Chau Village Cines: quiénes son los nuevos dueños mexicanos

Los cines del Shopping y del Arena Maipú pasarán a ser salas de Cinépolis esta semana.

Desde el próximo 17 de octubre los Village Cines dejarán de llamarse así y pasarán a ser parte del imperio Cinépolis, de la mexicana Organización Ramírez, con presencia en 15 países, con mil salas de cine, la más grande en la materia de América Latina y la cuarta a escala global.

Hay salas del Village Cines en el Mendoza Plaza Shopping y en el Arena Maipú

La compañía mexicana nació en 1971 en la ciudad de Morelia, Estado de Michoacán y ya acumula una plantilla de trabajadores de unos 42 mil personas.

A nivel local, primero intentaron comprar Hoyts (a la que está asociado su nombre en otros países, como Chile), pero perdieron la puja contra Cinemark.

Una historia 'de película'

El diario español El País contó hace tiempo la historia que llevó a un cine mexicano a transformarse en un imperio económico. Lo hizo así: "A mediados de los noventa, Alejandro Ramírez (Morelia, 1970) salió del estado sureño de Michoacán para completar sus estudios en economía. Harvard, Oxford, Cambridge le sirvieron de lustrosa pasarela hacia un puesto en la OCDE. Ramírez trabajada en su oficina de Paris diseñando políticas contra la pobreza para los países en desarrollo cuando en 2003 recibió la llamada de su padre. 'Tienes un año para estar de regreso. Aquí necesitamos empezar a hacer relevos generacionales. Tú decides si sigues con tu carrera por organismos multilaterales o regresas a la empresa', le dijo Enrique Ramírez, el entonces director general de Cinépolis, la empresa que la familia había fundado en 1971. El hijo volvió y en poco más de una década convirtió el negocio michoacano en la cuarta cadena de cines del mundo".

El origen de todo fue la fascinación por el cine del abuelo, Enrique Ramírez Miguel. En su trabajo como abogado le tocó como cliente el propietario de una pequeña sala de cine en Morelia. "Eso fue a finales de los cincuenta. Se fue acercado cada vez más a este negocio hasta que a principios de los setenta dejó el despacho de abogados para fundar con su hijo el germen de la empresa actual", explica Miguel Mier, director general de operaciones de Cinepolis.

Con el nombre Organización Ramírez, la primera aventura fuera de Michoacán fue en Ciudad de México. Desde la sala La Raza, en un barrio popular del norte de la capital, dieron el salto al formato multicines en 1973. Hoy tienen presencia en 98 ciudades mexicanas y han sido pioneros en experiencias como las salas VIP -un formato de inspiración estadounidense donde uno puede ver la película en mullidos sofás reclinables y con servicio de bar personalizado como si estuviera en el salón de su casa- o la tecnología 3D. Su siguiente escalón es ampliar sus películas en 4DX, el último hito del sector, gracias a un contrato en exclusiva con una empresa coreana.

La expansión internacional comenzó en 1999, con bifurcaciones por Centroamérica -Guatemala, Costa Rica y Panamá- y una experiencia fallida en Ecuador. "El regreso de Alejandro vino a potenciar esa internacionalización y a dar un poco más de profesionalización y estructura en el gobierno corporativo", apunta Mier. Con la vuelta del hijo pródigo conquistaron Honduras, El Salvador, Colombia, Brasil, Perú, Chile, Estados Unidos, India y España.

El negocio tiene tres patas: la exhibición de películas, la publicidad y el servicio de alimentos (palomitas, nachos, refrescos, etc). La compañía no hace públicos sus resultados ni la segmentación de los beneficios por el subtipo de negocio.

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