Menescaldi pone en duda los créditos en dólares: "No veo viable prestarles a las familias"
El economista advirtió que los bancos actuarán con cautela en un año electoral, cuestionó la posibilidad de flexibilizar el descalce de monedas y alertó sobre los riesgos de reactivar préstamos en dólares para consumo, construcción o el sector automotor.
En medio del debate sobre la posibilidad de flexibilizar las normas para impulsar los préstamos en dólares, el economista Sebastián Menescaldi se mostró escéptico respecto de la iniciativa que analizan el Gobierno nacional y el Banco Central. Durante una entrevista con el programas "Tenés que saberlo" por Radio Post, sostuvo que el contexto económico y político no ofrece las condiciones necesarias para avanzar con ese esquema, especialmente si el objetivo es financiar a familias y consumidores.
"Lamentablemente, al menos, no lo veo viable si es que se busca una solución para prestar plata a los consumidores, a las familias", afirmó.
Según explicó, el principal obstáculo es la cercanía del proceso electoral. A su entender, las entidades financieras privilegiarán mantener liquidez en moneda estadounidense antes que asumir mayores riesgos crediticios.
"Estamos entrando en un año de elecciones y los bancos van a ser cautos a quién le prestan la plata, sobre todo si es en dólares. También van a ser muy cautos con cuánto se arriesgan", señaló.
El economista remarcó que, ante un eventual aumento de la incertidumbre política, los bancos buscarán protegerse frente a posibles retiros de depósitos.
"Si tienen dos dólares depositados, prestan uno. El otro dólar se lo guardan por las dudas. Es una actitud precautoria y conservadora, y es razonable dado lo que es Argentina", explicó.
Empresas exportadoras, una excepción posible
Aunque descartó una expansión del crédito en dólares para personas físicas, Menescaldi consideró que podría existir cierto margen para financiar a empresas que generan ingresos en esa misma moneda.
"Eventualmente pueden ser prestados a algunas empresas, sobre todo aquellas exportadoras, pero también a muy corto plazo", indicó.
Aun así, insistió en que la propia conducta de los bancos limitaría cualquier crecimiento significativo del crédito.
"No veo que, aunque quieran prestar todos esos dólares, los mismos bancos lo vayan a hacer", resumió.
El antecedente de 2001 y el riesgo del descalce
Durante la entrevista también se refirió a la posibilidad de modificar las normas que impiden el denominado descalce de monedas, una regulación que surgió tras la crisis de 2001.
Menescaldi recordó que en los años noventa grandes partes de los créditos hipotecarios se otorgaban en dólares y que la fuerte devaluación posterior volvió impagable esas deudas.
"El que debía un peso pasó a deber cuatro. El que debía 100 salarios pasó a deber 400 salarios. Era imposible de pagar", ejemplificó.
A su juicio, aquella experiencia demuestra por qué resulta conveniente mantener las restricciones actuales.
"La medida debería seguir estando. Yo no liberaría los dólares para prestárselos a las familias", sostuvo.
No obstante, admitió que podrían analizarse algunas excepciones para sectores exportadores e incluso para créditos hipotecarios, aunque siempre bajo fuertes resguardos.
Advirtió que una brusca devaluación podría desencadenar una nueva crisis financiera.
"Si hay una devaluación muy grande y quien tomó el crédito no puede devolverlo, el banco terminará quedándose con activos que después tendrá que vender a precio de remate. No me luce la solución hoy el préstamo en dólares", afirmó.
Construcción y automotrices: tampoco ve condiciones
Consultado sobre la posibilidad de limitar estos préstamos a la construcción y la industria automotriz, como trascendió en las últimas semanas, el economista consideró que tampoco sería una alternativa sencilla.
Explicó que ambos sectores requieren financiamiento de largo plazo, mientras que el sistema financiero argentino todavía no ofrece ese horizonte.
"En la construcción necesitás cuatro años, como mínimo, entre que el constructor invierte y recupera el dinero. Hoy nuestro horizonte no llega a cuatro años. Entonces es un riesgo", aseguró.
Además, insistió en que, aun cuando la normativa lo habilitara, las propias entidades financieras restringirían la oferta de crédito.
"Los propios bancos van a ser muy cautos otorgando esos créditos", afirmó.
Un año electoral con incertidumbre
Hacia el final de la entrevista, Menescaldi analizó el escenario económico para 2027 y sostuvo que la cercanía de las elecciones seguirá condicionando el comportamiento de inversores y ahorristas.
Si bien reconoció que hoy circulan menos pesos disponibles para comprar dólares que en otros procesos electorales, advirtió que existe un importante volumen de activos financieros en moneda local que podría dolarizarse.
"Hay más de 90.000 millones de dólares emitidos en deuda en pesos y nadie quiere ver correr al dólar. Hay muchos activos en pesos", señaló.
Para el economista, Argentina todavía no alcanzó un nivel de estabilidad suficiente para atravesar un proceso electoral sin tensiones financieras.
"Todavía nos falta. No tenemos acceso pleno al mercado de deuda ni la cantidad de reservas suficientes. No estamos estables", sostuvo.
En ese contexto, anticipó que prevalecerá una actitud conservadora entre los agentes económicos.
"Mucha gente va a decir: 'Estoy posicionado en dólares, no lo gasto, no lo invierto y espero qué pasa después'. Va a ser un año con poca actividad y probablemente con volatilidad financiera", concluyó.