Agro

Destruirían cultivares de maíz por el efecto de la sequía

Los productores que optaron por el picado de los maizales elaboraron silos para guardar el producto para el futuro consumo animal.

Los productores de maíz de la provincia de Santa Fe se debaten entre seguir con el picado para pastoreo y forraje o la destrucción de los cultivares para sembrar soja tardía, debido al impacto sufrido por la sequía durante toda la campaña, informaron voceros del sector.

El informe semanal que confeccionan el Ministerio de la Producción y la Bolsa de Comercio de Santa Fe indica que la observación de los cultivos en diferentes etapas fenológicas reflejó "el impacto de la ausencia de precipitaciones y déficit hídrico", lo que perjudicó en especial a los maizales.

"Ante ese escenario ambiental y la incertidumbre climática futura, el sector productivo continuó con el picado del maíz temprano de acuerdo al estado de cada lote, pero en otros casos analizó la posibilidad de destrucción de los cultivares para destinar las parcelas liberadas a la siembra de soja tardía, de producirse lluvias", indica el trabajo.

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Los productores que optaron por el picado de los maizales elaboraron silos para guardar el producto para el futuro consumo animal, pero con menor ritmo debido a los costos en relación con los rendimientos promedio obtenidos.

Por las mismas razones, la siembra de maíz tardío comenzó en lugares muy puntuales y en escasos lotes como consecuencia de algunos chaparrones y pocos milímetros de agua caídos.

También se ve afectada por cuestiones climáticas la siembra de soja tardía, que esta semana no tuvo avances y hasta el momento cubre una superficie de 406.000 hectáreas, lo que representa un 70% de las 580.000 proyectadas por los productores al inicio de la campaña.

En lo que respecta a la cosecha de girasol, esta semana se trabajó a buen ritmo en los lotes con madurez fisiológica plena.

Los rendimientos continuaron siendo variables, y en gran parte bajos por el estrés hídrico y térmico que sufrieron las plantas durante todo el ciclo.

Los rindes oscilaron entre mínimos de 6 a 8 quintales por hectárea, especialmente en cultivares de ciclo corto, y máximos de 16 a 18 quintales en los restantes.

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