Más claro imposible: o nos ocupamos de los precios o de la inflación
Mientras en la Argentina se sigue apuntando a la estrategia, antigua y sin efecto, del control de precios, en otros países se apunta claramente a un trabajo que apunte a la política monetaria para controlar el problema en la raíz del mismo.
La denominada "guerra contra la inflación" no es tal, cuestión que ya todos sabemos, porque las medidas que se están aplicando son las mismas de siempre y el discurso es el que se repite una y otra vez cuando se necesita culpar a alguien. Lo importante hoy es desviar la atención de la responsabilidad del Estado y sus conductores en este impuesto que cae sobre nosotros por la ineptitud de la clase política.
Ahora, a los formadores de precios -como excusa- se sumó el contexto mundial, el cual claramente tendrá un efecto en el mundo entero, pero que en el caso de la Argentina sólo vendrá a ponerle más manchas al tigre y no será -ni de cerca- la base del problema.
Después de la parte más dura de la pandemia (que parece haber pasado), muchos países que tenían controlado el IPC están enfrentando índices históricos. Igualmente, hablamos de aumentos que no llevan ni siquiera el porcentaje a las dos cifras, una realidad muy lejana a la nuestra.
En todos estos países, y tal como señaló este fin de semana en Ámbito el prestigioso economista Miguel Kiguel "el responsable de la inflación es el Banco Central y en la Argentina se piensa que el responsable es la Secretaria de Comercio".
En ese sentido, explicó que "vos tenés que pensar que la inflación es un problema monetario y el BCRA tiene que cumplir un rol central. Pareciera como que para el Banco Central la inflación está por otras cosas y no está en el centro de la pelea".
El diágnóstico de Kiguel no tiene discusión y demuestra que tiene clarísimo lo que hay que hacer ocuparse realmente del inflación. Entonces, la pregunta es por qué el gobierno no apunta por ese lado y no por el discurso distractivo y los formadores de precios (que pueden tener responsabilidad, pero que no terminan de mover la aguja en una inflación de más del 50%).
La explicación está en que terminar con la emisión y eliminar el déficit fiscal para el populismo reinante y el que estuvo en el gobierno anterior, no es negocio a la hora de ganar elecciones.
Pero para reforzar lo que dice Kiguel, está el ejemplo de Chile, donde tenían inflación menor al 3% y ahora están en el 7%, están enfocados en controlar la situación tomando medidas de fondo.
En ese sentido, esta semana tuvo declaraciones muy claras Mario Marcel, ministro de Hacienda de Gabriel Boric y expresidente del Banco Central de Chile. Fue muy claro ante las consultas periodísticas sobre un posible control de precios del pan o la harina. "El tema es si uno se va a ir ocupando precio por precio, generando mecanismo adhoc para enfrentar la situación de precios específicos, o se va a preocupar de la inflación", respondió el economista.
Con esas simples palabras dejó clarísimo que en los lugares en los que se ataca la inflación realmente, no se aplica el control de precios y se toman medidas macroeconómicas.
En la misma respuesta, agregó que un combate eficaz contra la inflación "recae en buena medida en el Banco Central, pero el gobierno también puede hacer su aporte siguiendo una política fiscal responsable".
Esos dos puntos que menciona el especialista, son justamente los dos puntos que nunca están presentes en la "guerra contra la inflación" y, además, son los mismos puntos sobre los que hace hincapié el FMI en su carta de respuesta tras aprobar el acuerdo por la deuda de US$44.000 millones. El rol del Banco Central y la responsabilidad fiscal, son cuestiones que en la Argentina no existen, no se hablan y menos se aplican.
Marcel fue electo por Boric porque es reconocido como un economista serio y responsable, muy preocupado de cuidar el gasto fiscal, tanto así que fue elegido el año pasado por la revista económica LatinFinance y este año por la publicación Central Banking como "Governor of the year", es decir el mejor presidente de Banco Central del Mundo.
Nos queda claro que algo debe saber de estos temas, pero además sabe rodearse de buenos especialistas y, por eso, se llevó a parte de su equipo de su antiguo trabajo al gobierno. Entre ellos, por ejemplo, a Andrés Sansone, economista especialista en inflación que será su brazo derecho en Hacienda. Lo curioso es que Sansone es mendocino y de la UNCuyo, pero su sabiduría es aprovechada por los chilenos.
Con esto entendemos que la inflación en la Argentina no es multicausal, tiene una sola causa y se llama "funcionarios políticos", que son los que no toman las medidas adecuadas, a pesa que saben lo que se debe y lo que no se debe hacer. Saben que no controlarán la inflación y que seguiremos sufriendo los precios por un tiempo indeterminado.