Argentina registró en 2025 la cifra más baja de SUH en 11 años

El país notificó 209 casos de Síndrome Urémico Hemolítico durante el año pasado, con una incidencia de 0,44 casos cada 100.000 habitantes. Aunque la enfermedad mantiene una tendencia descendente, los menores de cinco años continúan siendo el grupo más vulnerable.

El Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es una enfermedad grave que puede provocar daño renal agudo, anemia y una disminución de las plaquetas. En Argentina constituye un evento de notificación obligatoria y afecta principalmente a los niños pequeños.

Un dato epidemiológico reciente aporta una señal positiva: durante 2025 se registraron 209 casos en todo el país, la cifra más baja de los últimos once años. De acuerdo con los datos del Boletín Epidemiológico Nacional N. º 807, la enfermedad presenta una tendencia descendente en el período 2015-2025.

Durante esos once años se contabilizó una mediana de 305 casos anuales, con un máximo de 401 y un mínimo de 209. La incidencia registrada en 2025 fue de 0,44 casos cada 100.000 habitantes.

La tendencia también se refleja entre los menores de cinco años, el grupo con mayor riesgo. En este segmento, la tasa de 2025 fue de 4,45 casos cada 100.000 niños, frente al máximo de 8,14 registrado en 2017.

Los datos disponibles de 2026 mantienen, hasta el momento, esa evolución. Hasta comienzos de mayo se habían informado 73 casos en el país.

Una enfermedad que afecta principalmente a los niños

La causa más frecuente del SUH en Argentina es la infección por Escherichia coli productora de toxina Shiga (STEC). No todas las variedades de esta bacteria son peligrosas, pero algunas producen una toxina capaz de desencadenar complicaciones graves.

La infección puede comenzar con diarrea, dolor abdominal, vómitos y fiebre. En determinados pacientes puede evolucionar hacia el SUH, que compromete especialmente el funcionamiento de los riñones y la sangre.

Los niños de 2 a 4 años y los menores de un año concentran buena parte de los casos, por lo que las medidas de prevención resultan especialmente importantes durante la primera infancia.

La bacteria puede ingresar al organismo a través de alimentos o agua contaminados, pero también mediante la contaminación cruzada durante la elaboración de comidas, el contacto con animales o la transmisión de persona a persona a través de manos contaminadas.

Qué alimentos presentan mayor riesgo

La presencia de STEC no implica que determinados alimentos deban eliminarse de la alimentación. El principal objetivo es garantizar una correcta manipulación, higiene y cocción.

Uno de los principales focos de atención es la carne picada, ya que durante la molienda las bacterias que pueden encontrarse en la superficie de la carne pueden distribuirse hacia el interior.

Por ese motivo, hamburguesas, albóndigas, empanadas, pastel de carne y otras preparaciones con carne picada deben cocinarse completamente.

También se consideran situaciones de riesgo:

  • Carne cruda o insuficientemente cocida.

  • Leche y productos elaborados con leche sin pasteurizar.

  • Verduras y hortalizas consumidas crudas sin un lavado adecuado.

  • Brotes de soja, alfalfa y otros.

  • Frutas sin lavar.

  • Jugos no pasteurizados.

  • Agua que no sea segura.

  • Alimentos cocidos que entren en contacto con carne cruda, utensilios, superficies o manos contaminadas.

Qué dicen los casos registrados en Argentina

El análisis de los casos notificados entre 2019 y 2025 permite identificar algunas de las situaciones que aparecen con mayor frecuencia entre las personas afectadas.

Entre los casos que contaban con información sobre contacto o convivencia, el 50% había tenido contacto directo con animales. También se detectaron antecedentes vinculados con el contacto con aguas recreacionales que no eran seguras.

En cuanto a los alimentos y bebidas consumidos, el 42% había ingerido preparaciones elaboradas con carne picada, mientras que el 18% había consumido carne cruda o insuficientemente cocida.

A su vez, el 17% tenía antecedentes de consumo o utilización de agua no segura. También se registraron casos asociados al consumo de lácteos sin pasteurizar, vegetales crudos mal lavados y jugos no pasteurizados.

Las autoridades sanitarias advierten, sin embargo, que estos porcentajes deben analizarse con cautela porque no todos los casos contaban con información epidemiológica completa.

Las claves para prevenir el SUH

Las principales medidas de prevención están relacionadas con la manipulación segura de los alimentos y una correcta higiene.

Cocinar completamente la carne: especialmente la carne picada. Las preparaciones deberían alcanzar al menos 71 °C en el centro y no presentar sectores crudos o rosados.

Evitar la contaminación cruzada: la carne cruda debe mantenerse separada de los alimentos cocidos o listos para consumir. Tablas, cuchillos, mesadas y demás utensilios deben lavarse adecuadamente después de manipular carne cruda.

Lavarse las manos: es fundamental hacerlo antes de cocinar y comer, después de manipular carne cruda, luego de ir al baño o cambiar pañales y después de tocar animales o sus espacios.

Lavar frutas y verduras: los alimentos que se consumen crudos deben lavarse con abundante agua segura. En el caso de las verduras de hoja, se recomienda hacerlo hoja por hoja.

Consumir productos pasteurizados: especialmente en niños pequeños, se aconseja elegir leche, quesos, lácteos y jugos pasteurizados y evitar productos elaborados con leche cruda.

Utilizar agua segura: tanto para beber como para cocinar, preparar mamaderas, lavar alimentos y limpiar utensilios.

Prestar atención al contacto con animales: los bovinos pueden ser portadores de STEC sin presentar síntomas. Después de visitar granjas, exposiciones o espacios donde los niños tienen contacto con animales, es importante lavarse correctamente las manos.

Diarrea con sangre, una señal de alarma

La infección puede manifestarse inicialmente con diarrea, dolor abdominal, vómitos, fiebre y decaimiento. Si evoluciona hacia un cuadro de SUH pueden aparecer palidez, una reducción en la cantidad de orina y alteraciones en la sangre.

En los cuadros más graves también pueden presentarse complicaciones neurológicas, entre ellas convulsiones.

Por eso, la presencia de diarrea con sangre, una disminución de la cantidad de orina o un marcado decaimiento, particularmente en un niño, requiere una consulta médica inmediata.

Por qué no hay que automedicarse

Ante una diarrea que pueda estar relacionada con una infección por STEC, no se recomienda administrar antibióticos ni medicamentos antidiarreicos sin indicación profesional.

La utilización de antibióticos no forma parte del tratamiento rutinario de estas infecciones y puede incrementar el riesgo de desarrollar SUH. Tampoco deben utilizarse medicamentos como la loperamida por cuenta propia.

La disminución de los casos registrada en Argentina durante la última década constituye un dato favorable, pero el SUH continúa siendo una enfermedad relevante para la salud pública y los niños pequeños siguen siendo el principal grupo de riesgo.

La prevención depende en buena medida de medidas cotidianas: cocinar correctamente la carne picada, evitar la contaminación cruzada, mantener una adecuada higiene de manos, consumir alimentos pasteurizados, lavar frutas y verduras y garantizar el uso de agua segura.



Con información del Departamento Materno Infantil -Hospital Alemán

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