Perfiles

El escritor de culto que descubrió que proviene de un experimento nazi

La historia la contó el diario español El País y se trata del escritor mexicano Mario Bellatin, quien solo este año ha publicado 8 libros. ¿Qué es lo que sucedió en su vida?

El escritor mexicano Mario Bellatin ha publicado este año ocho libros. Es un autor de culto. Su novela Salón de belleza figura en el puesto 19 de la lista de selección, elaborada en 2007 por 81 escritores y críticos latinoamericanos y españoles de los mejores 100 libros en lengua castellana de los últimos 25 años. 

La noticia esta vez pasa por sí mismo y es que descubrió un extraño secreto familiar que sacude su vida y, claro, también su obra. La contó en una entrevista que ofreció al diario español El País en su casa en Ciudad de México.

 Hijo de migrantes italianos a Perú, a su madre la recetaron durante el embarazo un peligroso medicamento inventado durante la Segunda Guerra Mundial. "Ahora, 60 años después, pudo confirmar que esa es la causa detrás de que él naciera sin el antebrazo derecho y de otros insospechados desordenes de salud", contó el periodista David Marcial Pérez.

"La enfermedad, las deformaciones físicas, la violencia sacrificial o la muerte son temas que ya atravesaban toda su obra, traducida a más de 20 idiomas. Autor personalísimo, experimental y de culto -junto a Borges o Bolaño ha sido uno de los 10 escritores en español representados por el superagente literario Andrew Wyle-, el universo Bellatin desborda lo literario para acercarse a los códigos del arte contemporáneo. Hace 10 años presentó en el Documenta de Kassel una ópera filmada en Ciudad Juárez, el lugar más mortífero de México, basada en un cuento suyo sobre un entomólogo japonés que se come a sí mismo", contó Pérez en El País.

Bellatin se abrió al entrevistador y contó que "la muerte de mi madre el año pasado fue como develar mis orígenes, el porqué de muchos tipos de desórdenes. Es que yo provengo de un experimento nazi. Soy uno de los pocos sobrevivientes de lo que ocurrió hace 60 años, porque muchos se murieron".

Y continuó: "La pastillita se repartió en Alemania para que la gente no se diera cuenta de aquellos horrores. Pero como muy rápido se reinventó la sociedad, ya no hizo falta. Entonces, no sabían qué hacer con la pastillita, pero quedaba mucha felicidad. Así que se pusieron de acuerdo un laboratorio alemán y la industria del alcohol. Johnnie Walker, Jim Gordon, Smirnoff, todas las marcas clásicas. Ya sabían que muy pronto el alcohol iba a ser sustituido por drogas. Entonces, la industria del alcohol abrió una farmacéutica solamente para esa droga. Fue como en los años 50. La pastilla iba a a venir acompañando a tu whisky".

La charla continuó con un relazo espeluznante en torno a su concepción y el experimento del que fue objeto su madre:

"Les obligaron a los médicos a recetarlas a las señoras embarazadas que se sentían mal. Mi mamá la tomó. Ahora que ya se murió puedo hablar más abiertamente. De pronto, en el año que yo nazco, en 1960, empiezan a nacer una cantidad de niños hechos mierda. Como mi mamá tomó una dosis diluida el daño fue menor. Los peores casos están en Alemania e Inglaterra, porque ahí le dieron la dosis pura. Ha habido juicios internacionales. Yo fui a ver si me podían dar una indemnización...".

El País. ¿A Alemania o a Inglaterra?

Bellatin. A Alemania porque había solo dos científicos que podían darte un certificado de que eras víctima de la talidomida. Ya con las sentencias hay muchos testimonios. En los hospitales cuando nacían los niños, casi todos eran asesinados en las salas de maternidad para no decirle a los papás que su bebe no tenía ni pies, ni brazos, ni nada. Bueno, Fassbinder tiene un documental sobre la talidomida. Sale la mamá gritando, diciendo que le da vergüenza y que quiere matar al hijo. Otros se murieron jóvenes porque tenían poca posibilidad de vida, tenían como 20 años, casi como los afectados por el síndrome de Down

El País. ¿Le indemnizaron?

Bellatin. No, porque mi mamá no la tomó en Alemania sino en México. Pero el médico me dijo: "Usted es un mutante". Entonces, me dieron un certificado de mutante. Qué genial que me dijeron que soy un mutante, ¿no?

El País. ¿Así pone en el certificado?

Bellatin. Sí, un certificado de "Mutant".

El País. ¿Qué más secuelas le ha quedado de aquello?

Bellatin. Todo empezó a cobrar sentido. Desde hace como 20 años tenía cosas raras, convulsiones, asmas raras, cosas como psicosomáticas.

Se puede leer la entrevista completa haciendo clic aquí.

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