Por qué y para qué sufrimos dolores
El dolor es un motivo de consulta frecuente en atención primaria, entre el 30 y el 50% de los pacientes que consultan al médico lo hacen por dolor.
La palabra dolor viene del latín dolor, doloris y es un nombre de efecto o resultado (-or sufijo de resultado de la acción de un verbo), a partir del verbo latino dolere (sufrir, y en origen ser golpeado).
Sentimos dolor por que nuestros cuerpos y el de la mayoría de los animales, disponen de un complejísimo sistema nervioso especializado, cuya estimulación proporciona la sensación que llamamos dolor.
El para qué se explica considerando al dolor como signo de alarma frente a alguna ofensa externa o interna capaz de dañar nuestros cuerpos.
Pero, ¿qué es el dolor? Pues bien la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor definió el dolor como "una experiencia sensitiva y emocional desagradable, asociada a una lesión tisular real o potencial".
Sin embargo no siempre el dolor está asociado a una lesión orgánica, sino que en un porcentaje considerable es de origen psíquico.
De todas maneras el sufriente percibe esta desagradable y a veces devastadora sensación que ha acompañado al hombre desde que la vida existe en este planeta.
Propongo cambiar el topónimo Planeta Tierra por Planeta Dolor.
Sin dolor no advertiríamos que nos estamos quemando o hiriendo con algún objeto punzocortante, o que sufrimos una apendicitis, un absceso dentario etc.
Quienes hemos enfrentado el drama del dolor durante toda una vida, con la esperanza de eliminarlo o al menos mitigarlo, sabemos de cuán injusto resulta muchas veces la presencia del dolor, aun cuando se considere que sin esta sensación la vida sería imposible.
De hecho existe una rarísima enfermedad en la que el paciente sufre de anestesia generalizada, vale decir no percibe dolor por ninguna razón y resulta casi incompatible con la vida
Admitamos por el momento que el dolor es un mal necesario aunque cruel e injusto para el mantenimiento de la vida; sin embargo, hay dolores que no se justifican, por ejemplo el dolor del parto. ¿Por qué debe ser tan traumático uno de los momentos más sublimes en la vida de una mujer, como es parir a su hijo?¿Por qué no una experiencia totalmente placentera, exultante y renovadora?
Hoy hay métodos para evitarlo pero hasta hace un siglo y medio y desde el principio de la vida de los humanos el parto ha sido doloroso y muchas veces verdadero tormento que duraba más de un día, para colmo generalmente seguido de la muerte del feto.
De una forma u otra se cumple la injusta condena del "parirás con dolor", absurdamente hereditaria.
Acaso es justo que la humanidad durante millones de años experimentara dolor de parto y resulta que ahora, en base a dinero se puede evitar, anestesia epidural o cesárea programada de por medio, vale decir sometiéndose al riesgo de una intervención quirúrgica por el mero hecho de no desear percibir el dolor fisiológico del nacimiento, canjeándolo por el dolor de la herida operatoria
Además el dolor es un indicador falaz, por cuanto su intensidad no siempre está relacionada con la gravedad de la patología que denuncia y, peor aún, suele no presentarse en aquellas, como muchos de los cánceres incipientes, en el momento en el que son curables, y solo lo hace cuando están avanzados y lejos de cualquier tratamiento curativo.
Los trastornos mentales peligrosos para el propio paciente y para la sociedad carecen de dolor; suicidas, asesinos y violadores seriales, no padecen migrañas lo suficientemente intensas como para que detenga su accionar.
A los pedófilos no les quedan doliendo los testículos y sin son sacerdotes tampoco les que doliendo el alma pecaminosa.
Pero el inocente anciano que se cae y sufre fractura de una vértebra o de la cadera, padece dolores atroces
El tema central no es el hablar de los beneficios indudables, casi imprescindibles de la percepción del dolor, el quid de la cuestión es por qué esa sensación debe ser desagradable hasta resultar insoportable e incluso llevar al sufriente al extremo del suicidio.
Por qué es esa señal de alarma que por lo general significa la percepción del dolor no puede ser otra, conocida o no.
Si adherimos a la teoría de la Creación, bien pudimos haber sido beneficiados con señales de alarma que no signifiquen sufrir y que a partir de una sensación por lo menos tolerable, advirtamos que algo peligroso está acechando nuestra salud; y si en cambio fuésemos partidarios de la teoría evolucionista y así como el humano fue adquiriendo habilidades que le permitieron mejorar su calidad de vida, no aprendió a ir eliminando el dolor a cambio de algún otro indicador de peligro, sino que siguió arrastrando sus algias siglo tras siglo hasta llegar a la absurda situación actual, en la que con todos los adelantos científicos que existen, la humanidad, por el simple hecho de haber aumentado espectacularmente la esperanza de vida, está gravada por la frecuencia con que sufre dolor.
Los viejos experimentamos dolores a diario amén de otros padecimientos vinculados a la edad.
Pareciera que alguien o algo, con el poder suficiente para ello, nos hace sufrir por el mero hecho de haber perdido la juventud.
Lo cierto es que si bien la capacidad de experimentar dolor de alguna manera nos protege tanto ante agresiones externas como internas, también nos expone a una de las manifestaciones más crueles de la maldad humana: LA TORTURA.
En efecto, la tortura aplicada al hombre por el hombre es seguramente casi tan antigua como él mismo y la mayoría de las veces consistió y lamentablemente consiste aún, en la provocación exprofeso de dolor, con los más diversos fines y los más variados métodos, con auxilio en general de alguna tecnología diseñada ah hoc.
Resulta imposible hablar de tortura sin referirme a dos casos conspicuos:
La Sagrada Inquisición y la gestión del "Proceso" en la Argentina.
De hecho que la primera fue con mucho más terrible por cuanto la tortura se aplicaba en nombre de Dios y efectuada bajo la dirección y presencia de altos dignatarios.
La Inquisición española o Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición fue una institución fundada en 1478 por los Reyes Católicos para mantener la ortodoxia católica en sus reinos.
El primero y probablemente el más famoso fue Tomás de Torquemada, religioso dominico, quien se distinguiera tanto por lo arbitrario en la elección de la víctima como por la crueldad extrema de los procedimientos que utilizaba.
En la símil inquisición militar en la Argentina del Proceso, se destacó el uso de la picana eléctrica, se cree que fue Polo Lugones, hijo de Leopoldo Lugones y jefe de policía durante la dictadura de José Félix Uriburu, quien la introdujo como método de acoso violento en los interrogatorios y que se suicidara en 1971.
Fue empleada ampliamente durante el gobierno militar
No puedo terminar este pantallazo acerca del DOLOR, sin confesar que como científico no entiendo la necesidad de su existencia, en la convicción que pudo ser remplazo por otra sensación con el mismo significado de alarma pero indolente.
No quiero caer en la atribución de culpas a nada ni a nadie, simplemente como batallador durante toda una vida contra esta condena que portamos los humanos, acepto mi fracaso para eliminarlo del bagaje admirable de maravillas que alberga el cuerpo de cualquier ser vivo del reino animal.
Hoy, retirado pero no inactivo, aun trato de ayudar a los que me consultan por distintos dolores, no son muchos los que lo hacen, seguramente por una cuestión de consideración a la edad, la misma que hace que ahora sea yo el que experimente dolores que nunca tuve.