La nueva trinchera del "intendente que no fue", un radical de Anabel

El exlegislador y funcionario clave de la transformación de la Ciudad de Mendoza, Néstor Piedrafita, se jubiló pero no abandonó su gran pasión: la política. ¿En dónde trabaja?

Néstor Piedrafita, "Tucho", es reconocido como una pieza clave en la transformación de la Ciudad de Mendoza que encaró Víctor Fayad. Muchos pensaron que tenía que sucederlo, en algún momento. Pero la suerte (o las decisiones de la mesa chica) le fueron esquivas y se fue alejando de la UCR en la que militó desde joven.

Primero, con el guiño de Fayad, se fue a construir el ARI de Elisa Carrió, amiga del exintendente capitalino y, además, "gobernador que no fue". Pero los dislates ideológicos de Lilita lo fueron empujando hacia afuera: mientras más se corría "a la derecha, el Tucho buscaba más refugio en alguna izquierda", cuentan hoy sus afectos políticos. En un momento, toda la UCR se corrió hacia el kirchnerismo y Piedrafita, hizo lo propio, satisfecho y con grupo propio, siempre vinculado a los temas de la obra pública y las artes. Y allí se quedó.

En la última elección de gobernador él y su equipo trabajaron para Anabel Fernández Sagasti y hoy colaboran en la elaboración de su relato discursivo. "Es sumamente aplicada", afirman los tuchistas sobre a senadora nacional, confirmando una versión que inclusive aceptan sus adversarios.

Su refugio actual no podría ser más confortable para sus convicciones. Jubilado en el sistema formal, en 2014 se sumó a la conducción de la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) con el decano Diego Brajak. Pero superó a su gestión y continúa ahora como asesor letrado junto al nuevo decano, Arturo Tascheret.

Piedrafita no dejó de trabajar y ahora, según cuentan a su alrededor, "el intendente que no fue" busca ampliar los horizontes de la casa de estudios a muchos otros lugares, con la firma de convenios que le permitan extenderse. Lejos de jubilarse, allí está.