El pintor mendocino Juan Scalco, en un decreto desclasificado por el Gobierno de épocas de Onganía y Lanusse

El Boletín Oficial publicó una serie de decretos de índole anticomunistas que se dictaron durante la dictadura de Juan Carlos Onganía y que firmó inclusive Alejandro Agustín Lanusse.

El Gobierno desclasificó 20 decretos -dictados entre 1969 y 1972- en los que se trataban recursos interpuestos por personas afectadas por la ley 17.401, que incluía a quien realizaran "actividades comprobadas de indudable motivación ideológica comunista". Entre ellos, el Decreto S 2189/1972 que involucraba al destacado artista plástico mendocino Juan Scalco. "ARTICULO 1°.- Recházase el recurso jerárquico interpuesto por el señor Juan SCALCO (C.I. de la Policía de Mendoza N° 55.149), contra la Resolución CACIE 856, de fecha 27 de agosto de 1969, de la Secretaría de Informaciones de Estado, la que se confirma. ARTICULO 2°.- Comuníquese y archívese. LANUSSE", señala la norma.

El 29 de agosto de 1967 el presidente de facto Juan Carlos Onganía dictó el decreto-ley 17.401 por la cual se definía la "expresión comunismo" y las consecuentes inhabilitaciones.

"Serán calificadas como comunistas, con las consecuencias establecidas en los artículos 6° y 9° de la presente, las personas físicas o de existencia ideal que realicen actividades comprobadas de indudable motivación ideológica comunista. Podrán tenerse en cuenta actividades anteriores a la presente ley", afirmaba el artículo 1 de la norma.

En ese orden, determinaba que sería la Secretaría de Informaciones del Estado (SIDE) la que efectuaría la calificación de "comunismo" en un "trámite secreto", a la vez que establecía que se podría interponer un recurso ante el Poder Ejecutivo y, agotada esa instancia, ante la Cámara Federal del lugar.

La calificación de "comunista" causaba inhabilidades para obtener carta de ciudadanía; desempeñar cargos, funciones o empleos del Estado, en jurisdicción nacional, provincial y municipal o en los organismos o entidades autárquicas autónomas o descentralizadas; ejercer la docencia en establecimientos públicos y privados; ser beneficiario de becas, o subsidios que directa o indirectamente provengan del Estado en jurisdicción nacional, provincial y municipal.

Asimismo impedía obtener licencia o instalar equipo como radioaficionado o instalar, adquirir, dirigir o administrar emisoras de radio y televisión; instalar, adquirir o administrar establecimientos para la producción y fabricación de explosivos y armas de fuego; instalar, adquirir, dirigir o administrar imprentas y editoriales; adquirir propiedades en las zonas de seguridad de la Nación y desempeñar representaciones o cargos directivos en Asociaciones Profesionales de empleadores o trabajadores.

Además se determinaba que "queda prohibido el ingreso al país de los extranjeros que, por sus antecedentes, sean reputados comunistas" y ordenaba que "a tal efecto, la Dirección Nacional de Migraciones, con intervención de la Secretaría de Informaciones de Estado, será el organismo fiscalizador".

"La precedente prohibición no será aplicable a los miembros del cuerpo diplomático o consular, misiones oficiales, ni a aquellas personas cuyo ingreso fuere expresamente autorizado por el Poder Ejecutivo Nacional", agregaba.

Los decretos desclasificados hoy por el Poder Ejecutivo y publicados en el Boletín Oficial se refieren a los rechazos de los recursos interpuestos por Francisca Dolores Subia de Martínez, Rita Micaela Fernández de Palacios, Miguel Ángel Benítez, Roberto Ismael López, Juan Scalco, Berta Perelstein de Braslavsky, Lidia Inés Marín de Moretti, Eleuterio Ríos, Mario Ricardo Maestri, Enrique Jacinto Maturano, Aldo Simonutti, Vicente Juan Cosentini, Héctor Rubén Giménez, Emilio Sequeira, Antonio Larregina, Samuel Kiczkovsky, Adolfo Chiambretto y Ariel Labrada.

En tanto, a tres personas se les aceptó el recurso ante la calificación de comunista y fueron Jaime Elbert, León Zimerman y José Manissero, según surge de los documentos desclasificados.

Scalco

Scalco, según contó el semanario La Quinta Pata, "fue uno de los grandes de la plástica mendocina de entonces, y militante político y social". Fue miembro de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, filial Mendoza. Su arte, al que se le denominaba naif, o sea un estilo ingenuo y espartano pero en Scalco, luminoso y con un profundo contenido social. Fue una expresión en tiempos de militancia y arte, poesía y creatividad literaria, sociológica y filosófica, con base en la ideología de clase, la popular, la marxista, enmarcada en el Partido Comunista, que fue expresión máxima entonces de la cultura.

La despedida de Ángel Bustelo

Juan Scalco, perseguido por todas las dictaduras, murió en 1995. El dirigente marxista mendocino Ángel Bustelo fue el encargado de darle la despedida. Lo hizo mediante una carta que publicó el diario Los Andes, por aquellos días. Textualmente, la misiva expresó:

Muere un maestro y un gran ciudadano. Se amontonan los recuerdos y se nubla la vista. Otro de mis grandes amigos se va. Un ilustre personaje pasa a revistar en las mejores páginas de la historia de Mendoza, la verdadera que han escrito sus hijos más sufridos, los ignorados de su época, aquellos a los que Stendhal se refería: "No importa que ahora mis libros no se lean. Yo escribo para de aquí a cien años". Así va a pasar con la obra pictórica de Scalco, que no pintaba para la gente de hoy, pintaba de y para el pueblo, que seguirá viviendo y comprendiendo más en el año 2000 y subsiguientes. Es la grandeza del verdadero artista, que trabaja sobre hoy con la mirada puesta en el mañana.

Scalco era de esa sangre con sabor a eternidad. Casi no se apercibió de la pobreza que lo rodeaba; él había nacido para alcanzar con sus pinceles la melodiosa tristeza de su pueblo, los picnics en el Parque, los vecinos del barrio regando sus flores. Vivía solo pero bien acompañado por libros de calibre para cerrar la noche con su camita de ermitaño, cubierta con frazadas parecidas a las que usó en el presidio en una celda ignominiosa en la cárcel de Mendoza, en el año 1968.

Me tocó defenderlo acusado bajo la dictadura de Onganía por infracción a la infame ley 18.401 al habérsele encontrado en un raído maletín que portaba mientras caminaba por calle San Martín con bonos contribución para los presos de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Perseguido por los jueces de entonces que sentaron cátedra persecutoria. Lo mantuve escondido casi un año en mi finca El Resuello. Y no dejó pasar un día sin dejar de cubrir telas con genialidades hijas de modestia inabarcable, desnudo de riquezas pasajeras. Lo están velando con honor. Él no sabía de leyes pero sí de persecución y hombría. Lo mejor de Mendoza y su futuro lo van llorando pero sin decaimiento, como él lo hubiera pedido... Hoy han muerto sus enflaquecidas carnes

Texto publicado en Los Andes del 15/8/95 

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