El día después

Marcelino intendente de otro municipio, Aveiro en las tripas del "imperio" y quién la tiene más amplia

Una serie de perlitas que emergen después de las elecciones que pasaron hace solo una semana, pero que parece que hubieran sucedido hace meses. Reubicaciones, desubicaciones, pases de factura, exitosos fracasos y fracasos exitosos.

Equipo Memo

Marcelino intendente, pero de Maipú

Guaymallén y Maipú tienen límites raros. En la zona en donde el Acceso Este debiera dividir a ambas comunas del Gran Mendoza, no sucede: en una fracción del lado norte es Maipú y del sur es Guaymallén. Los vecinos deben ir a votar a escuelas de comunas en donde no viven y los servicios los brindan generalmente en forma cruzada, por sentido común. Pero en Guaymallén se quejan de que es deficitario el servicio maipucino y que sus vecinos les piden a ellos que hagan la tarea. De hecho, antes de las elecciones, una misión de concejales radicales guaymallinos recorrió "la frontera" (que no la es, sino solo una zona limítrofe) en un relevamiento político técnico de las condiciones de los servicios y obras en uno y otro lugar. 

Con el resultado electoral adverso para el peronismo de Maipú, que tiene allí a dos integrantes de la boleta, Adolfo y Alejandro Bermejo, además de quien pintaba como "la promesa" para la candidatura a gobernador, e intendente Matías Stevanato, los radicales maipucinos se agrandaron. Pero tienen un problema: su principal deporte, el internismo, les viene impidiendo llegar con una buena performance a la competencia por la intendencia y siempre vienen bien, vienen bien, hasta que vuelven a perder. Así sucede desde 1983. Sus dos créditos para el cargo son Néstor Majul y Sergio Dragoni, que realizan buenas tareas previas, pero no llegan.

Dos exintendentes no pudieron ingresar como concejales

De allí que un grupo de radicales haya pensado en la tarea de "importar" un candidato a intendente con dos pensamientos a flor de piel:

- Que "dé vuelta Maipú" como lo hiciera en su comuna.

- Que gane, básicamente.

Marcelino en modo maipucino, en una foto de archivo, junto a Elian Japaz, Mario Goldstein y Adolfo Bermejo.

Se trata justamente de Marcelino Iglesias, que no tiene reelección en Guaymallén y que vive, precisamente, en una zona del fluido límite entre ambos departamentos, en La Primavera, a escasos 500 metros de territorio maipucino demarcado como tal.

Sus vínculos diplomáticos con la gestión gubernamental de Maipú son meramente formales, aunque al único que Adolfo Bermejo saludó tras las elecciones fue a él.

Iglesias ya ha dicho que no tiene pensado ser candidato a gobernador, pero también aclaró que "no voy a ser vicegobernador de nadie", con lo que siempre deja la pelota picando. De hecho, el reivindicado jefe comunal sanmartiniano Raúl Rufeil, lo lanzó a la carrera por la sucesión de Rodolfo Suarez, al mismo tiempo que desde la Casa de Gobierno se filtraban más nombres, como el de Mariana Juri, sumada a los de Tadeo García Zalazar, al autoproclamado candidato a gobernador (no importa cuando se lea esto) Omar de Marchi, a Daniel Orozco y el latente Ulpiano Suarez, al que todavía le queda la posibilidad de una reelección. Todo, sin mencionar la posibilidad de que vuelva a competir Alfredo Cornejo y toda la pirámide vuelva a achatarse.

Balter, otro que gana con la derrota

Con carácter propio definido, A Marcelino Iglesias no se lo ve en ningún evento al que sí van todos los otros intendentes radicales. Cuando festejaron en el hotel Aconcagua, no fue. Hizo su propia celebración con espumante "Gorila" en el comité Guaymallén de la UCR.

Tampoco le interesa hablar del "tema Maipú", que crece día tras días en el entusiasmo de sus correligionarios maipucinos que están sumidos en una contradicción cíclica: les va bien, pero no tan bien.

¿Puede el intendente de Guaymallén ser intendente de Maipú? ¡Claro que puede! La puede pelear jurídicamente, si es que tuviera ganas, pero si no bastaría con un cambio de domicilio a tiempo, dos años antes de la elección, justo ahora. Es una mera formalidad. Pocos intendentes viven en donde dicen vivir, pero la cuestión es aparecer en el padrón electoral del municipio que gobiernan o pretenden gobernar.

¡In your face, imperio! 

Quien oficiara de jefe de campaña del Frente de Todos en Mendoza, el intendente de Tunuyán, Martín Aveiro, responsable formal de la derrota, está reflexionando sobre el tema en familia. Y nada parece mejor luego de que el peronismo retomara el discurso antiimperialista de los tiempos de "Braden o Perón", que tienen a mano cuando no los une otra cosa, que ir a Miami, Orlando y Dineyworld a decírselos en la cara. Es habitual en el cotillón discursivo por izquierda que los cuerpos que contienen esos mensaje tiendan a evitar las playas (¿las tiene?) de Corea del Norte, Venezuela y hasta las verdaderamente maravillosas de Cuba. Eligen "conocer al monstruo desde adentro", Estados Unidos y después llegarán con nuevos relatos en torno a "lo malo que es que todo funcione bien en el maldito capitalismo".

Políticos blue

El dólar blue es producto del control estatal sobre el dólar. La moneda se escapa del control estatal y busca su propio camino. El Estado hace como que no lo ve, aunque sus funcionarios los conocen bien de cerca y todo es parte de una inmensa puesta en escena que se llama "Argentina", un lugar cuya moneda vale poco o nada.

Hace 28 años que el peronismo mendocino no mete 3 diputados en una elección de medio término

Con la política en el oficialismo nacional está pasando algo parecido, pero a la inversa: Explicación: el político oficial que cotiza en elecciones no logra subir su valor. Pero hay un mercado paralelo, imaginario; hay un cuentito que de tanto repetirlo genera creyentes: es la posverdad de quien pierde, gana.

Allí radica una corriente política en paralelo a la realidad que se pone en valor desde la derrota. Aun desde su condición de knockout, gritan el triunfo, escupiendo sangre y un par de dientes. 

Se alimenta de una lógica loser, muy vinculada al pensamiento católico más retrógrado (e inchequeable) que sostiene que hay que ser muy pobre toda la vida, perderlo todo, para ganar después de muertos.

En este mercado blue o paralelo, los políticos cotizan en alza ante sus propios ojos, aunque la sociedad ya los percibe como monedas de la menor denominación posible, solo útiles para futuros coleccionistas.

Un grupo de autoayuda

El peronismo mendocino se esta yendo del Partido Justicialista. Tras las Primarias (PASO) hubo un buen intento por parte de los equipos de la senadora Anabel Fernández Sagasti por amnistiar a los que armaron listas aparte. En diálogo con el segmento "La Picada" n los mediodías de radio Nihuil, la candidata peronista que perdiendo ganó seis años más en su banca del Senado de la Nación, invitó a tomar café a la sede partidaria de Avenida España y sumarse, a todo el mundo, pero especialmente a los peronistas que se había sentido repelidos por el Frente de Todos que se abrió para unos pocos (y raros, y ajenos, como José Luis Ramón, que también ganó una banca en la Legislatura, perdiendo).

Faltazo de dos perdedores y dos ganadores a la fiesta peronista de Santa Rosa

Sagasti tiene buenos reflejos y evitó ser la más cristinista de Mendoza en público, a sabiendas que los mendocinos no comulgan con la Vicepresidenta ni sus ideas. No le alcanzó porque no convenció a los que debía sobre una buena idea: amendocinas al peronismo, volverlo una fuerza local. Es que para hacerlo debía cortar su vínculo con el eje Recoleta - El Calafate.

Demostró el 17 de noviembre, en los "festejos" por la derrota en el Día de la Militancia, que genialmente fue bautizado en las redes como "Derrotapalooza", que no va a cortar ese vínculo que aquí la asfixia, pero que en Buenos Aires la libera. En lugar de ir a celebrar a Santa Rosa con "su" intendenta Flor Destéfanis, partió ante el llamado urgente de La Cámpora de que debía estar en su emblemática columna rumbo a Plaza de Mayo. Y fue.

Lo de Santa Rosa fue bonito para los que estuvieron allí, pero constituyó más que un equipo de poder hacia el futuro, un grupo de autoayuda. Destefanis vive allí y tuvo que estar. Su vecino Fernando Ubieta, el intendente de La Paz, también fue y os dos son camporistas. Pero nadie más de importancia, salvo Carlos Ciurca, que oficia de coordinador de todos ellos. Sí, es verdad que habló la diputada nacional Marisa Uceda, pero fueron sus 5 minutos de fama interna y se agotaron ahí no más. Stevanato estaba recibiendo renuncias de sus funcionarios ante el fracaso de Maipú, los hermanos Omar y Emir Félix no dieron señales de vida, Aveiro estaba sacando un vaucher para alguna montaña rusa en Disney y Roberto Righi, que ganó en Lavalle, estaba haciendo trámites en la Casa Rosada.

Cambia Mendoza, una "nave madre" que permitió el acceso a cargos de quienes no lo hubieran conseguido por afuera

A todo esto, asegura un runrún que "Anabel se queda en Buenos Aires y no va a intentar ser candidata a gobernadora otra vez". Pero "no está muerto quien pelea", responden sus acólitos y además, dan cuenta que lo de ahora es un "gesto de humildad" al decidir "ser una peronista más, como cualquier otro", tales sus dichos tras hablar, dos días después de las elecciones

Quién la tiene más amplia 

Los intendentes de Cambia Mendoza dieron un show decadente en las redes, empujándose para ver quién tenía la más amplia diferencia con el segundo en su comuna.

Tanto fue el apuro que, aunque el que más sacó tuvo una diferencia de 40%, los números le jugaron una mala pasada por no esperar el final del escrutinio y así, se festejó encima, quedando mal con sus colegas y sin sentido alguno hacia su propio futuro. Se trata de Sebastián Bragagnolo, el macrista de Luján, a quien le fue bien, una o dos gotas mejor que a Tadeo García Zalazar, Ulpiano Suarez o Marcelino Iglesias, pero que a diferencia de los otros, él no tiene aspiración por la gobernación porque tiene un dique de contención en su partido y en su familia: Omar de Marchi.

A los codazos en Cambia Mendoza para mostrarse como el intendente más ganador

De allí que fue la comidilla de las charlas del día después, por ejemplo, cuando Ricardo López Murphy visitó la Bodega Calle en Luján y a la que justo el intendente anfitrión no fue y sí otros.

De paso, la interna de los lopezmurhystas, los ex "Cambia Ya", representó otro hito en la historia de los "empresarios", que se bautizaron como aliados de los radicales con una pelea de la que pocos conocen el origen o trasfondo, pero que casi consigue que el "bulldog" porteño les ladrara en público, ante la disputa por tenerlo en alguno de los convites que se organizaron por separado.

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