somos gente inaccesible o que quiere alambrar todo para que nadie entre, porque ese no es nuestro estilo", sostuvo.
El hemisferio sur, una ventaja estratégica
Varsavsky señaló que comparte esta mirada con otros referentes del mundo tecnológico, entre ellos Peter Thiel.
"Muchos empresarios de tecnología pensamos lo mismo", aseguró.
En ese sentido, explicó que considera al hemisferio sur como una región con mayores posibilidades de preservar la vida en caso de un intercambio nuclear.
"El hemisferio norte podría quedar absolutamente destruido en 90 minutos si hay un intercambio termonuclear", afirmó.
Sobre la Argentina, destacó especialmente su capacidad de producir alimentos.
"Es un país de 45 millones de habitantes que le da de comer a 500 millones", sostuvo, al señalar que un eventual invierno nuclear afectaría especialmente a las grandes zonas agrícolas del hemisferio norte.
Su postura sobre la compra de tierras
Durante la entrevista también fue consultado por el debate sobre la extranjerización de la tierra.
Varsavsky recordó que es ciudadano argentino y consideró que la discusión no debería centrarse en la nacionalidad de los propietarios.
"Hay argentinos malos y extranjeros buenos; hay extranjeros malos y argentinos buenos", afirmó.
Para el empresario, los aspectos relevantes son otros.
"El tema tiene que ser cómo tratan la tierra y qué hacen para ayudar al argentino", sostuvo, al señalar que el desarrollo turístico puede generar empleo y oportunidades si se administra de manera responsable.
La idea de abrirlo al turismo
Finalmente, Varsavsky reveló que el proyecto podría abrirse al público en el futuro y estimó que el costo de una estadía estaría lejos de los valores habituales del turismo de lujo.
"No va a salir mucho... será algo como 200 dólares la noche. No va a ser una cosa que nadie se pueda pagar, no va a ser 1.500 dólares la noche", aseguró.