Milei atribuyó a la "política" el freno de la economía

En una exposición en la Fundación Faro, el presidente sostuvo que sin el "ataque" del año pasado la economía estaría creciendo al 7%. Defendió los resultados del programa económico, celebró la baja del riesgo país y afirmó que, si se sostiene el rumbo, el país se encaminará a una mejora en su calificación financiera.

En su primera aparición pública junto a Adrián Ravier desde que fue designado futuro vocero presidencial, Javier Milei volvió a poner el foco en la defensa del rumbo económico del Gobierno y en el impacto que, según su visión, tuvo la confrontación política sobre la actividad. Lo hizo durante una disertación en la Fundación Faro, el principal think tank del oficialismo, donde combinó un balance de gestión, un mensaje al mercado y una fuerte reivindicación de las reformas libertarias.

Ante funcionarios, legisladores, dirigentes libertarios y referentes del pensamiento liberal, Milei sostuvo que la economía ya dejó atrás las proyecciones más pesimistas y reivindicó los datos del primer trimestre. "El primer trimestre mostró un crecimiento respecto al mismo trimestre del año anterior del 2,3%", afirmó al repasar la evolución del PBI, y remarcó que ese desempeño implica que la Argentina "ha batido un nuevo récord histórico en producción". La frase fue parte de un tramo de su discurso orientado a refutar las lecturas que, según dijo, anticipaban una recesión más profunda o un escenario de estancamiento prolongado. "Hoy se cayeron todas esas mentiras", lanzó.

Uno de los ejes de la exposición fue el ejercicio contrafáctico que, según contó, elaboró junto al equipo del ministro de Economía, Luis Caputo, para medir cuánto habría podido expandirse la economía sin la tensión política y financiera que atravesó el Gobierno el año pasado. En ese punto, Milei vinculó directamente la desaceleración con el deterioro del clima de inversión y con la suba del riesgo país.

"Si no hubiéramos tenido este ataque de la política tan grosero durante el año pasado... la economía estaría creciendo al 7%", aseguró el Presidente. La definición buscó instalar la idea de que el programa económico tenía margen para una recuperación más veloz, pero que ese proceso fue interrumpido por el ruido político y la incertidumbre generada en torno al rumbo oficial.

En ese razonamiento, la volatilidad financiera no fue presentada como una consecuencia del ajuste o de desequilibrios del propio programa, sino como el resultado de una ofensiva política que afectó la confianza y postergó decisiones de inversión. Milei volvió así a insistir en que el desempeño de la actividad no puede leerse sin considerar el impacto que tuvo la discusión política sobre el costo del financiamiento y sobre las expectativas de los agentes económicos.

La otra gran señal del discurso estuvo dirigida al mercado. En medio de la búsqueda oficial por consolidar una baja del riesgo país y mejorar el acceso al financiamiento, Milei sostuvo que la Argentina se encamina a una mejora en su calificación crediticia. "El país va a ir hacia el investment grade", afirmó, al describir el sendero que imagina para la economía si se sostiene la estabilización macroeconómica y continúan las reformas.

El Presidente fue incluso más allá al vincular esa meta con el respaldo social al programa libertario. Según sostuvo, si se mantiene el apoyo al rumbo oficial, el riesgo argentino seguirá bajando y el país podrá mejorar de manera sustancial su perfil financiero. En esa línea, afirmó: "Si los argentinos deciden seguir abrazando las ideas de la libertad, el riesgo país se va a desplomar, Argentina se va a encaminar a ser Investment grade y va a crecer como nunca lo vio antes en su historia".

La exposición se produjo, sin embargo, en un contexto en el que todavía persisten señales mixtas para el mercado. En su revisión anual, MSCI no incorporó a la Argentina entre los países bajo observación para una mejora de categoría, una decisión que dejó sin cambios la situación del mercado local dentro de los índices internacionales y volvió a poner en primer plano las restricciones estructurales que todavía pesan sobre el acceso a capitales.

Más allá de ese dato, Milei eligió un tono de reafirmación política y doctrinaria. En el acto organizado por Faro -con Agustín Laje entre los anfitriones y la participación de figuras como David Friedman, Martín Krause y Alberto Benegas Lynch (h.)- el Presidente encuadró la discusión económica dentro de una disputa más amplia por el sentido de las reformas. "Estamos dando la batalla en todos los frentes: la cultural, la política y la de la gestión", sostuvo, al tiempo que defendió el papel de las ideas liberales como sostén del programa de gobierno.

En ese marco también agradeció públicamente la incorporación de Ravier al esquema de comunicación oficial y lo presentó como parte de la estrategia para profundizar la difusión del rumbo económico. Milei lo felicitó por asumir "un enorme desafío" como portavoz presidencial y recordó el trabajo conjunto en el libro La batalla por la Macroeconomía, presentado en el mismo evento.

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