El ministro de Economía sostuvo que la Argentina está mejor preparada para enfrentar shocks internacionales y aseguró que las reformas requieren tiempo. También anticipó cambios tributarios, habló del RIGI y cuestionó el temor a un regreso a las políticas del pasado.
El indicador superó los 600 puntos y llegó a 628 unidades, su mayor nivel desde marzo. En la Casa Rosada atribuyen el deterioro a las tasas de Estados Unidos y la tensión geopolítica, mientras minimizan el impacto de los últimos datos económicos locales.
El Gobierno considera que emitir bonos en el exterior todavía resulta costoso y opta por otras fuentes de financiamiento mientras espera una mejora en las condiciones financieras. La volatilidad internacional y la incertidumbre electoral complican el escenario.
La tasa de Estados Unidos quedó en 4% y los mercados anticipan que podría volver a subir antes de fin de año. El riesgo país argentino llegó a 510 puntos y el dólar mayorista avanzó a $1.513,50.
En tanto, los bonos argentinos tampoco lograron recuperarse del mal clima financiero global. La suba de rendimiento de bonos de Estados Unidos afecta el riesgo país.
Las emisiones de obligaciones negociables mantienen un ritmo cercano a los US$1.000 millones mensuales y se consolidan como una fuente estable de divisas. El flujo fortalece las reservas del Banco Central, mejora las condiciones de financiamiento y favorece una reducción sostenida del riesgo país.