Soy la clorofila
Uno de los particulares e instructivos textos del Dr. Eduardo Da Viá, que nos lleva al mundo verde de la clorofila.
No se extrañen de ésta, mi auto presentación, por cuanto a pesar de existir casi desde el principio de la vida en la tierra, y de que todos o casi todos me miran a diario, son muy pocos los que me ven, deslumbrados por mi aparentemente atractivo color: el verde.
Soy lo verde de todos los vegetales que me contienen y que son la enorme mayoría, y aquí conviene aclarar desde el principio que no soy verde, sino que los humanos, salvo el caso especial de los daltónicos, me ven verde.
La cuestión es muy simple, y el fenómeno que lo explica es común tanto a lo animado como a lo inanimado. Lo cierto es soy incolora, pero tengo la virtud de absorber la longitud de onda del espectro de la luz solar que vuestro cerebro interpreta como verde, lo mismo que ocurre con el color del cielo o con las tonalidades de la piel. Vale decir que me tiño de verde ante la mirada humana, pero no a la del perro o del gato.
Pero lo más importante y quizás menos comprendido por la humanidad es que sin mí, la vida en la tierra tal como la conocemos sería absolutamente imposible.
He sido incomprendida hasta hace muy poco, dado que la molécula que soy fue descubierta recién en 1817 por los químicos franceses Pierre Pelletier (1788-1842) y Joseph Caventou (1795-1877), que consiguieron aislarme de las hojas de las plantas.
Y ni nombre está errado porque etimológicamente viene del griego con los significados ??????, chloros, "verde", y ??????, fýlon, "hoja"). Y no soy verde. Sin embargo la importancia de mi presencia en la superficie terrestre no deriva del color con me vean sino de la función que cumplo en la naturaleza: nada menos que la denominada FOTOSÍNTESIS, extraordinario fenómeno que consiste en que capto la energía brindada por la luz solar y la transformo en energía útil para, a partir del CO2 o anhídrido carbónico, y del agua, sintetizar hidratos de carbono, o sea azúcares indispensables para la vida de las plantas, y, por si fuera poco, libero una molécula de oxígeno que le regalo a la atmósfera, y sin la cual ustedes no podrían respirar.
La celulosa que forma la pared de las células vegetales no es sino un azúcar complejo y de alto peso molecular, pero en la intimidad está fabricado a partir de anhídrido carbónico y del agua gracias a la fotosíntesis.
Es precisamente por este maravilloso fenómeno que, cuando nos agrupamos formando bosques o selvas, nos transformamos en los famosos "pulmones" de la tierra. Enriquecemos la atmósfera que nos rodea con oxígeno puro.
A pesar de mi lozano aspecto, en especial en primavera cuando las nuevas hojuelas de las plantas llamadas caducifolias, vale decir aquellas en las que las hojas caducan después de un cierto tiempo, caen al suelo donde contribuyen como abono, para renacer hacia finales del invierno con el color característico, que el mismo autor de esta nota, llamara hace tiempo "verde nuevo". Como decía a pesar de nuestra aparente juventud, se nos calcula no menos de 400 millones años de existencia.
Ahora es cuando comenzamos otra de nuestras tareas fundamentales en pro de la vida en la tierra: al transformarnos en vegetales pasamos a ser alimento de los animales herbívoros, en especial de los obligados, e incluso de carnívoros voraces como los osos pardos cuyo alimento principal son los salmones, pero hasta tanto llegue la temporada correspondiente, sobreviven como herbívoros.
Nuestras primas las algas marinas son protistas fotosintéticos que contienen uno o más de los cuatro tipos de clorofilas, así como otros pigmentos fotosintéticos. No producen ni flores, ni frutos y carecen de raíces y hojas verdaderas. Las algas están en contacto directo con el mar y son fuentes de nutrientes.
Vale decir que parte de la fauna marina también depende de nosotras, las clorofilas, contenidas en el fitoplancton, unidad de vida de los fondos marinos, inicio de la cadena alimentaria y grandes liberadores de oxígeno que finalmente asoma a la superficie contribuyendo a la respirabilidad del aire por parte de los animales superiores, entre los cuales os encontráis vosotros los humanos.
Pero lamentablemente no somos autosuficientes, sino que para nuestro funcionar, necesitamos de algunos elementos que no poseemos y que aunque parezca mentira, nos los proveen los gránulos de polvo del desierto de Sahara, que bajo la forma de arena trashumante cruza en grandes cantidades, millones de toneladas, impelida por los vientos, hasta depositarse a nuestros pies desde el Ecuador hasta Méjico.
Esos granitos son ricos en hierro que necesitamos para constituir nuestra estructura y de magnesio para funcionar como fotosintéticas.
Fenómeno de reciente conocimiento y certificado por las fotos satelitales y de la Estación Orbital Internacional; les muestro foto de la NASA:
Nosotras, las clorofilas, estamos de acuerdo en defender nuestro género cuando el otro, el masculino, nos vapulea, pero debemos admitir que, en este especial caso, si no fuera por el aporte de nuestras fugaces parejas masculinas, no podríamos sobrevivir
Es por ello que si bien somos feministas, no practicamos el fundamentalismo radical, sino que interactuamos amorosamente con nuestras parejas saharianas, a pesar de que no hablamos ninguna de las lenguas de aquellas tórridas regiones, ni ellos las nuestras; pero en la intimidad nos entendemos muy bien.
En el título puse Soy la clorofila, pero ya habrán deducido que en realidad somos cuatro, sin embargo actuamos solidariamente, sin jefas ni subordinadas y quizás por ello podemos realizar nuestra imprescindible tarea sin haber siquiera discutido una vez en millones de años.
Dedicamos estas palabras a nuestros amigos allende el océano y les decimos que los esperamos como todos los años, sabedoras que al haber sido descubierta y revelada nuestra particular relación, ya no tenemos nada que esconder y que como ocurre con las golondrinas, estamos ansiosas por verlos llegar.
Volviendo al color que nos caracteriza, debemos aclara que hay numerosos verdes, mucho con nombre propio como muestro en el siguiente esquema:
Las clorofilas integramos la estructura de las plantas de interiores, muy comunes en los elegantes salones donde se tejen urdimbres de poder y se labran discursos doble faz, una para los ejecutores y otra para los pobres destinatarios que, ilusionados, esperan soluciones a sus acuciantes necesidades. El caso es que los tramoyistas ignoran que los escuchamos y nos enteramos de sus reales vanidades e intereses. Pues bien, nuestras pasivas escuchas nos permiten vaticinar la pronta aparición de un nuevo tono de verde vinculado a la ira, como reza la expresión popular "ponerse verde de bronca". Estamos casi seguras, que el próximo día 22 del corriente ha de aparecer una tonalidad nueva de verde, hecho que ocurrirá hacia el filo de la medianoche, cuando la frialdad irrefutable de los números nos indiquen que ha nacido El VERDE BRONCA O VERDE MASSA, cuya fórmula es secreta, pero como es habitual en nuestro país y cohecho mediante, hemos tenido acceso a ella:
Kirchnerismo....................................................40%
Palabrerío vacuo.............................................25%
Dádivas con dinero del pueblo......................25%
Futuribles improbables....................................9.9%
Otros componentes tales como honestidad, probidad, idoneidad, sinceridad, interés real por el bienestar de la sociedad...............Vestigios no dosables.
Sabemos que además será de un tono muy oscuro y de un "adiós a mi última posibilidad" bien merecido.
Las urnas dirán si nuestro pronóstico es acertado.