Advierten que el éxito de los fármacos contra la obesidad depende del tratamiento a largo plazo
Un estudio internacional detectó que gran parte del peso perdido puede recuperarse tras abandonar la medicación. Especialistas sostienen que la obesidad debe abordarse como una enfermedad crónica y con estrategias personalizadas.
Los medicamentos basados en agonistas del receptor GLP-1 revolucionaron en los últimos años el tratamiento de la obesidad al demostrar una elevada eficacia para reducir el peso corporal. Sin embargo, una nueva investigación internacional encendió una señal de alerta sobre uno de los principales desafíos que enfrenta esta terapia: la recuperación del peso una vez que el tratamiento se interrumpe.
El estudio, publicado en la revista científica eClinicalMedicine, analizó la evidencia disponible sobre pacientes que suspendieron estos fármacos y concluyó que una parte importante de los kilos perdidos vuelve a recuperarse con el paso del tiempo.
La investigación utilizó herramientas de modelado matemático para proyectar la evolución del peso luego de finalizar la medicación. Los resultados indican que, al cabo de un año, los pacientes recuperan en promedio el 60% del peso perdido y que, a largo plazo, esa cifra podría alcanzar hasta el 75%.
Además, los investigadores observaron que la recuperación es especialmente rápida durante los primeros meses posteriores a la suspensión del tratamiento y luego tiende a desacelerarse progresivamente.
Para el cirujano bariátrico Federico Cuenca, integrante de la Sociedad Argentina de Cirugía de la Obesidad (SACO), estos datos aportan información clave para comprender el comportamiento de la enfermedad. Según explicó, cuando desaparece el efecto farmacológico también disminuye la señal de saciedad inducida por la medicación, lo que favorece la recuperación del peso.
No obstante, el especialista aclaró que los medicamentos no actúan únicamente como una herramienta temporal para controlar el apetito. Según sostuvo, también pueden generar ciertas modificaciones neuroendocrinas que persisten después de interrumpir el tratamiento, aunque en una magnitud menor a la que se observa tras una cirugía bariátrica.
El trabajo también pone el foco en un problema frecuente: el abandono de la terapia. Diversos estudios muestran que aproximadamente la mitad de los pacientes deja de utilizar estos fármacos durante el primer año, principalmente por cuestiones económicas o por los efectos adversos gastrointestinales asociados al tratamiento.
Frente a este escenario, especialistas en obesidad plantean la necesidad de revisar los actuales protocolos médicos. La diabetóloga Susana Fuentes, también integrante de la SACO, afirmó que la obesidad debe ser abordada como una enfermedad crónica que requiere seguimiento permanente y estrategias terapéuticas sostenidas en el tiempo.
La profesional destacó que la cirugía bariátrica produce cambios fisiológicos más profundos y duraderos al modificar mecanismos hormonales vinculados con el apetito, el metabolismo y la sensibilidad a la insulina. Por esa razón, consideró que ofrece una mayor estabilidad en el control del peso y de enfermedades asociadas, como la diabetes o la hipertensión.
Otro aspecto señalado por los especialistas es la falta de criterios uniformes en las guías clínicas internacionales. Mientras algunos sistemas sanitarios recomiendan limitar la duración de determinados tratamientos farmacológicos, otros no establecen plazos definidos, lo que genera incertidumbre tanto para médicos como para pacientes.
Ante esta situación, los investigadores proponen avanzar hacia modelos más flexibles que contemplen una reducción gradual de la medicación en lugar de una suspensión abrupta, con el objetivo de minimizar el efecto rebote.
Los expertos coinciden en que no existe una solución única para todos los casos. Por el contrario, consideran que el tratamiento debe adaptarse a las características de cada paciente, combinando herramientas farmacológicas, cambios de hábitos, seguimiento nutricional y, cuando corresponde, procedimientos quirúrgicos.
Entre los perfiles que podrían beneficiarse especialmente de estos medicamentos figuran quienes necesitan un tratamiento de mantenimiento prolongado, pacientes con contraindicaciones para la cirugía, personas que utilizan la medicación para consolidar cambios de conducta alimentaria o aquellos que la emplean como complemento antes o después de una intervención bariátrica.
Más allá de las diferencias entre las distintas alternativas terapéuticas, los especialistas coinciden en un punto central: la obesidad requiere un abordaje integral y sostenido. En ese marco, el verdadero desafío no pasa únicamente por perder peso, sino por desarrollar estrategias capaces de mantener los resultados a largo plazo.