Consecuencias

EEUU: el calor extremo también causa estragos en el asfalto e infraestructuras

Este verano, gran parte de EEUU está viviendo bajo un calor extremo que se ha convertido en el principal enemigo de sus infraestructuras, como lo informó el Estado de Minnesota.

El intenso calor no sólo puede causar estragos en el coche o en los conductores: también afecta a las infraestructuras. Tanto es así, que las carreteras que más años y kilómetros acumulan pueden acortar su vida útil si se ven obligadas a soportar elevadas temperaturas. Así lo indica un informe publicado por El País de Madrid, con la firma de Elena Sanz Bartolomé.

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Indicó que cuando se construye una carretera, se prevén espacios para que el asfalto se expanda y se contraiga: son las juntas de dilatación de la vía. Sin embargo, cuando la situación es extrema, estos huecos pueden ser insuficientes: si la vía no puede incrementar o reducir su volumen, el pavimento puede combarse o romperse.

Esto sucede, sobre todo, cuando el material de la vía es tan viejo como débil. Las carreteras hechas con hormigón asfáltico son más flexibles y, por lo general, no llegan a resquebrajarse. Sí pueden, no obstante, dar pie a baches : algo que ocurre, sobre todo, en los puntos donde se juntan el hormigón y el asfalto.

En el caso de las que son más antiguas y debido a las temperaturas extremas, las carreteras  se expanden más de lo que calcularon cuando fueron diseñadas: cuanto más calor hace, más se expande el material del pavimento hasta doblarse o romperse.

Si bien las noticias del calor extremo llegan mayoritariamente desde Europa, esto es lo que, precisamente, está ocurriendo en Estados Unidos. Este verano, gran parte del país  está viviendo bajo un calor extremo que se ha convertido en el principal enemigo de sus infraestructuras.

Tanto es así que dos secciones de la autopista  I-94, a su paso por Minnesota y cerca de la frontera con Dakota del Sur, se combaron y se rompieron. En ese punto, las temperaturas alcanzaron los tres dígitos: cabe recordar que en EEUU se mide en grados Fahrenheit y no Celsius. Por lo tanto, 100 grados ºF son 37,7 ºC.

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