Puricelli explicó por qué los dichos de Trump sobre Malvinas no son un apoyo para Argentina

Gabriel Puricelli analizó en Radio Post las declaraciones del presidente estadounidense y advirtió que deben interpretarse dentro de su disputa con los aliados europeos por el gasto en defensa. También explicó cuál es la posición histórica de Washington sobre las islas y por qué un eventual cambio tendría poco impacto en Naciones Unidas.

Las declaraciones de Donald Trump, quien amenazó con revisar la posición de Estados Unidos respecto del Reino Unido y la cuestión Malvinas, generaron expectativas en Argentina. Sin embargo, para el periodista y analista internacional Gabriel Puricelli, el anuncio debe ser interpretado dentro de un conflicto mucho más amplio entre el mandatario estadounidense y sus aliados tradicionales de Europa por el financiamiento de la defensa y el funcionamiento de la OTAN.

En una entrevista con el programa "A pesar de las llamas" Radio Post, Puricelli sostuvo que la posición expresada por Trump forma parte de la estrategia que viene desplegando desde el comienzo de su segundo mandato para presionar a los países europeos a incrementar sus gastos militares.

Según explicó, las declaraciones del presidente estadounidense se produjeron al mismo tiempo que trascendieron versiones sobre una posible decisión del gobierno británico de no cumplir con el compromiso de llevar el gasto en defensa al 3%, para destinar mayores recursos a áreas sociales.

Para Puricelli, allí se encuentra la clave para interpretar el mensaje de Trump.

"La amenaza de ayer de Donald Trump de revisar su posición con respecto a Gran Bretaña y Malvinas es parte de las agresiones que Trump dirige a aliados tradicionales de Estados Unidos", señaló.

El analista consideró que Washington podría estar utilizando la cuestión Malvinas como elemento de presión sobre Londres. En ese sentido, explicó que la eventual modificación de la postura estadounidense -pasando de reconocer de hecho el control británico a adoptar una posición favorable a Argentina- no respondería principalmente a un cambio de mirada sobre la disputa de soberanía.

"Hay que verla en ese contexto, no es una cuestión que esté demasiado relacionada con la Argentina en sí", afirmó Puricelli, quien consideró que Argentina termina siendo parte de una disputa que, en realidad, está vinculada con la discusión sobre cómo se distribuyen los gastos de defensa entre los integrantes de la OTAN.

Por eso, definió el anuncio de Trump como "una amenaza en una disputa que tiene con el Reino Unido y con buena parte de los integrantes de la OTAN".

Cuál es la posición histórica de Estados Unidos sobre Malvinas

Consultado sobre cuál ha sido históricamente la postura de Washington frente al reclamo argentino, Puricelli explicó que Estados Unidos mantiene una posición de neutralidad, aunque con características particulares.

"La postura histórica es que reconoce el hecho de que las islas están bajo control británico, pero no reconoce el derecho británico a ejercer ese control", explicó.

De acuerdo con el analista, Washington reconoce la situación existente en el terreno, pero no adhiere jurídicamente a la tesis de que las islas sean británicas.

"Tiene una postura que podríamos decir agnóstica, simplemente reconoce los hechos en el terreno sin adherir desde el punto de vista del derecho a la afirmación de que las islas son británicas", detalló.

Puricelli remarcó además que Estados Unidos no participa del Comité de Descolonización de Naciones Unidas, organismo que anualmente sostiene que existe una disputa de soberanía y reclama que Argentina y el Reino Unido la resuelvan mediante el diálogo.

Tampoco, según señaló, Washington acompaña desde 1965 la resolución anual de la Asamblea General de Naciones Unidas que insta a ambas partes a negociar.

Por eso, definió la posición estadounidense como "una neutralidad calificada", aunque aclaró que históricamente se encuentra más próxima a la postura británica.

El antecedente de 1982

Para explicar hasta qué punto esa neutralidad puede ser relativa, el analista recordó la Guerra de Malvinas de 1982.

"Cuando esa neutralidad fue puesta a prueba en 1982, Estados Unidos apoyaba firmemente a la dictadura militar en Argentina y apoyaba firmemente a Margaret Thatcher en el Reino Unido", recordó.

Y cuando llegó el momento de tomar una decisión concreta durante el conflicto, Washington se inclinó por Londres.

Puricelli evocó entonces la actuación del entonces secretario de Estado estadounidense Alexander Haig, quien intentó mediar entre Argentina y el Reino Unido durante el conflicto.

"Cuando tuvieron que financiar la guerra financiaron el armamento británico", señaló.

El antecedente, para el analista, constituye un elemento central a la hora de evaluar cualquier eventual cambio de postura de Washington.

¿Un giro de Estados Unidos cambiaría el escenario en la ONU?

Ante la posibilidad de que Trump concrete su amenaza y Estados Unidos modifique su posición sobre Malvinas, Puricelli relativizó el impacto que esa decisión podría tener en Naciones Unidas.

"No, en Naciones Unidas no creo que tenga mayor impacto", respondió.

El motivo, explicó, es que la posición favorable al reclamo argentino ya cuenta con un respaldo muy amplio en la Asamblea General.

"La postura de la Asamblea General ya es muy mayoritaria en favor de la Argentina", sostuvo.

En ese punto, cuestionó además la política exterior del actual Gobierno argentino, al señalar que Argentina mantiene una relación estrecha con países que no respaldan su reclamo de soberanía.

"El gobierno argentino actual está empeñado en pelearse con quienes nos apoyan en Malvinas y ser el mejor aliado de Estados Unidos e Israel, que son dos países que no nos apoyan en Malvinas", afirmó.

Para Puricelli, el principal límite no está en la Asamblea General sino en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Allí el Reino Unido tiene carácter de miembro permanente y cuenta con derecho a veto.

"El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que es el que toma las decisiones ejecutivas en ese organismo, sigue teniendo como miembro pleno, como miembro permanente al Reino Unido y el Reino Unido puede ejercer el veto en el Consejo de Seguridad", explicó.

Por eso, aun si Washington modificara su posición, el escenario institucional tendría pocas posibilidades de cambiar sustancialmente.

"Estados Unidos sería un voto más en una mayoría que ya es muy amplia", resumió.

El problema estructural, agregó, es que tanto Estados Unidos como el Reino Unido conservan su condición de miembros permanentes del Consejo de Seguridad y, por lo tanto, "están en un pie de igualdad con derecho a veto en el Consejo de Seguridad".

La cautela del Gobierno argentino

Frente a la declaración de Trump, la respuesta del Gobierno argentino fue medida. Para Puricelli, esa prudencia resulta razonable porque la amenaza del mandatario estadounidense no debería interpretarse como un compromiso concreto con el reclamo argentino.

"Creo que es prudente porque todos sabemos que Trump tiene cambios súbitos de ánimo", sostuvo.

Y agregó que el Gobierno argentino conoce, al igual que quienes siguen la política internacional, que el mensaje del presidente estadounidense "no está relacionada con el conflicto en Malvinas en sí".

En su interpretación, lo que está en juego es otra discusión: el nivel de gasto que el Reino Unido debe destinar a defensa frente a las necesidades de su población.

"Lo que se está negociando no tiene que ver con las islas Malvinas, sino que tiene que ver con si los británicos van a gastar más en hospitales, en rutas, en educación o van a gastar más en defensa", explicó.

Y concluyó que la presión de Trump apunta precisamente a eso: "Esta amenaza de Trump está orientada a que los británicos gasten menos en escuela, gasten menos en educación y gasten más en defensa".

De esta manera, para Puricelli, la cuestión Malvinas aparece en el discurso de Trump como una herramienta dentro de una negociación más amplia con Londres, antes que como la expresión de un cambio estratégico de Estados Unidos respecto del reclamo argentino.


Editó Carina Pérez

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