El antídoto

La concejala de Cambia Mendoza de Luján de Cuyo Cecilia Páez da su opinión en esta columna en torno a la oportunidad que ofrecen las elecciones.

Cecilia Páez

La muerte de una niña de 11 años en Lanús, Provincia de Buenos Aires, paralizó a todo un país que despertó con las imágenes de tan aberrante hecho de inseguridad. El periodismo mostraba el dolor de la familia de Morena y también el grado de indignación, de bronca de vecinos y de toda la comunidad educativa. No fue un hecho más de delincuencia, sin dudas fue una clara manifestación del peligro que padecemos como sociedad.

La delgada línea que existe entre vivir y sobrevivir a tanta saña, a tanta violencia nos debería interpelar de manera de poder establecer si es lógico vivir con miedo; si es válido que los que no delinquimos tengamos esa sensación de perdedores frente a los violentos, los inmorales, los vándalos.

Ya no es sólo el Estado de la Provincia de Buenos Aires o el Municipio de Lanús el responsable de la seguridad, lo es también la política y así lo hacen sentir los ciudadanos y ciudadanas de todo el país. Nuestra Carta Magna, ley de leyes, establece claramente que uno de los resortes del Gobierno Nacional y de los Gobiernos Provinciales, es la seguridad y avala el uso de la fuerza pública para no vivir en el caos, para no vivir como salvajes.

Pero también, la economía, el dólar, la salud, los combustibles, la inflación, la justicia son parte importante del problema que enrarece el clima social, por lo cual los funcionarios de turno están siendo observados permanentemente y reciben todo tipo de críticas.

Responsables somos todos, en mayor medida quienes votamos y más aún los que votan a gobiernos populistas garantistas donde tienen más derechos los que cometen delitos que la propia fuerza policial.

Entonces, ¿qué más hace falta para darnos cuenta que necesitamos herramientas democráticas para poder cambiar esta realidad que nos golpea? Que es a través del ejercicio de la democracia y en uso pleno de nuestros derechos podemos elegir a quienes nos representen en el gobierno, ya sea en el Ejecutivo o en el Congreso Nacional.

El veneno se ha instalado en una parte de nuestra sociedad y hace estragos; embrutece, genera violencia, incapacita y también mata. El antídoto para el dolor a tanto daño causado, a la gran incertidumbre, a los miedos, a la desesperanza es sin duda alguna la participación en los comicios. La participación ciudadana es un arma letal para salir de este lío, para sacarnos de encima a todo los personajes que son funcionales a nuestros males actuales.

Vayamos convencidos que podemos ser parte del remedio.

LA AUTORA. Cecilia Páez. Profesora de Historia. Concejala de Luján de Cuyo.

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