Editorial

¿Qué le debe Argentina al chavismo, que Fernández disimula lo que habló con Macrón?

La pregunta seguirá vigente hasta tanto se compatibilicen las agendas de ambos presidentes sobe el tema, y el Palacio San Martín o la nueva "portavoz" del Gobierno aclaren los términos del encuentro.

Memo

No está bien que se titule con una pregunta, habida cuenta de que el periodismo lo que debe ofrecer son respuestas. Sin embargo, la ambigüedad con la que se maneja la plana mayor del gobierno argentino, según quien sea su interlocutor y el momento, hacen necesario abrir la consulta a muchos, incluida la Casa Rosada, porque la contradicción de las agendas en la última reunión del G20 entre Alberto Fernández y Emmanuel Macron, el presidente de Francia, resultó evidente.

Fue el mandatario galo quien expuso una situación de la que los voceros argentinos no hablaron, pero que alimentan con su silencio.

"Con @alferdez en el G20, hablamos de las crisis en América Latina, en particular de Venezuela y Nicaragua", escribió Emmanuel Macron en su cuenta oficial de Twitter.

El mensaje redactado en castellano y dirigido a Alberto Fernández destacó un tema que no fue mencionado en los comunicados de la Cancillería argentina sobre la reunión bilateral, más ocupada en coleccionar fotos de quien ostenta formalmente el cargo de primer mandatario argentino con figuras importantes del mundo.

Argentina está sosteniendo una posición tan dual con los casos de Venezuela, Nicaragua y Cuba, entre otros, que ni los gobiernos de esos países, a quienes beneficia con sus votos en organismos internacionales, son capaces de validar con elogios y apoyos en público. El chavismo espera respaldo abierto y pronunciado a los cuatro vientos. Y Argentina, ya fuera en su momento con Felipe Sola como ahora con Santiago Cafiero al frente de la Cancillería, tira la piedra y esconde la mano. Queriendo quedar bien con todos, pasa por ridícula.

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Asimismo, la indefinición quedó a las claras con la pulsión con obtener fotos en conjunto con mandatarios del denominado Primer Mundo. Inclusive, a aquellos a los que en el cotillón electoral aquí se los trata de "imperialistas" y se critica con bronca, agitando a la militancia para que lo haga hasta tomando las calles, y allá, junto a sus "jefes", se deshacen en elogios hasta por fuera del protocolo, exageran los gestos de amistad y hasta de sumisión.

¿Qué tanto le debe el gobierno argentino o el país al chavismo para no dilucidar abiertamente en qué términos hablaron Macron y Fernández de la situación de Venezuela? La pregunta seguirá vigente hasta tanto se compatibilicen las agendas de ambos presidentes sobe el tema, y el Palacio San Martín o la nueva "portavoz" del Gobierno aclaren los términos del encuentro.

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